El 2008 dejó a Diego Maradona sentado en el banquillo de Argentina
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El 2008 dejó a Diego Maradona sentado en el banquillo de Argentina

"Es tocar el cielo", confesó emocionado 'El Pelusa'con la mano en alto, al expresar su sentimiento el 4 de noviembre de 2008 al asumir al frente de la selección albiceleste.

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30 de diciembre 2008 , 11:27 a.m.

Su regreso a la selección, ahora como DT, no estuvo exento de las polémicas que siempre salpicaron su tumultuosa vida, poblada de excesos que lo empujaron al borde de la muerte en más de una ocasión.

"Yo sé que el hincha 'futbolero' hoy está feliz", dijo sobre su regreso a la selección argentina, para zanjar con una verdad aplastante las críticas que le reprocharon por su casi nula experiencia como DT o recordaron el tinte irascible y caprichoso de su carácter.

Sereno, reflexivo y en buena forma, Maradona se declaró "en paz" en este momento de su vida, mientras espera en febrero el nacimiento de su primer nieto a los 48 años de edad.
El flamante DT tuvo un debut promisorio el 19 de noviembre cuando la selección venció 1-0 a Escocia en un partido amistoso en Glasgow que inauguró con una victoria la denominada 'Era Maradona'.

Allí las circunstancias pusieron a prueba su temple, esta vez, por un problema en el embarazo de su hija menor que obligó a hospitalizarla en Madrid, hecho frente al cual reaccionó sin estridencias.

También dio muestras de mesura y madurez cuando tropezó con la vehemencia del titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona por la designación de un colaborador.

El dirigente vetó a uno de sus candidatos para integrar el cuerpo técnico y cuando todo hacía presumir que se avecinaba una tormenta, Maradona alejó por "ridículos" los rumores sobre una eventual renuncia y dio por superado el trance.

"Sabía que esto no iba a ser fácil, que iba a tener algunos traspiés. Pero no me voy a caer. Ningún problemita me va a voltear. Estoy entero y fuerte", dijo.

Desde su nuevo rol, Maradona tiene el desafío de estimular con su carisma los corazones de los jugadores de la selección, a los que criticó por falta de motivación para explicar la serie de derrotas y empates en las eliminatorias al Mundial Sudáfrica-2010, que le costaron el puesto a Alfio Basile.

Su meta es conseguir el título, pero para ello deberá remontar la crisis en la que dijo está envuelta la selección que marcha tercera en las eliminatorias detrás de Paraguay y Brasil.

Pero Maradona confesó que a esta altura de su vida no teme a los fracasos.

"Yo sería un cobarde si no estuviera acá. Ahí sí, se caería todo lo que la gente piensa de mí. Estando acá demuestro que soy de la gente" dijo al parafrasear el título de su autobiografía "Yo soy el Diego de la gente".

Su regreso a la selección es además una revancha 14 años después de ese fatídico control antidopaje que le dio positivo por efedrina en el Mundial de Estados Unidos 1994 y empujó su vida hacia un abismo de adicciones y descontrol del que emergió  varias veces.

Su designación, junto a la de Carlos Bilardo como secretario general, es también un reconocimiento tardío a una generación de jugadores postergada, la del 1986, que llegó a la cúspide en el Mundial de México pero nunca había sido tenida en cuenta para conducir la selección.

Buenos Aires
AFP

 

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