Parma: con deudas, buscando créditos y ni agua hay en el vestuario
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Parma: con deudas, buscando créditos y ni agua hay en el vestuario

Los empleados y jugadores no reciben el sueldo desde hace meses. Protestan los hinchas.

28 de febrero 2015 , 05:36 a.m.

 Los graves problemas económicos que atraviesa el Parma han obligado ya a suspender dos partidos ligueros, pero la incertidumbre de lo que ocurrirá en las próximas jornadas está sacudiendo el campeonato de fútbol italiano.

Después de la suspensión del encuentro contra el Udinese de la pasada jornada, la Federación italiana de Fútbol (FIGC) volvió a disponer la cancelación del próximo encuentro contra el Génova, pero ahora la pregunta es qué pasará con las próximas citas si no llega el dinero para salvar al club.

El diario "La Gazzetta dello Sport" titula en portada: "Han destrozado el campeonato". Aunque algunos piensan que lo que está ocurriendo con el Parma no influye en la marcha de la competición, la realidad es que un equipo que comenzó la temporada "ya no existe", asegura el rotativo.

El calvario del Parma que comenzó en 2003 cuando su propietario el empresario y presidente del grupo Parmalat, Calisto Tanzi, fue condenado por fraude empresarial y bancarrota, después ha pasado por varias manos y ha visto negada la licencia para jugar en Europa por sus deudas.

Además el pasado diciembre el equipo emiliano fue amonestado con un punto menos durante todo el torneo de Serie A y dos meses de suspensión a su presidente Tommaso Ghirardi y su administrador delegado Pietro Leonardi por no pagar el IRPF de algunos fichajes. Ghirardi acuciado por las deudas decidió deshacerse del club y lo vendió al precio simbólico de 1 euro a Giampietro Manetti, que prometió inyectar dinero que aún no ha llegado.

Manetti protagonizaba una esperpéntico paseo por el centro de Parma de filial en filial bancaria asegurando a los medios que le seguían que no conseguía que le transfirieran el dinero desde el extranjero a su cuenta, mientras que los aficionados le gritaban a su paso: "Vete ladrón" o "no queremos más mentiras".

El presidente de la Liga, Maurizio Beretta, asegura que "existe la esperanza de que el Parma llegue al final del campeonato", pero la situación del club que arrastra una deuda de unos 200 millones no deja demasiado márgenes de salvación.

El capitán del Parma, Alessandro Lucarelli, a sus 37 años, había asegurado que la plantilla no saldría al campo este fin de semana ante esta situación en la que se sienten "traicionados". Los empleados y jugadores no reciben el sueldo desde hace meses y un exjugador del equipo, el argentino Hernán Crespo, desveló que no hay ni agua caliente en los vestuarios del campo de entrenamiento y que los futbolistas se tienen que llevar las camisetas a lavar a casa, así como tampoco hay dinero para los desplazamientos.

Además el alcalde de la ciudad, Federico Pizzaroti, anunció que va a cerrar el estadio ya que no se puede garantizar la seguridad y amenazó al nuevo presidente de "no ser serio". La solución podría ser la de decretar la quiebra y tras pagar las deudas - cerca 40-50 millones - comenzar como una nueva sociedad lo que le permitiría continuar en la primera categoría o en la Serie B, donde está destinado a bajar esta temporada.

Pero si no llega el dinero antes del 19 de marzo, cuando está previsto que el tribunal de Parma se exprese sobre la situación del club, la sociedad corre el peligro de quiebra y desaparecería de las divisiones superiores y si quiere comenzar lo haría desde las categorías de aficionados. Entonces las consecuencias para el campeonato se harían notar, pues el reglamento indica que todos los partidos que quedan contra el Parma serían todos victorias por 3-0. Una norma que perjudicaría al Roma, que ya ha disputado los dos partidos contra el Parma y en el último empató 0-0.

EFE

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