Los secretos de Ómar Pérez contados por su mamá
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Los secretos de Ómar Pérez contados por su mamá

Desde Santiago del Estero (Argentina), Blanca del Carmen Marcos habló con Futbolred sobre su hijo.

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22 de diciembre 2014 , 12:57 a.m.

Ella no vio el partido más importante de 2014 de su hijo mayor. No pudo porque los nervios no la dejaron. Estuvo pendiente desde Santiago del Estero (Argentina) de la salud del número 10 y de la evolución de su lesión hasta último momento. Fue la que más oró e hizo fuerza en la soledad de una de las habitaciones de su casa.

Al finalizar el compromiso de este domingo, en el que Santa Fe se coronó campeón por octava vez en su historia, Blanca del Carmen Marcos levantó su mirada al cielo, le agradeció a Dios por tantas bendiciones y a Elio, su suegro, por ayudar al nieto querido, su hijo, su ‘Seba’. Ella es la madre de Ómar Pérez, símbolo y capitán del nuevo campeón de Colombia.

Y en medio de la celebración que había en la casa de la familia Pérez Marcos, en el barrio Sáenz Peña, la orgullosa madre del ‘10’ albirrojo habló con Futbolred. Y ella se mostró feliz con el nuevo éxito de su hijo y nostálgica, pues se acordó hasta de sus primeros pasos.

“Es una emoción verlo campeón y entender que mi hijo dio todo por jugar al fútbol y Dios lo ha premiado. Y es que Ómar ha vivido por un balón, desde que empezó a caminar”, dijo Blanca del Carmen, quien contó la primera anécdota: “Tenía 9 meses y un día se cansó de gatear detrás de una naranja; así que se levantó, se puso en pie y la pateó. Desde ese momento no pararía de patear una pelota o cualquier cosa que viera en el suelo. Incluso, cuando cumplió el primer año, mi hermana le regaló un caballito de juguete; y se lo puso en el piso, así que él lo miró y lo pateó como si fuera una pelota (risas) y hasta ahí llegó el juguete”.

El ‘Pelado’, de 33 años, que hoy es ídolo entre la afición santafereña, es el mayor de seis hijos. Los otros son Vanessa Gabriela (31), Lucila Fernanda (29), Agostina (20), Celeste (18) y Facundo (16). Su familia respira fútbol: Sus abuelos, Elio Adolfo Pérez y Julio Genaro Marcos, fueron árbitros, además de que el abuelo paterno también jugó; su padre, Ómar Adolfo, fue figura del Atlético Güemes, el club de la ciudad y del cual toda la familia es hincha; y su hermano menor juega en las categorías menores de Boca Juniors.

“Sin embargo, con todo lo que queremos el fútbol, yo también lamento que me haya quitado a mi hijo desde hace 18 años, cuando lo vi partir con 14 a Boca Juniors. Desde ese momento lo veo solo 15 días cada año”, acotó ‘la Peque’, como la conocen sus familiares y amigos.

Con ojos de madre

Blanca del Carmen, de 53 años, aseguró que Ómar siempre “fue buen estudiante; izaba la bandera y le daban pergaminos de buen alumno” en el colegio Pedro Pablo Gorostiaga, donde realizó la educación primaria. Dice también que detrás de ese hombre serio y callado que hay ante las cámaras, hay “un muchacho bastante alegre, que sonríe con facilidad cuando está con sus amigos, y al que le encanta la música folklore”.

Ya lo espera con los brazos abiertos en su natal Santiago del Estero. “Cuando venga hay que hacer un buen asado; y le gusta que yo le haga ñoquis (puré de papa, con huevo y harina) y fideos caseros. Le gustan mucho esos platos”, afirmó.

La madre de Ómar Pérez, la mujer que mejor lo conoce, aseguró que la vez que más triste lo vio a causa del fútbol fue “cuando se lesionó de su rodilla en Boca Juniors. Me dio tristeza ver el diario Olé con una declaración suya pensando en dejar el fútbol. Era el momento que estaba pasando, el que lo llevó a decir eso; pero su amor por el fútbol era más fuerte y por eso luchó contra esa lesión”. Y ella sabía que no iba a dejar el fútbol, pues desde niño sus sueños eran claros: “Cuando tenía 9 años, me decía: ‘Yo hasta el Parma, no paro mamá’. No sé por qué me decía eso y me nombraba a ese equipo, pero seguramente su sueño era ir a jugar a Italia”.

Con ojos de abuela

La felicidad más grande del capitán de Santa Fe son sus hijos, Thiago y Franco: y claro, también son una de las alegrías de Blanca del Carmen. “Mis nietos son una inmensa alegría para toda la familia. Yo veo lo alegre que es ‘Seba’ con sus pequeños. Ellos son enfermos por el fútbol, y así como su padre no les gusta perder en nada; se ‘calientan’ si pierden, sea a lo que jueguen”, afirmó la mujer que le dio la vida a Ómar, cuando tenía 21 años.

Con ojos de suegra

Blanca, quien este domingo tenía puesta la camiseta de Santa Fe, una de las tantas que lleva su hijo cada fin de año, contó cómo se conoció su hijo con Natalia, la actual esposa de Pérez, y madre de Thiago y Franco. “Ella es del barrio La Boca, en Buenos Aires; y Ómar siempre se juntaba con dos amigos que tenía en Boca Juniors, que eran Alfredo Moreno (delantero que está en el fútbol de México) y Julio Marchant (quien jugó en América de Cali en 2010); ellos salían con un grupo de amigas, en los que estaba Natalia, así que se conocieron y se hicieron novios”.

“Un día fuimos a Buenos Aires a visitarlo; cuando él hizo su primer contrato con Boca tenía un apartamento, y nos llevó. Allí nos presentó a Natalia como su novia. A los 2 años, o un poquito más, empezaron su vida en pareja”, agregó la suegra, quien describe a su nuera como “una buena mujer y una buena madre; y hace feliz a mi hijo, que con eso basta”.

Con ojos de hincha

“Estuve en 2010 en Bogotá y me quedé por tres meses. Conocí lo linda que es la ciudad, con grandes centros comerciales. También conocí el santuario de Monserrate y la linda vista que hay desde allí. Y fui al estadio; me ponía muy nerviosa de verlo jugar, pero me emocionaba por el trato a mi hijo y por los canticos y el colorido de sus barras. Es un equipo que vive con mucha pasión y al que le agradezco por lo que han hecho con Ómar”, afirmó Blanca al recordar la vez en la que visitó la capital colombiana. A ella se le nota un inmenso agradecimiento por el cariño que los seguidores del ‘Expreso’ le profesan al número 10 argentino.

Momento para los dolorosos

Fue justamente para un partido de Santa Fe, contra Vélez Sarsfield por la Copa Suramericana, que la tragedia invadió a la familia Pérez. El miércoles 9 de noviembre de 2011, un día antes del partido en Buenos Aires, la camioneta donde venía toda la gente querida de Ómar se accidentó. “Alquilamos una camioneta para viajar a la capital. Y paramos en una estación de servicio, pues llovía muy fuerte. Allí le dijeron al conductor que era mejor que no viajara, pues se acercaba una especie de tornado; pero el chofer quiso ganarle la carrera”, recordó Carmen, quien continuó: “Había cientos de autos en la autopista, y nos tocó a nosotros. Mi suegro falleció y dio su vida por todos nosotros, pues el accidente era para que hubiese sido más grande la desgracia, ya que la camioneta quedó aplastada”.

Todos quisieron esconderle la noticia al hijo mayor, que estaba concentrado con el ‘Expreso’, pero la televisión ya había informado y no hubo sino lágrimas en la habitación de Ómar Sebastián. “Y al otro día, a pesar de que estaba derrumbado, mi hijo decidió jugar en memoria de su abuelo, y esa noche anotó un gol y se lo dedicó a Elio, a mi suegro que tanto lo quiso”, añadió Blanca del Carmen.

Ella también ganó el partido de su vida

El 4 de enero de 2011, a Blanca del Carmen Marcos le diagnosticaron “Cáncer de útero, en estado 4, que es el más grave”. Ómar, su hijo mayor, “no podía creer lo que estaba pasando; así que pedía a los médicos que le explicaran cada detalle, y ellos le decían que yo me iba a morir; yo no tenía vuelta atrás. ‘Tienes que esperar lo peor, no hay como operarla, solo encomendarte a Dios’ le decían los galenos a mi hijo”.

Ómar no se quería devolver a Bogotá, donde lo esperaban para realizar la pretemporada, pero luego de tres semanas sus padres lo convencieron de que regresara a Colombia. “Le dije que cumpliera con su trabajo y tuviera fe en Dios”, contó la mujer que empezó a jugar el partido de su vida: “Estuve tres meses internada; primero me pusieron sangre porque tenía anemia, y luego el tratamiento, rayos, quimioterapias, etc. Y al cabo de cinco meses, después de que los médicos me habían desahuciado, un médico en Tucumán, a donde me mandaron a hacerme una braquiterapia (un tratamiento a base de rayos), me hizo llamar a mi esposo, y le dijo ‘su mujer no tiene nada. Abrácela y bésela, porque este es un milagro’”.

Y ya con la enfermedad vencida, la madre del ‘Pelado’ contó que “Ómar llamaba cada momento. Pero solo hablábamos en la noche, porque todo el día estaba en tratamiento. Lo teníamos al tanto de todo, pidió que fuéramos sinceros con él. Incluso, él le preguntaba a los médicos de Colombia todo lo que decían los médicos aquí en Argentina”.

“Yo le digo a mi hijo, y estoy convencida, que Dios nos bendice a toda la familia, y así como me salvó, también le ha dado la gracia para jugar y para salir campeón con Santa Fe. Estamos orgullosos de verlo salir campeón en un equipo tan grande y con una hinchada tan hermosa. Felicidades a él y a todos los santafereños. Aquí en Santiago del Estero también hay una buena cantidad de seguidores de Santa Fe, que estamos celebrando a la distancia ¡Que lo disfruten!”, fue el mensaje final de la fuerte y valiente madre de Ómar Pérez, quien espera a su hijo con los brazos abiertos, como cada fin de año que lo puede disfrutar por un corto tiempo.​

 

 

Juan Pablo Arévalo López
Periodista de Futbolred
juaare@eltiempo.com
En Twitter: @Arevalo327

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