Millonarios y las jugadas que se mueven tras bambalinas
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Millonarios y las jugadas que se mueven tras bambalinas

Controvertidos accionistas y sus movimientos en el equipo azul.

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14 de septiembre 2014 , 04:17 a.m.

Hace tres días, la junta directiva del equipo Millonarios se enteró oficialmente del estado financiero en el que quedó el club después de que varios protagonistas del escándalo de Interbolsa terminaron metiéndole la mano: Juan Carlos Ortiz y el italiano Alessandro Corridori, ambos investigados por la Fiscalía.

Según un documento reservado, elaborado por el experto Juan Carlos Quintero, la situación del equipo es difícil. El valor de sus acciones va en caída libre y si se aplica la fórmula contable para calcular su costo según el flujo de caja descontado, el club tendría hoy un saldo en rojo de más de 6.000 millones de pesos. De hecho, la acción ronda los 800 pesos, un precio similar al que tenía cuando estuvo a punto de caer a la segunda división.

¿Cómo llegó a ese punto el catorce veces campeón, que alcanzó a facturar 42.000 millones de pesos en las temporadas 2012 y 2013?

Para varios directivos, los negocios que hizo la anterior junta, controlada por Juan Carlos Ortiz, desbarataron las finanzas y pusieron a pelear a los accionistas.

El club no solo tuvo que sacar más de 5 mil millones de pesos para prepagar la deuda en la que Ortiz lo metió con Premium, fondo en Curazao ligado a Interbolsa. Además, le tocó desembolsar 1.500 millones de pesos en las indemnizaciones del presidente del club, Felipe Gaitán, y de los miembros del cuerpo técnico, que salieron para dar paso a las fichas de la nueva junta: los españoles Juan Manuel Lillo y José Portolés.

“Tuvimos que echar mano hasta de parte del dinero que nos dieron por Pedro Franco para cubrir las indemnizaciones”, aseguró un accionista de Millos.

Y agregó que acaban de sacar una suma similar para que se fueran Lillo y Portolés, en un intento por borrar todo rastro de Ortiz, a quien la Fiscalía le imputará captación masiva, manipulación fraudulenta, administración desleal, estafa y concierto para delinquir, por el caso Premium.

En ese ‘plan limpieza’, le pidieron a Ortiz que se fuera del club. De hecho, desde febrero se anunció, con bombos y platillos, que había entregado el 16 por ciento de sus acciones en Millos –cerca de 4.000 millones de pesos–, para indemnizar a las víctimas de ese fondo.

Pero este diario estableció que aunque no ejerce los derechos políticos, las acciones siguen en sus manos. Además que, tras bambalinas, se reservó el manejo de al menos otro 4 por ciento.

¿Nuevas maniobras?

Así lo revela un manuscrito firmado con su nombre y huella en el que le traspasó al empresario Álvaro José Isaza 900.000 acciones del onceno, como parte de pago de una deuda, por 1.864 millones de pesos de unos repos de Interbolsa.

Isaza es el mismo que negoció con Corridori 2 millones de acciones de Millos, varias de ellas embargadas.

En el documento, fechado el 3 de julio de 2013 –cuando el escándalo de Interbolsa ya había estallado–, queda claro que Ortiz se quedó con el manejo de los derechos políticos de las acciones que le entregó a Isaza y restringió su venta hasta el 2015.

Cuando se le preguntó por la extraña maniobra, aseguró que fue antes de que la Supersociedades embargara sus bienes y que ya no la va a hacer efectiva. Pero advirtió que el liquidador de Premium, Alejandro Revollo, no puede disponer de esas acciones porque son parte de una transacción bursátil, protegida por la ley.

En cuanto a las otras acciones, dijo que no se las ha entregado a Revollo porque estaba esperando un visto bueno de la Fiscalía. Pero que lo hará en unas tres semanas.

En el club creen que Ortiz está esperando que su amigo, el español Javier Aguirre –otrora asesor de Interbolsa y quien aparece recibiendo giros de ese grupo–, adquiriera el control del equipo, mediante acuerdos con accionistas minoritarios, y él pueda permanecer en el onceno.

Esa jugada aún está por concretarse. En todo caso, Ortiz niega querer seguir en el club y ser responsable de su crisis. “Logramos alejarlo del descenso, pusimos una junta de lujo e ingresos por 42.000 millones, y ¿nos van a culpar?”, replicó.

Pero la actual junta acaba de concluir que el equipo requiere una inyección de capital urgente de 20.000 millones de pesos. Para eso harán una nueva emisión de acciones e implementarán filtros para evitar que lleguen personajes que vuelvan a dejar a Millos en la picota pública.

Juan Carlos Ortiz no figura en Bogotá Beer Company
En una entrevista con Juan Gossaín, Alejandro Revollo, liquidador de Premium, dijo que Juan Carlos Ortiz estaría “operando a través de un fondo de capital en Costa Rica” y también “tras la compra de empresas como Bogotá Beer Company”. Ortiz le negó a este diario cualquier nexo con esa firma y con el fondo de Costa Rica. Y Bogotá Beer Company le envió una carta a Revollo pidiendo que rectificara la información y revelando los nombres de sus verdaderos socios.

EL TIEMPO buscó los registros migratorios de Ortiz y estableció que hace un año no sale del país y que antes estuvo en Estados Unidos, República Dominicana, Bolivia (sondeando negocios mineros) y Canadá, averiguando por temas bursátiles.

¿Qué pasa en lo deportivo?

El nuevo técnico, Ricardo Lunari, llegó a Millos por un costo equivalente a la quinta parte de lo que les pagaban a los españoles Juan Manuel Lillo y José Portolés. Fueron los españoles quienes ordenaron contratar al brasileño Wesley Lopes, que le costó al club 450 mil euros semestrales, unos 1.160 millones de pesos, y al camerunés Modeste M’Bami por 400 mil euros, alrededor de 1.034 millones de pesos.

A Lopes, delantero que apenas hizo un gol en seis meses, lo contrataron a pesar de que había un impedimento jurídico, advertido por un abogado, y que hoy tiene a Millonarios enfrentado a una demanda ante la Fifa. Aún así, Portolés pretendía que este semestre lo contrataran nuevamente por un costo de 600 mil euros, unos 1.550 millones de pesos.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com

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