Cinco razones de la crisis del Atlético Junior
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Cinco razones de la crisis del Atlético Junior

Julio Comesaña tiene su grado de culpabilidad, al igual que algunos jugadores que andan mal.

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08 de septiembre 2014 , 07:44 p.m.

El fútbol, como deporte colectivo, tiene mérito o error en varias personas. Unas influyen para bien o para mal mucho más que otras, pero nunca uno solo, más allá de los titulares y fotos de los periódicos, realmente es el héroe o el villano.

En la actual situación del Junior, Julio Comesaña tiene su porcentaje de culpabilidad, como la tienen algunos de los jugadores que andan en mal nivel.

Lea acá: (Junior perdió su tercer partido en casa: 1-0 con Alianza Petrolera).

Haciendo esa salvedad, entrego las cinco razones que considero han incidido en la crisis deportiva del equipo:

1. Junior es un equipo desequilibrado. Le llegan muy poco, pero ha sido estéril a la ofensiva. Apuesta más a blindar su arco que a buscar el contrario. Casi nunca presiona en campo rival. Sebastián Viera tiene más respaldo que el solitario delantero que juegue (ninguno ha sido tan autosuficiente como fue Toloza en el último tramo del semestre anterior).

La contención es en bloque, pero los ataques son aventuras individuales. Jorge Aguirre parece más un volante de marca. Las opciones se generan a cuentagotas. En los dos últimos juegos salió a atacar con fuerza con el marcador en contra. Generalmente es conservador. En cinco de los ocho partidos disputados se fue en blanco.

2. Los constantes cambios de nómina y sistema. Se entiende un poco que se sustituyan nombres ante una floja respuesta individual y en medio de la necesidad de resultados, pero la modificación permanente del esquema no ayuda a engranar una máquina con piezas nuevas. Falta continuidad.

3. La flaca respuesta de las caras nuevas. Solo Gustavo Cuéllar ha mostrado buen nivel. Nery Bareiro ha hecho que se extrañe a Samuel Vanegas. Roberto Ovelar se la ha pasado lesionado. Jorge Ortega asoma virtudes, pero aún no se adapta. Álvaro Domínguez está lejos de su mejor versión. Mena empezó con todo y se frenó.

4. La falta de un lateral derecho natural. Era una necesidad del equipo desde el semestre anterior, mucho más después de la lesión de Jhonny Vásquez, quien ha cubierto mejor la posición en la que él y Jossymar Gómez, habituales volantes, fueron ubicados.

5. Los desempeños individuales de varios de los que ya estaban en el club no ha sido el ideal. Luis Quiñones ha despertado en los dos últimos juegos, pero otros siguen dormidos. ​

RAFAEL CASTILLO VIZCAÍNO
Periodista ADN
Barranquilla

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