"Quiero conseguir muchos más éxitos con Colombia y con el Madrid"
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"Quiero conseguir muchos más éxitos con Colombia y con el Madrid"

James, que recibió su Bota de Oro, le dedicó el premio a su familia y compañeros de Selección.

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08 de agosto 2014 , 05:50 p.m.

Sin ninguna pirotecnia mediática, sin un ‘show’, sin una ceremonia especial y casi que en secreto, Adidas, una de las socias patrocinadoras de la Fifa y del Real Madrid, le entregó el jueves el Botín de Oro de la Copa del Mundo de Brasil-2014 al volante colombiano James Rodríguez, quien con sus seis goles durante el torneo se convirtió en el máximo artillero de la Copa del Mundo que finalizó el pasado 13 de julio.

Lea aquí: James Rodríguez recibió en Madrid la Bota de Oro de Brasil-2014

La entrega del trofeo ocurrió sobre las 2 y 45 de la tarde española en el salón de entrada de la zona de jugadores de la sede deportiva del Real Madrid en Valdebebas (en las cercanías del aeropuerto de Barajas), el nuevo y superpoderoso club que fichó por 80 millones de euros al talentoso jugador colombiano, de 23 años, quien es la supersensación del momento en el fútbol mundial y una de las dos transferencias más caras hasta ahora para la nueva temporada europea, junto con la del uruguayo Luis Suarez, que llegó al Barcelona por la misma cantidad.

Vea aquí: James ya tiene en sus manos la Bota de Oro del Mundial

Allí, sobre una mesita, de camiseta, bluyín y zapatos tenis, el también colombiano Fabio Zuluaga, gerente senior de mercadeo deportivo de la firma alemana de implementos deportivos dejó la caja negra de 60 por 60 centímetros que contenía el trofeo: un guayo de tamaño real, quizás talla 38 o 39, bañado en oro, de una libra o libra y media de peso, soportado en una base de grueso plástico transparente. Una estatuilla de 23 centímetros de alto por 27 de largo y con seis taches en la planta del botín.

–¿Ahí está lo mío?–, le preguntó James al funcionario, con la confianza de ser ya un viejo conocido suyo.
–Sí, ahí está lo suyo–, le contestó Zuluaga. James, entonces, abrió el cofre y sacó la bota que miraba con inmensa satisfacción, sin parar de sonreír, sin parar de mirarla, como el niño al que, maravillado, se le salen los ojos con el regalo esperado bajo el pino de Navidad.

Entonces posó para una rápida sesión fotográfica y de video frente a las cámaras de Adidas, Fifa y Real Madrid, de algunos empleados de las marcas, y de un par de amigos muy cercanos de James, uno de ellos, Leonardo Mantilla, exportero de las selecciones menores de Bogotá y, ahora, piloto de Avianca.

En una declaración formal enviada por Adidas, James dijo: “Estoy encantado de aceptar este premio en nombre de mi familia y mis compañeros de Selección. El torneo en Brasil fue una experiencia increíble para mí, también para Colombia. El equipo logró llegar a donde no lo habíamos hecho antes. Terminar el torneo como máximo goleador es un gran logro y espero que muchos más éxitos con Colombia y con mi nuevo club, Real Madrid”.

Acostumbrados al despliegue mediático tanto de la firma patrocinadora de implementos deportivos, que es socia también del mismo Real Madrid, no deja de parecer extraño tanto sigilo para entrega, sin prensa, sin agencias, sin hinchas en las tribunas… Fue una entrega tan privada, que por eso resultó en apariencia tan extraña…

¿Así no más…?

Hubo dos versiones. De un lado se especuló en voz baja que Real Madrid no habría permitido una ceremonia ‘abierta’ para evitar celos en el camerino luego de la gran presentación y el suceso del fichaje del jugador colombiano, con la idea de protegerlo a él, al nuevo; y mantener el equilibrio de las estrellas en la galaxia infinita del vestuario, por decirlo así. Evitaban, de esta forma, mayor presión sobre James con respecto, quizás, a sí mismo y frente a los monstruos de la estratósfera del camerino blanco.

De otra parte, también surgieron versiones en el sentido de que la firma patrocinadora estaba interesada en hacer coincidir la difusión de las imágenes de James con su Botín de Oro mundialista con el lanzamiento oficial de su nuevo modelo de guayos al mercado y para que existirá un mayor equilibrio de horario para los medios de comunicación de América, Europa o Asia y para permitir la edición de un video y el envío de unas fotos en las mismas ‘condiciones posibles de mayor igualdad’.

Eso sí: de lado y lado se pasaron la pelota, en susurros, en el sentido de que cada uno quería que la entrega del trofeo fuera abierto al público y a todos los medios de comunicación.

Sea como haya sido, en privado, casi que en silencio, sin ruido, James Rodríguez, el símbolo del fútbol colombiano del momento, el jugador de moda, la superestelar contratación del Real Madrid, el hombre por el que acaban de pagar 80 millones de euros, ya tiene el Botín de Oro en sus manos, en su nueva casa de residencia en Madrid, al lado de los tres trofeos que la Fifa le dio por ser la figura de los partidos disputados por Colombia en el Mundial contra Grecia, Japón y Uruguay.
¡Qué botín! ¡Qué honor! ¡Qué orgullo! Y más que nada: ¡qué momento!

Gabriel Meluk
Editor de Deportes EL TIEMPO
Madrid
Invitado Adidas

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