El niño que lloró por Carlos Bacca en el Metropolitano
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El niño que lloró por Carlos Bacca en el Metropolitano

El menor le pidió al delantero del Sevilla que fuera a saludar a un joven que estaba en el estadio.

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21 de julio 2014 , 08:06 p.m.

A dos días de llegar a los cuatro años, edad que cumple este lunes, Carlos Daniel Bacca Santiago mostró su sensibilidad y si no sigue los pasos deportivos de su padre, el futbolista Carlos Bacca, promete ser un buen apoderado.

El pasado domingo, en el inicio del partido por la Copa Euroamericana entre el Junior y el As Mónaco, en el estadio metropolitano Roberto Meléndez, de Barranquilla, parte del público de la gradería occidental baja dio la espalda a las acciones al descubrir en el palco de la Asociación de Periodistas Deportivos del Atlántico (Acord Atlántico) al goleador del Sevilla español e integrante de la selección mundialista de Colombia.

Descubren al ídolo

Separado por un grueso vidrio, Bacca saludó a todo aquel que movió sus manos, en gesto de admiración, o que se acercó para tomarse una foto, como si no hubiera barrera entre ellos. Cuando el público regresó su mirada al campo, surgió, de pronto, un menor, del otro lado del vidrio, en la tribuna, llorando y tocando su corazón.

El futbolista se levantó de la silla y puso la mano derecha en el vidrio. El menor hizo lo propio y la intensidad de las lágrimas disminuyeron, calmándose al poco tiempo, y desapareciendo del lugar.

Entonces, Carlos Daniel –el primogénito de Carlos y su esposa Shayira, presente el escenario en compañía de su hija Carla, de un año–, que hasta entonces jugaba por el palco, se acercó a su padre y le habló:

–Papá, yo quiero que bajes por el niño que está llorando por tí –dijo con su voz inocente.

Petición cumplida

Bacca quedó sorprendido por las palabras de su hijo. Sabía que si llegaba al público no iba a ver el partido con tranquilidad, como quería, ni encontrar al niño que desapareció de la vista.

Entonces le dijo a uno de sus acompañantes que lo buscara. Al rato, el emisario llegó con las manos vacías.

Carlos Daniel insistió. Y minutos más tarde, antes de terminar el primer tiempo, la búsqueda dio sus frutos.

Al verse, el goleador y el menor se abrazaron. Nuevamente salieron lágrimas del niño. Bacca le pidió que se tranquilizara.

–Tú eres mi ídolo –expresó el menor–. Yo te sigo desde cuando jugabas en Junior. Te llamé ahorita que te vi, cuando salía de la cancha, pero no me escuchaste.

Bacca lo abrazó otra vez y solicitó que le tomaran una foto juntos con su cámara. Y Carlos Daniel, atento desde el ingreso del joven al palco, se acercó para abrazarlo igualmente.

El apoderado del ‘Niño’

Jefferson Rodríguez, de 13 años y estudiante de quinto grado, respondió a este periodista que él ve por televisión los partidos de Bacca y que en su casa de La Ciudadela 20 de Julio –contiguo al metropolitano Roberto Meléndez– llora por él cada vez que anota un gol.

Mientras su padre volvió la atención al partido, Carlos Daniel se encargó de Jefferson, a quien se dirigió siempre como ‘Niño’. Le proporcionó alimento y estuvo pendiente de todo lo que quería, como el hecho que el padre estampara su firma en la camiseta del Junior que tenía por debajo.

“Yo juego de delantero. No sé si soy bueno o malo, pero hago goles y quiero ser como él”, remató Jefferson –que ingresó al estadio porque un señor le regaló una boleta–, siempre bajo la mirada de su pequeño apoderado, Carlos Bacca Santiago.

ESTÉWIL QUESADA FERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO
Barranquilla

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