El 'partido' que se juegan en el banco los DT's semifinalistas
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El 'partido' que se juegan en el banco los DT's semifinalistas

Scolari, Sabella, Löw y Van Gaal pueden estar ante su última oportunidad de ser campeón del mundo.

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07 de julio 2014 , 08:09 a.m.

El nublado devenir que amenaza a Luiz Felipe Scolari, a Alejandro Sabella, a Joachim Löw y a Louis van Gaal en el banquillo actual de sus respectivos equipos nacionales convierte el tramo final del Mundial-2014 en la última oportunidad de conquistar un gran éxito.

Las cuatro selecciones inmersas en la carrera final ansían la Copa. La historia de los cuatro países está plagada de urgencias. En gran medida por el prestigio y las exigencias de la tradición. En otros, como en Holanda, por lograr un éxito demasiadas veces próximo y nunca obtenido.

Ninguno de los cuatro tiene amarrada su permanencia en el actual banco. Son etapas quemadas en todos los casos. La más evidente es la de Louis van Gaal, para quien es segura su despedida del combinado 'Oranje' ya que está comprometido con Manchester United. Löw tiene compromiso hasta la Eurocopa del 2016. Sin embargo, puede ser Brasil su último Mundial.

Van Gaal con el adiós asegurado

Es para Van Gaal, quien está a punto de finalizar su segundo trayecto como responsable de la selección, un objetivo especial el Mundial. Discutido por su personalidad, por su actitud, es también peculiar sobre el terreno de juego. Ahora distanciado de la filosofía holandesa.

Del ‘fútbol total’ que tradicionalmente ha predicado este equipo. Pero el exentrenador de Ajax, de Barcelona o de Bayern mira ahora más el marcador que los movimientos en el césped. Tiene a tiro un éxito con el que pocos cuentan. El menos favorito del cuarteto final suspira ahora por el éxito que se le negó a su país en Alemania-1974, Argentina-1978 y Sudáfrica-2010.

Con la puerta de salida abierta y la libreta en la mano, Van Gaal tiene ante sí un triunfo sin parangón en su carrera. Con el adiós del holandés asegurado, la incertidumbre planea sobre los otros tres técnicos. Sabella, Scolari y Löw que, por motivos distintos, pueden estar ante el cierre de ciclo en la selección.

Sabella contempla otros horizontes

Alejandro Sabella medita echar el cierre a su etapa en el equipo nacional. Sometido por la enorme presión que acecha al combinado 'albiceleste', este bonaerense, de 58 años, quien ha envejecido siete en solo tres, contempla otros horizontes. El liderazgo de ‘Leo’ Messi en el fútbol alimenta la obligación argentina. Y el arrastre afecta a Sabella, 'obligado' a ganar simplemente por obtener la coronación definitiva del astro de Barcelona.

Alejandro Sabella llegó al banquillo 'albiceleste' en el 2011, tras el mal papel en la Copa América de Argentina, eliminada en cuartos de final por Uruguay y con la única experiencia de haber sido el responsable de Estudiantes de la Plata durante tres cursos, con el que se coronó como campeón de la Copa Libertadores (2009).

Las apuestas sobre su heredero se manejan desde hace tiempo. Mientras él contempla un futuro mejor de vuelta a la competición de clubes.

La presión es también el principal enemigo de Luiz Felipe Scolari, al que no le sirve otra cosa que el título en Brasil-2014. El preparador, quien fue reclutado en noviembre del 2012 para hacer al equipo campeón, transita con el lastre de un juego rácano, distanciado del 'jogo bonito' que ansía el seguidor, insatisfecho a pesar de los éxitos.

Scolari no ha gozado de tranquilidad

No ha gozado de tranquilidad Scolari. El trofeo que logró para Brasil en Corea y Japón-2002 no ha supuesto un voto de confianza para el seleccionador, quien ha reclutado gladiadores en su equipo y que ha cambiado el balón por la furia para lograr su objetivo.

Para Löw, con compromiso hasta la Eurocopa del 2016, puede ser el último cartucho para lograr un Mundial. El alemán tiene todo lo contrario que sus colegas. Tranquilidad, estabilidad y el respeto a su trabajo. Los éxitos, 10 años después, empiezan a ser una exigencia para un preparador que ha cambiado la idea del fútbol germano, que ha devuelto la fiabilidad al gigante alemán, pero que ha carecido del brillo de los trofeos.

Joachim Löw llegó en el 2006 a Alemania para sustituir a Jürgen Klinsmann, de quien había sido ayudante en el Mundial de ese año, e intentar imponer el dominio germano en el siglo XXI. La selección no logra un gran título desde que consiguió la Eurocopa de 1996.

En un Mundial no reina desde Italia-1990. El fútbol de su país, sin embargo, optó por la paciencia. Pero una vez asentada y provista de una generación sobresaliente, con éxito a nivel de clubes, empieza a rendir cuentas. El subcampeonato en la Eurocopa del 2008, tras perder con España y el tercer lugar en Sudáfrica-2010, es lo más notable de la larga etapa de Löw.

EFE

 

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