En Belo Horizonte hubo invasión colombiana
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En Belo Horizonte hubo invasión colombiana

Para el juego ante Grecia hubo alrededor de 30.000 hinchas en las tribunas del Mineirao.

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14 de junio 2014 , 07:32 a. m.

El vuelo JJ 3202 de TAM salió puntualmente de Sao Paulo rumbo a Belo Horizonte a las 3:45 p.m. Salvo los colores de la aerolínea y el idioma en que hablaban las auxiliares, pudo haber pasado por un vuelo doméstico colombiano. La mayoría de los 144 asientos estaba ocupada por hinchas que llegaban a la capital del estado de Minas Gerais en plan de paseo, o mejor, en plan de ilusión: ver ganar a la Selección en el debut en el Mundial de Brasil.

En todos los vuelos que aterrizan en esta ciudad llegan decenas de colombianos, pero también por tierra. Se calcula que para el partido frente a Grecia podría haber al menos 30 mil hinchas tricolores en las tribunas del Mineirao. Colombia, perfectamente, puede pasar por equipo local.

Los fanáticos, vestidos con camisetas de todos los tonos y de todas las épocas de la Selección, desde el amarillo pálido hasta las naranjas y azules de entrenamiento, pasando por la nueva suplente roja, se tomaron el aeropuerto de Congonhas.

"Yo invertí unos nueve millones de pesos para venir acá", dijo Javier Rebollo, un hincha que se vino desde Cartagena a disfrutar del Mundial. A su lado, Mauricio Rincón, un bogotano radicado en Nueva York, hablaba con el costeño como si fueran amigos de toda la vida. Cada uno llegó por su lado.

Alrededor de una pantalla gigante en la zona de comidas del aeropuerto, los hinchas calmaban la ansiedad de la espera con cerveza, comida y el partido entre México y Camerún. Cantaron como propio el gol de Oribe Peralta que les dio el triunfo a los mexicanos e hicieron sonar cornetas, como si estuvieran ensayando para el juego de este sábado.

Ya en el avión, los fanáticos se tomaron el vuelo como si estuvieran de paseo en flota. "¿Dónde está el aguardiente?", preguntó un fanático. "Acá le tengo. Litro a 500 reales (unos 500 mil pesos)", dijo otro. Y fue el comienzo de un recorrido por avión de una hora y 10 minutos, en medio de carcajadas. Algunos jugaban al técnico. Otros criticaban a varios integrantes del grupo que ya habían comprado camisetas o gorras de Brasil y las combinaban con las de Colombia."Hinchas híbridos", les gritaban.

Lo cierto es que en la parte de atrás del avión empezaron a gritar como si estuvieran en el estadio Roberto Meléndez. "Olé olé, olé olá, que mi Colombia va a ganar", cantaban, banderas en mano. Y cuando el avión pisó suelo mineiro, como no, aplaudieron como si hubiera llegado a Eldorado.

"Hey, no se paren, que este Bolivariano no ha parado", gritó el mismo que ofrecía el aguardiente a 500 reales cuando un par de viajeros se pusieron de pie antes de tiempo. Y con ese ambiente, agotaron la existencia de taxis en el aeropuerto Tancredo Neves, algunos rumbo a sus hoteles, otros hacia los alrededores del estadio. Se están tomando Belo Horizonte.

José Orlando Ascencio
Enviado especial de EL TIEMPO
Belo Horizonte (Brasil)​ 

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