En el caso de Falcao ganó la sensatez (Opinión)
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En el caso de Falcao ganó la sensatez (Opinión)

El 'Tigre' y Pékerman dieron una lección de calidad humana y profesional con esta decisión.

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03 de junio 2014 , 03:25 a. m.

Las cosas del deporte y de la vida... Este domingo, los colombianos sentimos una de las alegrías más grandes de todos los tiempos al ver a Nairo Quintana proclamarse campeón del Giro de Italia. Este lunes, al contrario, llegó una de las tristezas más profundas al ver a Falcao diciendo que no va al Mundial.

Son dos momentos que pegan muy duro, que aún están a flor de piel, que nos golpean al ritmo del corazón de colombianos que vivimos con intensidad el deporte.

El domingo fue para el éxtasis que nos provoca el triunfo. El lunes, para el dolor que encarna el fin de una ilusión tan grande como la de jugar un mundial de fútbol.

Aquí, en esta página web, me ocupa hablar de fútbol sin desconocer la épica victoria de Quintana y el histórico dominio del ciclismo colombiano en el Giro. Pero el deber llama, así el análisis tenga picos muy altos de emociones encontradas.

En el caso de Falcao ganó la sensatez. Y por goleada. La decisión de excluirlo de los 23 jugadores de la Selección Colombia para el Mundial de Brasil ha sido la más sabia posible. Había que tener la cabeza serena y la sangre fría para derrotar al deseo y a la esperanza, no solo del jugador, el máximo ícono actual del fútbol colombiano, sino la de una buena parte de compatriotas.

Falcao confirmó de nuevo que ante todo es un gran ser humano. Perderse un Mundial debe ser algo doloroso al extremo para quien tiene como meta más importante de su vida deportiva precisamente eso.

José Pékerman, el técnico argentino de la Selección, obró con la sabiduría que da la experiencia. No podía arriesgar la carrera del jugador ni la suerte de Colombia en Brasil-2014, después de dos años y medio de luchar con ahínco por el objetivo de llevar al país de regreso a una Copa del Mundo.

Dejar a Falcao fuera del Mundial significa, así mismo, enterrar versiones peligrosas y rumores baratos. Se dijo que lo iban a llevar por presiones comerciales de los patrocinadores de la Selección y del jugador, porque necesitaba estar en Brasil para no perder cotización ante un probable traspaso al Chelsea, o porque el representante de Pékerman (Pascual Lezcano) tenía un millonario negocio entre manos. Hasta ese límite llegó la saña de algunos.

Pero no. Se impuso la sensatez, ganó la calidad humana. Como dijo Pékerman, ahora llegó el momento de terminar el duelo y pensar en que la Selección Colombia juegue el mejor Mundial de su historia. El argentino se lo merece y el país también.

Falcao, entre tanto, se merece una revancha. Ojalá que la vida lo premie y se la dé en cuatro años. Una ilusión se murió y otra nace: la de verlo con la ‘Tricolor’ en el Mundial de Rusia-2018.

GABRIEL BRICEÑO FERNÁNDEZ
Editor de Futbolred
gabbri@eltiempo.com
En Twitter: @gabbritter

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