Brasil presentará plan que salve de extinción a la mascota del Mundial
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Brasil presentará plan que salve de extinción a la mascota del Mundial

Fuleco es un armadillo, cuyo hábitat es Caatinga, ecosistema calificado el menos protegido del país.

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20 de mayo 2014 , 04:55 a. m.

El Gobierno de Brasil presentará en junio, coincidiendo con el Mundial de fútbol, un plan para salvar de la extinción al armadillo en el que se inspira Fuleco, la mascota del torneo de la Fifa.

"El objetivo es sacar al armadillo de la lista de animales en peligro y que pase a categoría de vulnerable. Es un gran desafío", dijo a EFE la bióloga Flávia Miranda, de la Universidad Federal de Minas Gerais, una de las coordinadoras del proyecto.

El plan de conservación fue delineado en una reunión con 35 investigadores de varias instituciones, coordinada por el Instituto Chico Mendes, vinculado al Ministerio de Medio Ambiente, que tuvo lugar la semana pasada en la Reserva Natural Serra das Almas, en el estado de Ceará (noreste), una de las 'casas' del hermano menor de Fuleco.

El 'tatu-bola'

La mascota del Mundial es precisamente un armadillo de tres bandas (Tolypeutes tricinctus), conocido en portugués como 'tatu-bola', un mamífero endémico del noreste de Brasil cuyo mayor hábitat es la Caatinga, una región árida de matorrales considerada como el ecosistema menos protegido del país.

Para defenderse, este simpático animal de 40 centímetros de longitud se recoge bajo su caparazón formando una bola casi perfecta, con claras reminiscencias futbolísticas. El armadillo perdió el 50 por ciento de su hábitat el último decenio, debido a la deforestación, la caza y la degradación de su entorno, lo que puso en peligro la supervivencia de la especie.

Según un artículo científico recientemente publicado en la revista Biotropic, solo está protegida el 4,6 por ciento de la superficie donde vive el armadillo, que suma 731.981 kilómetros cuadrados. El plan de conservación tiene un horizonte de aplicación de cinco años y, entre otras medidas, propone ampliar las áreas de conservación, crear corredores verdes para unirlas y la financiación de un centro de estudios.

"Todos los estudios prioritarios fueron bien contemplados y en dos años y medio el plan será revisado. La cuestión mayor es la financiación de proyectos", dijo Miranda, quien también es asesora de la Asociación Caatinga, ONG que implementará el plan.

"La Fifa no apoya ningún proyecto"

La cuestión de la financiación ha levantado ampollas entre los científicos que protegen al auténtico Fuleco y la Fifa. "La Fifa no apoya ningún proyecto, gana mucho dinero, pero no apoya. Hemos buscado a la Fifa, pero no dio atención alguna", aseguró Miranda.

En cambio, la Fifa sí cree que la elección del armadillo como mascota "ha ayudado a aumentar la concienciación en Brasil" sobre la vulnerabilidad del animal, según un comunicado enviado a EFE. Si bien la Fifa admitió que no ha tomado medidas directas, subrayó que uno de sus patrocinadores, la fabricante de neumáticos Continental, sí financia a la Asociación Caatinga.

Por cada gol, la protección de diez kilómetros

Otro grupo de científicos lanzó un desafío a la Fifa y al Gobierno brasileño y, en un artículo publicado en la revista Biotropic, sugirió que se protejan diez kilómetros cuadrados de la Caatinga por cada gol que se marque durante el Mundial.

"Los coautores (de la propuesta) percibimos claramente la incoherencia de que una especie endémica de Brasil que habita en el ecosistema menos protegido y totalmente descuidado sea elegido como una mascota con visibilidad mundial", dijo a EFE el investigador Felipe Melo, de la Universidad Federal de Pernambuco.

La media de los últimos tres mundiales fue de 170 goles, una cifra que de repetirse, redundaría en la protección de 1.700 kilómetros cuadrados de Caatinga, siempre y cuando el Gobierno se interese por la idea.

Esta extensión sería razonable para mejorar la protección del armadillo y de otros animales que viven en la región, como el jaguar, según Melo. Sin embargo, el plan nacional no detalla todavía el tamaño de las zonas que pasarán a ser reservas naturales, a pesar de que el Gobierno comenzó a identificar potenciales áreas de conservación a partir del año 2000.

EFE

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