La inolvidable final de 2004 entre Nacional y Junior en Medellín
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La inolvidable final de 2004 entre Nacional y Junior en Medellín

El equipo 'verdolaga' se impuso 5-2 e igualó la serie, pero cayó en los penaltis. Crónica vivencial.

20 de mayo 2014 , 03:27 a.m.

Una de las finales más recordadas por los hinchas de Nacional y Junior es la del torneo Finalización de 2004, cuando el equipo ‘Tiburón’ ganó por goleada 3-0 en el estadio Metropolitano, en el partido de ida, pero luego él conjunto 'verde' igualó la serie al imponerse por 5-2 en el Atanasio Girardot y forzar la definición de la estrella en cobros desde el punto penalti. (Observe acá la galería de fotos: El 'Tiburón' picó en punta y sueña con un nuevo campeonato).

Aunque en últimas los barranquilleros se llevaron el título al ganar la tanda de tiros desde los 12 pasos, la memoria saca a la luz un partidazo de esos que nunca se olvidan.

El encuentro deparó anécdotas por doquier para todos los que asistieron ese día al estadio, independiente de si eran hinchas de uno u otro onceno, seguidores del fútbol en general, o quienes acudimos como periodistas.

(Lea acá: El equipo 'tiburón' se hizo fuerte en el 'Metro' y ganó 1-0 a Nacional).

Pese a la abultada derrota que Nacional se trajo de Barranquilla, el ambiente festivo que en Medellín se mantuvo latente. Así, carros con banderas y pitos se veían pasar camino al Atanasio, por las avenidas de la capital antioqueña al paso que algunos  gritaban “allá van para su entierro”.

(Reviva acá las estadísticas y todos los datos que dejó el primer partido de la final de la Liga I).

Pero los ‘verdes’ no escucharon o, como dicen los mismos paisas, “se hicieron los de los oídos sordos”, pues sin inmutarse seguían su camino hasta la Unidad Deportiva, que contra todos los pronósticos estaba colmada de filas por todas sus entradas.

Que no falte el que no deja ver

Y vaya que el escenario se llenó y a quienes entramos con menos de una hora para el inicio del partido nos tocó buscar puesto como aguja en un pajar. (Lea aquí: Juan Carlos Osorio: "El gol de Junior nos genera muchas dudas").

Superada la prueba de las aglomeraciones y tumultos de la entrada, además de la ubicación del lugar para sentarse, faltaba una de las pruebas más difíciles: minutos antes del compromiso, lidiar con el hincha brabucón que llegó con su novia sobre la hora y que no encontró ubicación más oportuna que al frente de quienes ya estábamos ubicados.

Salieron los equipos a la cancha, se tomaron la foto respectiva, se acabaron los himnos y el recién llegado ni se inmutaba. Su novia ya había conseguido asiento, pero él no. Por ende, con respeto le solicite por segunda ocasión que buscara dónde ubicarse porque no nos iba a dejar ver, a lo que él respondió airadamente: “Espérate hombre, deja el desespero que el partido aún no ha comenzado, además vos ni hincha del ‘verde’ serás”.

Efectivamente, el hecho de que yo no portara camiseta, a diferencia de su novia, de él, y del 98% de los espectadores, no le cayó en gracia al personaje, que tras mi insistencia y la de algunos de mis vecinos, se ubicó. Casi cargado por su amada, y por quienes estaban a lado de ella, logró semisentarse y despejar el panorama.

El 'banquete' de goles

Sin importar el 3-0 en contra, tal y como lo hicieron desde antes del pitazo inicial, los hinchas del local animaban sin parar al son de cánticos, que aumentaron muy rápido cuando el venezolano Jorge Rojas envió un centro al área que fue complementado por Edixon Perea, quien celebró el primer gol de Nacional.

La apertura del marcador suscitó en la tribuna un inesperado “sí se puede”, que se volvió eco en cada uno de los rincones del Atanasio. Así, el segundo tanto no tardó en llegar. Esta vez a través de Aquivaldo Mosquera, también con centro de Rojas.

Pero como no todo podría ser gloria para los antioqueños, Martín Arzuaga consiguió el primero de Junior y volvió a ampliar la ventaja en la serie.

No obstante, los en ese entonces dirigidos por Juan José Peláez mantuvieron su disposición ofensiva motivados por el apoyo del público, que no paraba de gritar, y por la dinámica en el campo de juego, en la que hasta los recogebolas eran protagonistas. Claro que no por esconder los balones, como habitualmente sucede, sino por regresar la redonda al gramado tan pronto salía.

Incluso, y aunque algunos de los presentes en aquella final no se atreven a confesarlo, se dice que en los alrededores de la cancha había más balones de los que habitualmente se usan en un partido.

Un nuevo mejor amigo

Aquivaldo vulneró de nuevo de cabeza la portería contraria, para la tercera diana de Nacional, y acto seguido Carlos Díaz sacó un fuerte remate de larga distancia que emparejó la serie y despertó el júbilo en el Atanasio.

En medio de la festividad del cuarto tanto, el personaje que me obstaculizó la vista antes de comenzar el partido volvió a ser protagonista para mí, ya que recibí de él un fraternal abrazo y eso era lo que yo menos lo esperaba. Sí, al parecer tenía un nuevo mejor amigo, que sin importar que yo no tuviera la camiseta de su ‘verde’ del alma, me abrazaba a la par que a su novia y al vecino de mi costado.

Por si fuera poco, el éxtasis llegó cuando Mauricio ‘Chicho’ Serna mandó un centro que fue cabeceado por Héctor Hurtado, para el 5-1 parcial, que volvíó loco al público en el Atanasio, y al propio autor del gol, que en la celebración se encaramó a la malla de Occidental, de la cual casi no se logra bajar cuando moderó la euforia.

Pero cuando ya los ‘verdolagas’ se creían campeones, a dos minutos del final el argentino Wálter Ribonetto aprovechó un rebote que dejó el guardameta Milton Patiño, descontó y puso el marcador 5-2, con lo que obligó a la definición desde los 12 pasos.

Si describo cada cobro de penalti esta crónica no terminaría. Por ende, y en resumen, todos los pateadores anotaron excepto Juan Carlos Ramírez, de Nacional, lo que a la postre permitió que en el último cobro Martín el 'Toro' Arzuaga convirtiera, despertara la fiesta a miles de kilómetros, en Barranquilla, y silenciara el Atanasio, aunque solo por unos segundos, pues entre aplausos se despidieron quienes ese día, literalmente, sudaron la camiseta.

Jaider Escobar Buitrago
Corresponsal de Futbolred
Medellín
En Twitter: @Jaider_Escobar

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