La historia del hincha de Junior que murió con la bandera en el pecho
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La historia del hincha de Junior que murió con la bandera en el pecho

Luis Andrés Martínez Manjarrez falleció este domingo tras la clasificación del club barranquillero.

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12 de mayo 2014 , 05:15 p.m.

Cuando los muchachos arrancaron a correr por la calle para festejar la clasificación del Junior a la final del fútbol colombiano, ‘Lucho’ le quitó la bandera rojiblanca a una vecina que encontró en su camino e inició veloz carrera blandiéndola a lo alto. (Lea aquí: Junior eliminó a Millonarios en penaltis y va por su octava estrella).

Unos pocos segundos antes, él y varios de sus primos, que veían en una de las habitaciones la transmisión televisiva del encuentro, habían estallado en júbilo con el último cobro desde el punto penalti: la pelota, disparada por Harrison Otálvaro de Millonarios, se estrelló en el horizontal y le dio el paso del Junior a la final.

No era para menos: luego de un hermético cero a cero, se dispuso la definición del finalista a través de cobros desde el punto penalti. Junior lo logró. Había sido en Bogotá, plaza difícil, y ante un club de histórica rivalidad. La emoción era gigantesca. Eran las 7:10 p.m. del domingo.

Dónovan Manjarrez, primo de ‘Lucho’, recuerda haber tomado su propia bandera, la que tenían en el cuarto, y cruzar la sala hasta la puerta en medio de saltos. La idea era tomar para la casa de unos amigos, allí mismo la misma urbanización El Hipódromo, y reunirse con ellos a celebrar.

El grupo de primos alcanzó a avanzar un par de casas en veloz carrera y medio de gritos. Lucho, ya con la bandera de la vecina, y quien corría detrás de Donovan, se frenó de repente, se llevó la bandera al pecho y le gritó “espérame”, a su primo.

“Yo volteé, lo vi recostarse a un carro y después cayó al piso bocabajo. Lo volteamos. Me costó trabajo apartarle la mano del pecho”, dice ahora Donovan a pocos pasos del ataúd de Lucho, en una de las salas de velación del parque Cementerio Senderos de Paz, vía al Mar.

Se llamaba Luis Andrés Martínez Manjarrez, tenía 14 años, y con sus primos Donovan y Yosimar, hacían parte de la Escuela de Fútbol Juventud Porvenir en El Hipódromo. Vivían juntos en la carrera 32 No. 25-46, en una casa que les da albergue a varios primos Manjarrez.

Todos le decían ‘Lucho’, así como lo llamaba insistentemente el primito que desde los brazos de su madre, a un lado del ataúd, le preguntaba si estaba dormido.

Fue una escena que hizo llorar a algunos de los primos mayores, esos con los que Luis Andrés habían construido una dinámica propia en torno al Junior de Barranquilla: “Íbamos a todos los partidos que podíamos, en las buenas y en la malas, con las banderas y siempre apoyando al equipo”, agrega Donovan.

Ni él, ni Milagro la madre de Lucho, ni los demás primos, ni tíos ni nadie tenían información de que el muchacho estuviese enfermo. “Era un niño sano, deportista, siempre alegre, un atleta, que parecía mayor de lo que era”, asegura su madre, muy orgullosa, también, de lo buen estudiante que era en el Instituto San Carlos de Soledad donde cursaba octavo grado.

En el equipo, ocupaba el puesto de defensa central, jugando para la Liga del Atlántico y otros torneos dentro de la categoría 1998. Su sitio de concentración habitual era la cancha del barrio. Siempre dio muestra de excelente estado físico y de juicio en su proceder. En esa misma escuela, pero una categoría mayor, juega su hermano Guillermo, de 16 años.

De manera que todos quedaron sorprendidos con la muerte de Lucho. Alcanzó a llegar con vida a la Clínica General del Norte, sede Soledad, a pocas cuadras de allí. Sus primos Dónovan y Yosimar había ayudado a montarlo a un carro que en pocos minutos lo puso en la emergencia de la Clínica.

“Los médicos lo atendieron, se portaron muy bien, lo entubaron, trataron de reanimarlo, pero no pudieron hacer nada. Me dijeron que había sido un infarto fulminante, que no le dio tiempo, por la misma emoción, y su corazón no aguantó”, dice Milagro.

El sepelio se cumplirá este martes a las 9 de la mañana en el cementerio central de Puerto Colombia, de donde es oriundo su padre. Sus primos y amigos ya organizaron lo que será el cortejo de despedida: irán detrás en un camión, todos con la camiseta rojiblanca del Junior. Y en unos parlantes gigantes, irán reproduciendo los cánticos y coros del equipo tiburón.

Javier Franco Altamar
Redactor de ADN
Barranquilla

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