El Metropolitano fue testigo de un partido histórico: ¡fiesta total!
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El Metropolitano fue testigo de un partido histórico: ¡fiesta total!

La celebración por la clasificación al mundial continúa. Crónica de la 'casa' de la Selección.

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12 de octubre 2013 , 05:46 a.m.

La fiebre amarilla se contagió por cada calle en Barranquilla, el trayecto al estadio fue una fiesta. Fiesta que se detuvo con los goles chilenos, pero que se retomó con el empate histórico del equipo nacional que derivo en la histórica clasificación al Mundial de Brasil-2014.

Los hinchas, desde muy temprano, se agolparon en cada esquina para unirse en abrazos porque el Mundial estaba cerca. Por cada paso que se daba para llegar al monumento deportivo, redoblaban los latidos del corazón. Algo que se compaginó con la música, que invadió los sentidos.

En el interior del 'Metro' se alentaba a la Selección desde muy temprano, a muchos no les importó esperar las cuatro horas antes del pitazo inicial del encuentro entre Colombia y Chile. Esta vez el estadio no era amarillo en su totalidad porque unos tres mil hinchas chilenos se habían tomado el codo de la parte alta de oriental, yellos también vivían su fiesta.

Los hinchas se fotografiaban con 'el cole', 'el tigre', 'la pantera', incluso con bailarinas vestidas con trajes de garotas que habían llegado bien caracterizadas a la cita futbolística. Cualquier excusa era propicia para celebrar, antes, durante y después del juego. Hasta los árbitros guardaron un recuerdo del partido con una imagen tomada en el estadio.

Los jugadores, protagonistas siempre de estos compromisos, dejaron ver su emoción en sus rostros. Los abrazos entre compañeros de clubes se repartieron entre los dos bandos. Como símbolo de paz los capitanes Bravo y Yepes 'plantaron' un arbusto en los actos protocolarios.

Los hinchas casi pierden la cabeza en la primera llegada de Colombia. James Rodríguez cortó una salida de los visitantes, el mediocampista se escapó por izquierda y habilitó a Teófilo Gutiérrez, quien falló en las barbas de Bravo.

El canto de 'Colombia-Colombia-Colombia' se escuchó en las tribunas hasta el minuto dieciocho que el árbitro sancionó un penalti polémico de Ospina sobre Vargas. Arturo Vidal pasó factura con una ejecución de lujo.

Aún no se recuperaban del primer golpe de los chilenos y los dirigidos por Jorge Sampaoli convirtieron el segundo gol. Esta vez, Alexis Sánchez fue el que aumentó el marcador. Los hinchas guardaron las banderas y se sentaron desconcertados. Nadie entendía nada.

Chile daba cátedra táctica y estratégica, y antes de completar la media hora de juego marcaron el tercer tanto. Alexis Sánchez celebraba con sus compañeros y hasta Sampaoli cantaba el gol como nadie.

La cara de José Pékerman era un poema, su rostro apagado demostraba que nada de lo planeado había salido en el primer tiempo. Algunos fanáticos cambiaban el apoyo por los silbidos.

Los quince minutos de descanso fueron de desahogo para los presentes en el Metropolitano. Los 'técnicos' que viven en cada cabeza de los hinchas realizaron mil especulaciones de los problemas y soluciones que necesitaba la 'tricolor'. Otros celebraban el gol de Ecuador en Quito que clasificaba a Colombia.

Freddy Guarín y Macnelly Torres ingresaron en el inicio del segundo tiempo para dar algo diferente a la selección. El equipo cambió de ánimo y los hinchas volveron a creer en el gol.

Dos, tres y hasta cuatro intervenciones del cuidapalos Claudio Bravo alentaron la esperanza de los colombianos que empujaban con amor propio, con pocas ideas, pero mucho entusiasmo.

Teófilo Gutiérrez acercó a los colombianos con un certero remate de pierna derecha, el delantero de River Plate descontó en el marcador con un gol que llegó justo. La gente enloqueció en las tribunas y las quejas se transformaron en aplausos cuando James Rodríguez fue derribado en el área. Penal sancionó el juez brasileño.

Todos miraban a Falcao para la ejecución, menos James David que se volteó hacia las tribunas y solamente celebró cuando el grito de sus compatriotas llegó desde las gradas. 2-3 y el corazón en la boca para todos en el Metropolitano.

Los hinchas colombianos desgarraron sus gargantas en todo el país. Otra vez, escena repetida, James fue derribado en el área, penal y de nuevo el reto entre Falcao y Bravo, y como en el primer penalti, el tigre anotó y mandó a guardar la pelota en la red. 3-3.

La gente lloraba en las tribunas, los hombres de la Cruz Roja corrían por la zona de traslado atendiendo personas desmayadas. Entre el calor, los goles chilenos y la remontada, muchos corazones amagaron con detenerse.

Al final el 3-3 se cantó como un triunfo. El Mundial de Brasil es una realidad y se llegó como le sabe, y lo acepta, mejor al pueblo colombiano: sufriendo. La igualdad confirmó el tiquete al máximo certamen orbital, con 27 puntos los dirigidos por José Pékerman lograron su objetivo. Los hinchas celebraron con aplausos y nadie se movió de su puesto, un momento único. Histórico.

Steven López Niño
Corresponsal de Futbolred.com
Especial desde Barranquilla
En Twitter: @lopidelagente

 

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