Especial multimedia: 20 años de un 5-0 que es inolvidable
Archivo

Especial multimedia: 20 años de un 5-0 que es inolvidable

Este jueves se recuerda el imborrable triunfo colombiano sobre Argentina en Buenos Aires.

  • Enviar
  • Guardar
  • Comentar
04 de septiembre 2013 , 08:53 p.m.

El 5 de septiembre de 1993 es una de las fechas patrias del fútbol colombiano. Hoy, hoy 20 años después de que la Selección Colombia lograra la hazaña de derrotar 5-0 a la siempre poderosa Selección de Argentina y en el estadio Monumental de River Plate de Buenos Aires, en la mismísima cancha en la que levantaron por primera vez el trofeo como campeona mundial, 11 futbolistas colombianos, varios de ellos con nombres como sacados de una novela de Gabriel García Márquez; golearon, clasificaron al Mundial de Estados Unidos-1994 y terminaron ovacionados por 60.000 estupefactos hinchas argentinos, entre ellos Diego Armando Maradona, que no tuvieron alternativa distinta a la de ponerse de pie y aplaudir el soberbio triunfo.

“¡¿Todavía andan con eso…?! Se ha exagerado mucho, como pasó con el 4-4 contra Rusia (en el Mundial de 1962). Fue un resultado y ya… Hay que olvidarlo ya. ¿Qué vamos hablar de eso?”, dice con ese estilo paisa de hablar entre en serio y en broma Gabriel Jaime ‘Barrabás’ Gómez, uno de los héroes de Colombia aquella noche porteña.

Faustino ‘Tino’ Asprilla, que esa noche anotó dos goles, inmediatamente abrió el libro de sus recuerdos de ese fantástico día con una anécdota: “Antes del partido entramos a pisar la cancha y los argentinos empezaron a tirar de todo. Me llamó al celular Mascardi (Gustavo, su empresario )y empecé a hablar con él en la mitad de la cancha. ¡Gritaban de todo!”, dice el ‘Tino’ y se ríe.

Alexis Mendoza, uno de los zagueros centrales de esta noche, cuenta que ese gesto de Asprilla resulto determinante: “Algunos estábamos caminando por la cancha y nos dimos cuenta que ‘Tino’ estaba hablando por teléfono en pleno campo y estaba tranquilo y relajado. Eso nos causó mucha gracia, pero a la vez nos dio mucha tranquilidad, pues él estaba viviendo ese momento así. Eso nos sirvió a todos para tranquilizarnos, a pesar que todo el ambiente estaba muy tenso”, recuerda.

Un puñado de dólares

‘Barrabás’ cuenta otra historia del ‘Tino’. “Antes de llegar al estadio, los argentinos nos molestaron bastante y nos escupían, por ejemplo. Me acuerdo que cuando íbamos en el bus, Faustino les mostraba dólares por la venta y empezaba a contarlos. Eso les daba a mucha rabia y a nosotros nos causó mucha risa”.

Y eso que ese 5 de septiembre de 1993 Asprilla estaba enfermo. “Ese día me lavanté con fiebre de 38 grados, pero nada… Yo me sentía bien y jugué el partido, pero luego si me puse muy malo en pleno recibimiento, ya acá, en Colombia”, asegura.

Para Luis Fernando ‘Chonto’ Herrera, el lateral derecho de ese legendario equipo, la tensión que vivieron en Buenos Aires la crearon los periodistas argentinos: “El ambiente era más pesado para ellos, porque estaban presionados para sacar un resultado. En los programas periodísticos y de opinión incitaban al público argentino y a la hinchada a que fueran al estadio a alentar y maltratar a la Selección Colombia, porque, dijeron, que en el partido que antes habíamos disputado en Barranquilla y que ganamos 2-1, nosotros los habíamos tratado muy mal”.

En cambio, el primer ‘flashazo’ que llega a la memoria de Freddy Rincón, el ‘Coloso de Buenaventura’, es el del su gol, el del 1-0, el que abrió esa noche mágica. “La jugada ya lo teníamos analizada. No la hablamos, pero por conocernos tanto con Valderrama (Carlos, el ‘Pibe’), teníamos claro los espacios que nos abrían los delanteros (‘Tino’ y Adolfo ‘Tren’ Valencia), Gracias a la mentalidad rápida que tenía (Carlos) Valderrama la pudimos hacer”, evoca.

Y así fue. Valderrama tenía la pelota, levantó la cabeza, vio correr a los delanteros y, como si tuviera ojos en la nuca, sintió cabalgar a Rincón, convertido en una especie de poderoso e inalcanzable ‘potro azabache’, y le deslizó el balón hacia adelante. Freddy, entonces, encaró al portero Sergio Goycochea, lo hizo tirarse y luego mandó la bola al fondo del arco. Como ya había pasó antes en el 1-1 de último minuto contra Alemania en el Mundial de Italia-90, el otro hito gigante de esta Seleccción.

Luego llegaron los goles de Leonel Álvarez y Faustino Asprilla, el cuarto, una joya: colgó el balón, con delicada delicada curva, en el ángulo. “Cuando íbamos 4-0 fui y hablé con Rincón, Faustino y el ‘Pibe’ y les dije: “Falta el gol mío. ¿Cómo así que el único ‘valluno’ que aquí no va hacer gol soy yo?”, recuerda mientras se carcajea el ‘Tren’ valencia, otro hijo del puerto de Buenaventura, como Rincón. El ‘Tino’ nació en Tuluá.

‘Con dolor juego mejor’

Pero la risa de Adolfo no para. “Yo fui el primero que llegué a la concentración en Buenos Aires. Venía de Alemania (jugaba en el Bayern de Múnich) y me recibió una recepcionista con la que hice una apuesta. Si ganaba Argentina la llevaba al mejor restaurante de Buenos Aires y si no yo la llevaba a donde yo quisiera. Cuando ganamos y todos estaban celebrando, ella estuvo seria, pero cumplió la apuesta: salimos y nos tomamos un par de copas, la pasamos bien, oímos musiquita y todo salió bien”.

En la víspera del partido, Valencia se llevó un susto, pues Leonel Álvarez, el gladiador del medio campo, casi lo lesiona: “Recuerdo que en el entrenamiento del día anterior lastimé a Adolfo (Valencia). Salí muy angustiado. El cuerpo técnico (encabezado por Francisco Maturana) me decía que no me preocupara, pues el partido así iba a ser así, una guerra, y que si Adolfo no se recuperaba era porque no estaba. Afortunadamente estuvo e hizo gol”, recuerda Leonel.

“Eso fue cuando estábamos jugando al ‘bobito’ –dice Valencia-: Leonel me metió una planchita y me rayó la canilla. Fue a pedirme disculpas y le dije que no se preocupara porque yo con dolor jugaba mejor ”.

Wilson Pérez, el lateral de la izquierda, vive aún con mucho orgullo el haber hecho parte de ese mítico seleccionado. “Tengo el video del partido y de vez en cuando lo miro, como la Cruz de Boyacá que nos dio el Presidente (César Gaviria)… ¡Son pocas las personas que la tienen! Y encuadré (hizo enmarcar) una foto que se publicó en los periódicos. Esas son cosas que a uno lo llenan de orgullo”, dice, para luego lamentarse por no haber guardado todo lo que pudo guardar de aquella fenomenal victoria: “No sé dónde está la camiseta… La he buscado y buscado y no la encuentro. Creo que ninguno, a excepción de Leonel, cambió camisetas con los argentinos, y todos se quedaron con ella. Lastimosamente no sé donde esta la mía”.

¿Ganar fue perder...?

No todos recuerdan el valor del partido de la misma forma y para algunos de los que lograron el 5-0, ganar fue perder… “Uno no puede vivir del pasado. Eso ya es historia. Para mí eso ahora no significa nada. Fue importante en su momento, pero hay que voltear esa página ya”, agrega.

Alexis Mendoza, uno de los zagueros centrales de aquella vez, hoy no recuerda con agrado el triunfo. “Nos trajo más cosas malas que buenas. Lo que hicimos en ese momento fue espectacular, pero todo lo que ocurrió en el Mundial de Estados Unidos y por lo que hemos vivido en el fútbol colombiano creo que nos dejó más cosas malas que buenas”, dijo.

Según Alexis, “todo lo malo fue producto de la alegría desbordada por el triunfo. No fuimos mesurados, no tuvimos los pies sobre la tierra. Nos la creímos por lo que habíamos hecho. Debimos haber hecho de otra forma. Pero también se puede tomar como una experiencia para el futuro y creo que ese error no se volverá a cometer en el país”

Óscar Córdoba, una de las figura de esa noche enmarcada en la memoria del fútbol colombiano (le atajó dos fundamentales remates al temible Gabriel Omar Batistuta cuando el partido iba 0-0), también tiene sus explicaciones para pensar qué fue lo dañino de esa majestuosa victoria.

“Nos embriagamos con la victoria y no supimos manejar el éxito. Los partidos de invicto (28 juegos, se perdió con Bolivia en Villavicencio) crearon una bola de nieve que no la creímos nosotros, los periodistas y la gente en el exterior. Los resultados influyeron para sentirnos los mejores del mundo”.

Y sí, lo fueron por lo menos esa noche del 5 de septiembre de 1993 cuando Colombia goleó 5-0 a Argentina, Maradona la aplaudió de pie y 20 años después aún pone a gritar los goles de Rincón, Leonel, ‘Tino’ y el ‘Tren’ como si hubieran sido anotados apenas ayer…

ANDRÉS FELIPE VIVEROS B.
Redactor de EL TIEMPO

 

COMENTAR
GUARDAR