La derrota del Siglo (Opinión)
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La derrota del Siglo (Opinión)

Jorge Barraza escribió esta columna en el periódico EL TIEMPO hace 20 años, tras el 5-0 de Colombia.

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04 de septiembre 2013 , 07:26 p.m.

Hoy hace justo 20 años comencé mi relación formal con EL TIEMPO Dos queridos amigos, Francisco 'Pacho' Santos y Víctor Rosas, impulsaron mi arribo a esta gran casa editorial. Ya había escrito otro artículo para EL TIEMPO en calidad de periodista invitado. Fue en el estadio Defensores del Chaco, durante el encuentro Paraguay-Colombia por la Eliminatoria, que Pacho me dijo: "Bueno, empiezas como columnista la semana que viene con el partido Argentina-Colombia".

Dos cosas no soñé: La primera, que veinte años después seguiría ligado, laboral y afectivamente, a EL TIEMPO y, la segunda, que el debut se diera en una tarde histórica, aquella del 5 a 0, de la cual pasará un siglo y nadie la olvidará. Es un hito en los anales del fútbol colombiano y argentino que seguirá consumiendo tinta y evocaciones. He aquí aquella primera columna escrita el 5 de septiembre de 1993...

La derrota del siglo

El 23 de febrero último, la Asociación del Fútbol Argentino, octava en el mundo y primera en América, cumplió 100 años. En toda esa centuria vio nacer a futbolistas excepcionales, festejó épicas conquistas y se convirtió, con toda justicia, en una de las cuatro potencias mundiales junto a Brasil, Alemania e Italia.

Quiso el destino sorpresivo, insólito, caprichoso, justiciero a veces, insondable siempre, que en el año del Centenario, cuando aún no han finalizado los festejos del jubileo, recibiera la derrota más cruenta, la humillación más honda, el cachetazo más duro. En su propia casa, donde jamás había perdido un encuentro eliminatorio, donde nunca había recibido más de dos goles, Colombia lo aplastó por 5 a 0.

Había que estar allí en campo de River para sentirlo. Y ser argentino para sufrirlo. Fue... Cómo le explico? Nos dieron la salsa, nos zapatearon una cumbia en el lomo, nos enrostraron todo ese maravilloso presente llamado Valderrama, Rincón, Valencia, Asprilla, Córdoba, el 'Chontico' Herrera, todos...

Fue el triunfo del fútbol propiamente dicho, del fútbol-juego, del fútbol-espectáculo, del fútbol-fiesta, del fútbol-verdad, fútbolt-alento, del fútbol-picardía, del fútbol que soñamos todos... Fue la victoria de los ideales futbolísticos de un hombre, Francisco Maturana, magnífico ejemplar de Quijote que en la era de las alquimias tácticas, en los tiempos de la especulación y las estrategias sofisticadas, encontró un fantástico grupo de jugadores y sencillamente les dijo “jueguen”.

En esos interminables minutos finales en los que treinta y tres millones de argentinos sin dramas, pero con pena veían atónitos derrumbarse la torre de sus ilusiones y contemplaban sin aliento el festival y los goles colombianos, miles de imágenes cruzaron las mentes.

La posible eliminación del Mundial, los ruegos plañideros para que Perú aguantara el empate frente a Paraguay, el enigma de los australianos, la imagen hasta hace unos días casi invencible de esta selección, la caída fulbolística, física y anímica de estos muchachos que ayer no más veíamos como gladiadores.

En esos durísimos instantes se me ocurrió agradecerles la dignidad de no pegar una sola patada, de no tratar de impedir con violencia el show colombiano, de demostrar que efectivamente se trataba de un encuentro de fútbol y no de una guerra; de que Colombia podía llegar a la Argentina, bailar, golear y retirarse ovacionado, como sucedió.

Se me ocurrió, también, agradecerles por esos treinta y tres partidos invictos, por esas dos copas América, por su profesionalidad, su honestidad, su entrega. Salvo algunos casos muy puntuales como Batistuta, Goycochea, Simeone, no hay estrellas. Hicieron mucho siendo poco. Ahora vendrá la hora de pedir cabezas, cambios urgentes. Humildemente, como humilde es la condición técnica de la mayoría de estos muchachos, estimo que han hecho bastante. Son esto.

Perdieron ante un equipo ampliamente superior, cuya técnica y talento son abismalmente mejores. Hoy son las antípodas de los recursos futbolísticos. Recuerdo ahora la frase de Oscar Ruggeri dos días antes de la catástrofe: “Los vamos a pasar por encima”. Creo que lo dijo para darse y dar ánimo.

Recuerdo también que en toda esta Eliminatoria, Argentina no alcanzó a desplegar diez minutos de buen fútbol. Que pudo perder con Paraguay y Perú, que pudo ser goleado por Colombia también en Barranquilla.

Que la pasó mal con Paraguay de local. Que no podía jugar siempre mal y ganar. Que no tiene jugadores para recambiar. Que todo lo feo que se juega hoy en la Argentina quedó al desnudo en una sola tarde, la tarde de la Derrota del Siglo. Porque la suerte tiene límites...

Esos duendes que hoy se cruzan por el firmamento futbolero traen datos, imágenes, nostalgias... Dijimos hace poco que en 1948, Adolfo Pedernera, prócer de la pelota, partió de Buenos Aires rumbo a Bogotá. Iba a enseñar a jugar al fútbol. A dar clases de maestría. Hoy, 45 años más tarde, la disyuntiva es: Colombia versus Argentina, técnica versus fuerza. ¿Qué tal si en un rapto de humildad un club argentino, como hizo Millonarios con Pedernera, decide contratar a Valderrama...? Para que nos regrese a las fuentes...

En 1945, en Chile, Colombia participó por primera vez de una Copa América. En su tercer encuentro, Argentina le dio un golpe de nocaut a su entusiasmo: lo goleó por 9 a 1. Esa cita parece hoy tan lejana, tan extraña... Me recuerda la reciente película de Spielberg, Jurassic Park. Suena a dinosaurios, a tiempos remotos, a cosas extinguidas. Los dinosaurios, gigantescos, eran Pontoni, Moreno, Loustau... En la noche triste, la de La Derrota del Siglo, me vuelvo a preguntar: ¿Qué es lo que ha pasado...?

Último tango…

Por JORGE BARRAZA
Para EL TIEMPO

 

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