Yo estuve en el 5-0
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Yo estuve en el 5-0

Gabriel Briceño, editor de Futbolred, presenció el triunfo de Colombia sobre Argentina.

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04 de septiembre 2013 , 06:04 p.m.

Quiero empezar este relato con apartes de la letra del tango Volver, de Carlos Gardel, y con el nombre de uno de los boleros más famosos de Armando Manzanero.

Primero el tango. “Que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez”.

Ahora, el bolero. “Parece que fue ayer”…

Y sí, parece que fue ayer cuando pude vivir uno de los días más extraordinarios de mi vida, de mi carrera periodística, de mi afición por el fútbol, de mi admiración por Carlos el ‘Pibe’ Valderrama, principalmente, pero también por el juego maravilloso que practicaba aquella Selección Colombia, la del 5-0.

“Parece que fue ayer”…

El momento que más me conmovió del 5-0 fue, sin ninguna duda, cuando recién terminado el partido, el ‘Pibe’ Valderrama va a entrar al vestuario pero se devuelve y llega casi al centro de la cancha del Monumental de Buenos Aires y levanta los brazos hacia el cielo, con los puños cerrados. Sus compañeros lo han seguido y lo imitan. En ese instante empiezan los aplausos de unos 70 mil argentinos que estaban en el estadio. Además, se ponen de pie. No cesan de aplaudir y lo hacen por más de un minuto. Uno de ellos es Diego Maradona. Yo tengo la piel de gallina y un corrientazo me sacude.

“Parece que fue ayer”…

Los cinco goles son igual de importantes. Ya que uno sea más bonito que otro, eso va en gustos. A mí el que más me llena es el primero, el 1-0. Me fascina por la jugada colectiva que lo antecede y que tiene un pase magistral del ‘Pibe’, una asistencia en la que se combina de manera perfecta la precisión, la velocidad de la pelota y el lugar a donde va. Además, por la carrera de Freddy Rincón, quien con su tranco largo deja atrás a los defensas argentinos, elude al arquero Sergio Goycohea con una facilidad increíble y define como el más experimentado de los goleadores.

“Parece que fue ayer”…

La osadía de Faustino Asprilla ese día no tiene comparación. Primero, para hablar por teléfono celular en plena cancha, cuando esa posibilidad era en aquel momento un lujo que se podían dar solamente los magnates, los millonarios o los narcotraficantes. Y segundo, porque su osadía le permitió marcar dos goles, uno de ellos (el 4-0) robándole la pelota al defensa Jorge Borelli y definiendo con un disparo cruzado por lo alto.¡Golazo! Luego, su osadía le permitió volver trizas la defensa argentina y darle el balón a Adolfo el ‘Tren’ Valencia, quien anotó el 5-0.

“Que veinte años no es nada”…

Aquella Selección Colombia vivía un momento ideal en lo futbolístico y aún en ese momento era una familia unida en la que los egos no se les habían alborotado como ocurrió después, en el Mundial de Estados Unidos-94, a muchos de sus integrantes entre cuerpo técnico y jugadores. Había mística y magia. Eso quedó reflejado para siempre en el entrenamiento que hizo el equipo la víspera del partido, en la antigua cancha de Independiente. Era tal la buena energía que irradiaba el equipo dirigido por Francisco ‘Pacho’ Maturana, que en la revista El Gráfico de Argentina se inmortalizó este momento con una foto del equipo haciendo la rueda, con muchas sonrisas entre los jugadores, y este titular: “La Selección de la alegría”.

“Que veinte años no es nada”…

Hay recuerdos del 5-0 que me llegan como flashes de fotografía. El canto atronador de los hinchas a Maradona en el estadio: “Maradooooooo, Maradooooooo, Maradooooooo”, entonaban en señal de súplica y de exigiencia, para que el controvertido astro regresara urgentemente a la Selección Argentina, pues en ese momento acababa de pagar una larga suspensión por dopaje y estaba fuera de forma. Otros momentos del partido que recuerdo son las puteadas entre Diego Simeone (hoy DT del Atlético) y Freddy Rincón, los mano a mano que le ganó Óscar Córdoba a Gabriel Batitsuta (máximo anotador histórico del combinado albiceleste) y el coraje de guerrero de Leonel Álvarez.

“Que veinte años no es nada”…

El regreso a Bogotá desde Buenos Aires, el día después del 5-0, es otro momento que ni el Alzheimer va a poder sacar de mi mente cuando sea viejo. El vuelo se retrasa por mal tiempo y mientras tanto, el 'Pibe' conmociona el aeropuerto de Ezeiza: una multitud le pide fotos y autógrafos. Él firma y firma, posa y posa, sonríe y sonríe. Nunca dijo no.

“Que veinte años no es nada”…

Tras iniciar el vuelo suena el Himno Nacional. Cada pasajero recibe una botella de champaña y hay brindis por el 5-0. El vuelo transcurre entre bromas, carcajadas y más brindis. Son siete horas de celebración entre Buenos Aires y Bogotá. Antes del aterrizaje, el avión hace un sobrevuelo por el estadio El Campín, que está repleto, pues le tienen preparado un homenaje a la Selección. Pasamos por la avenida El Dorado y está convertida en un río humano. Jamás, desde el aire, había visto tanta gente junta en la calle. Muchos ondean pañuelos blancos.

“Que veinte años no es nada”…

El 5-0 es el resultado más exitoso en la historia del fútbol colombiano. Han pasado 20 años y se siguen haciendo especiales periodísticos que no son solo para figurar o ‘vender’ material de colección, sino porque hoy se valora mucho más aquella gesta, sin duda la más grande que haya conseguido jamás una Selección Colombia hasta el momento.

Córdoba; ‘Chonto’, Perea, Alexis, Pérez; ‘Barrabás’, Leonel, Rincón, el ‘Pibe’; el ‘Tren’ y el ‘Tino’. Son los once nombres del 5-0. ‘Pacho’ Maturana, ‘Bolillo’, Barragán, Hernán Luna, ‘Ratica’ Restrepo, ‘Tara’ Jaramillo son los de aquel cuerpo técnico. Gustavo Moreno Jaramillo y Giancarlo Uda, los dirigentes. Un grupo que, como decía en su momento ‘Pacho’ “se divertía jugando al fútbol”.

Que veinte años no es nada. Pasarán otros 20 y, seguramente, el 5-0 se mantendrá como el resultado más espectacular en la historia del fútbol colombiano.


GABRIEL BRICEÑO FERNÁNDEZ
Editor de Futbolred.com
Enviado especial a Barranquilla
gabbri@eltiempo.com
En Twitter: @gabbritter

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