La historia de Duván Zapata, la joya de Estudiantes de Argentina
Archivo

La historia de Duván Zapata, la joya de Estudiantes de Argentina

El delantero colombiano tendría su futuro en el fútbol de Italia, en el club Sassuolo.

  • Enviar
  • Guardar
  • Comentar
12 de agosto 2013 , 07:02 p.m.

Extécnicos del delantero colombiano, por el que el club argentino rechazó una oferta de 9 mil millones de pesos, revelaron detalles de su formación.

Observe acá, en video, ('Jóvenes promesas con Duván Zapata).

Olfato, visión, instinto de prosperidad, fue lo que les sobró a los diferentes entrenadores que tuvo en su ascendente camino. “Duván Zapata es ciento por ciento hecho en el América, no estuvo en ningún otra escuela o club”, destaca Huberney Chacón, entonces preparador físico de las fuerzas básicas de los ‘escarlatas’.

Generosa talla, movimientos bruscos, absoluta disciplina y una timidez no propia para una posición que precisa siquiera una dosis de malicia.

Lea acá: ("La 'Bruja' Verón es mi ejemplo en Argentina": Duván Zapata).

En América no lo vieron por su presente sino que le avizoraron un fulgurante futuro. Por eso lo mantuvieron, pese a los truenos que se sucedían en los comités de las divisiones menores, en los que se solicitaba justificar porqué Zapata integraba las diferentes nóminas de las categorías infantiles.

“Cuando llegó decían que era torpe y que no pasaba nada con él. Otro lo hubiera sacado porque tenía unos movimientos bruscos, no era técnicamente bien dotado, pero tenía fuerza y buen juego aéreo; eso lo hacía un jugador tipo exportación”, recuerda Luis Eduardo Gómez, quien recibió a Zapata en las gorriones del América cuando el chico del barrio Ciudad Córdoba tenía sólo 10 años.

Entonces, Zapata se suponía un diamante que requería ser debidamente tallado para que su brillo irradiara por el mundo y se convirtiera en uno de los más deseados.

“Lo ascendí a las reservas en el 2006, por su estructura física y su cuota goleadora, tenía mucha fuerza, y buen juego aéreo. Definía con derecha e izquierda, pero debía mejorar el control del balón y el toque corto. Se veía un poco descoordinado, iba a cumplir 16 años y ya tenía 1,86 de talla", rememoró José Manuel el ‘Willy’ Rodríguez, hoy director técnico del Uniautónoma del Ascenso, y a la sazón, entrenador de la categoría previa a la profesional del América.

Fue en un partido entre las reservas y el primer equipo de los ‘escarlatas’, cuando Diego Edison Umaña eligió a Duván Zapata para que cumpliera la norma del Sub-20 en la Primera División.

“Me gustó su talla, su juego aéreo, su potencia, sus movimientos; aunque no tenía técnica y la referencias de lo que es el número 9, pero le corregimos eso. Aprovechó las oportunidades en el equipo profesional, con la norma, porque tenía apertura mental a los consejos, recomendaciones y hacía los trabajos que le permitieron mejorar y cambiar, que es lo principal en los jugadores jóvenes”, destacó Umaña sobre el delantero caleño.

Y fue esa receptividad y su deseo pueril de querer lograr una mejora continua en su proceso, lo que le permitió escalar.

“A pesar de ser tan grande, tenía una mentalidad de niño. Recuerdo que hasta lloraba cuando perdíamos algún partido”, comentó Gómez y añadió: “Nunca nos dio un dolor de cabeza, siempre fue muy serio, disciplinado, hasta introvertido. Tampoco se desplomó por la muerte de su madre, un momento bastante duro y complicado de afrontar para él”.

Duván Esteban Zapata Banguero se hizo jugador del América luego de unas pruebas en las que se empinó sobre cientos de jugadores venidos de todos los rincones de Cali.

En 2011, aún con más interrogantes que certezas en el balompié colombiano, aterrizó en Estudiantes de La Plata, y hoy es la joya de la corona de los ‘pincharratas’.

Mutó de ser un delantero con defectos en el posicionamiento y control del balón, a un eficaz goleador. Es el anhelo de varios clubes europeos. ¡Figura!

Lo comparaban con Cristian Nazarit

De generosa talla, corpulentos, fortaleza aérea, y marcados defectos en el control del balón y la asociación. Cristian Nazarit (en Itagüí) y Duván Zapata, siempre fueron comparados. “Cristian era más goleador que Duván, y era el que pintaba mejor”, indicó Eduardo Gómez, al tiempo que Chacón complementó: “Ambos se distinguían en las menores por su talla y fortaleza, pero a Cristian lo aceleraron para llegar a la profesional, entonces, cuando Duván llegó al primer equipo decían que era el mismo Nazarit, pero Duván era un año menor y alcanzó a mejorar algunas cosas”. Entonces, Nazarit se quedó siendo una promesa y Zapata es una gran realidad.

Lo apodaban ‘el ternero’

Duván Zapata es el orgullo de los entrenadores de las divisiones menores del América en otrora. “Lo tuve en su última etapa y lo promocioné con tan sólo 16 años”, destacó el entrenador de la Universidad Autónoma, ‘Willy’ Rodríguez. Era Rodríguez quien más le hacía bromas al delantero vallecaucano. No obstante, Zapata nunca se molestó.

‘Willy’ lo rebautizó como el ‘Ternero’, porque Zapata semejaba el sonido que emana el cuadrúpedo animal, cada vez que se disgustaba, con él mismo, dentro del verde rectángulo.

“Cada vez que se equivocaba en una jugada hacía ‘meee’ y por eso le decía el ‘Ternero’”, recordó Rodríguez en medio de risas.

Zapata debutó en el 2008 con los ‘escarlatas’ y sólo en el 2011 convirtió sus primera anotaciones.

La gente lo quiere mucho

La opinión sobre Zapata de Martín Cabrera, periodista del diario El Día de La Plata

Desde que llegó a Argentina y concretamente a Estudiantes de La Plata, Duván Zapata pasa en la actualidad por su mejor momento deportivo. El nivel del colombiano es impresionante. Hoy se le nota con mucha más confianza y ha crecido en todo sentido. Está desde 2011 en el club y la verdad es que ha explotado en los últimos seis meses.

El esquema del DT (Mauricio Pellegrino) le favorece como único punta, gracias a que tiene una gran potencia y es recursivo en el área. Por eso sus goles y buenas actuaciones. Según las estadísticas que manejamos acá, Duván hace un gol cada dos partidos. Un buen promedio, sin duda alguna. En lo futbolístico no hay queja, pese a que estuvo un año sin jugar, porque había mucho delantero. Al poquito tiempo estuvo siete meses sin jugar por fractura de tibia y peroné.

Ya en lo personal, Duván es un ‘chico’ muy amable con la prensa y también con sus compañeros, especialmente con los más jóvenes. Se hizo amigo con los de la reserva y es bien visto por todos. Los hinchas lo han adoptado de tal manera que ahora lo ovacionan tanto como a Verón (Juan Sebastián). Le gritan desde la grada: ‘El negro no se va’. Le dicen negro de cariño. Yo creo que a Duván le queda muy poco tiempo acá en La Plata y todo se lo ha ganado a pulso.


Héctor Fabio Gruesso
Redactor Diario MÍO
hecgru@eltiempo.com

COMENTAR
GUARDAR