Charla íntima y muy personal con Juan Carlos Osorio, el DT de Nacional
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Charla íntima y muy personal con Juan Carlos Osorio, el DT de Nacional

El técnico tuvo con FUTBOLRED un encuentro revelador, a puro fútbol, horas antes de ser campeón.

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22 de julio 2013 , 11:55 a.m.

Juan Carlos Osorio bajó al encuentro con FUTBOLRED casi con puntualidad inglesa, esa de la que aprendió durante sus años de estudio y formación como director técnico en el Manchester City y el balompié británico, pero también con la que fue criado por sus padres en su natal Santa Rosa de Cabal (Risaralda). (Juan Carlos Osorio nos tapó la boca a todos (Opinión))

Era la una y 47 minutos de la tarde del miércoles 17 de julio de 2013 y el lobby del hotel del norte de Bogotá donde estaba concentrado Atlético Nacional se hallaba colmado, pues acababan de llegar esposas, novias y familiares de los jugadores para acompañar al equipo al estadio El Campín, al partido contra Santa Fe, el que a la postre le daría el nuevo título de campeón. (La estrella es verde y tiene el número 12: ¡Nacional, campeón!)

Osorio apareció con sudadera verde oscura de Nacional, tenis blancos y medias del mismo color, sin afeitar y recién almorzado. Un saludo cordial, con modales de ‘lord’ inglés, cortó de inmediato el hielo y enseguida nos fuimos a uno de los comedores del hotel a charlar, después de mucho tiempo sin hacerlo. (Macnelly Torres se vinculará al Shabab FC de Arabia)

Varias veces, durante su paso como director técnico de Millonarios, pudimos conversar a fondo con Osorio tanto en la redacción de EL TIEMPO como en el sitio de entrenamiento del equipo ‘embajador’, o simplemente por teléfono. Allí nació la buena costumbre de hablar de fútbol, de compartir su bagaje, ese que es tan distinto al de los demás técnicos colombianos y tan metódico como el que más.

Ya sentados en la mesa, tras pedir agua con gas para él y Coca Cola Zero para mí, Juan Carlos Osorio sacó de la media derecha dos esferos, uno de tinta azul y otro de tinta roja, y de un bolsillo que no recuerdo, la libreta verde con papel membrete de Atlético Nacional, una de esas que volvieron famosos los papelitos que les escribía a los jugadores durante los partidos, con órdenes precisas.

Entonces, tras hacerme preguntas de mi labor periodística y pedirme un par de conceptos de fútbol, fue él quien tomó la iniciativa de dibujar algunos de sus métodos de trabajo, de explicarme al detalle los movimientos tácticos de sus jugadores durante los entrenamientos, que ahora están plasmados en cuatro papelitos que les hemos ofrecido a ustedes en exclusiva y que son un reflejo de preparación, distinción y capacidad por parte de Juan Carlos Osorio.

Entre la elaboración de uno y otro papelito, entre uno y otro trago de agua y de gaseosa, Osorio hizo varias revelaciones de su relación con el fútbol. “Mi papá era quien de niño me llevaba los domingos al estadio, con él compartí ese gusto y esa afición”, aseguró, con una expresión de nostalgia en la mirada.

Después, con las manos estiradas, erguido completamente y mirándome fijo a los ojos, dijo: “Me parece denigrante que en Colombia se diga con propiedad, por parte de la gente del fútbol, que hay equipos que juegan “al pelotazo”. Eso no existe. Pelotazo es que a uno le peguen en el cuerpo con la pelota”.

Los principios fundamentales de su fútbol

Por momentos, el entrevistador parecía ser él, en especial en el preámbulo de lo que fue la exposición de los principios fundamentales del fútbol según Juan Carlos Osorio. “¿Usted maneja? ¿Le gusta tomar trago? ¿Ha conducido borracho?”, me preguntó.

Luego, con la autoridad de quien conoce el tema como la palma de la mano, afirmó: “Para mí, el futbolista es igual en la cancha a quien va conduciendo su carro; manejar y jugar al fútbol requieren de una toma constante de decisiones en medio de imprevistos. Un conductor debe saber qué hacer en cuestión de instantes cuando se le atraviesa algo o alguien en la vía, igual que el jugador cuando va corriendo y de pronto se le atraviesa la pelota”.

Este ejemplo lo cita Osorio para explicarme que, para los jugadores, el fútbol debe estar en la base del cerebelo porque es en esta parte del cerebro donde se toman las decisiones. Un factor clave, que aprendió en sus estudios tanto en Inglaterra como en Estados Unidos.

“Un conductor maneja mejor entre más horas de conducción tenga y así puede tomar mejor las decisiones. Para un futbolista es similar: a medida que hay más trabajo de repeticiones, hay más confianza, seguridad y es mejor para la toma de decisiones”, enfatiza el ahora técnico campeón.

Acto seguido, Osorio dice que se considera más un mánager o director deportivo que un director técnico, porque su trabajo se divide en cinco funciones:

1. Estratega. Planifica los partidos de su equipo, analiza al rival y a su equipo respecto al encuentro que viene.

2. Seleccionador. Elige los mejores jugadores de acuerdo al trabajo de la semana, al partido que se va a jugar y al rival.

3. Entrenador. Lleva a cabo el trabajo de entrenamiento de la semana y planifica lo que se hará día a día.

4. Director técnico. Toma las decisiones del equipo durante los partidos, hace las modificaciones tácticas y de jugadores que considere necesarias.

5. Patrimonio. Cotizar a los jugadores de su equipo para que le genere dividendos al club. Aquí, Osorio pone de ejemplo a Stefan Medina. “Yo le dije, cuando llegué a Nacional, que lo veía más como lateral-volante por derecha que como central y que ahí podía ser en el futuro el mejor jugador del país en ese puesto. Ya lo convocaron a la Selección Colombia, fíjese en el nivel que ha jugado este torneo y la cotización que tiene”, me dice.

La polémica rotación

En esta charla con Juan Carlos Osorio era inevitable hablar de la rotación, porque con ella basó su trabajo en este exitoso ciclo con Atlético Nacional campeón de la Liga I-2013, y porque con ella sus enemigos pidieron su cabeza y fue tildado de terco y hasta de loco.

Osorio considera que la rotación es muy importante no solo para mantener el buen nivel futbolístico de los jugadores y la sana competencia, sino la unión de grupo, la mística y la motivación.

“Es como cuando usted hace parte de un grupo de oración y a usted le gusta orar ante todos, pero no lo dejan y esa función se la rotan solamente 3 o 4 personas entre las 10 del grupo. Usted se va a cansar y a desmotivar. O como cuando usted es periodista y hace parte de la redacción del periódico, hace su trabajo igual que los demás, pero ni a usted ni a otros les publican las noticias; le va a pasar igual. Por eso, yo en mi equipo les doy juego a todos, los jugadores así lo entendieron y les parece bien. Y le cuento que Juan Pablo Ángel, Jéfferson Duque y Fernando Uribe, que compiten por el mismo puesto, tienen una gran relación”.

La belleza del fútbol y de la mujer

Juan Carlos Osorio empieza a mirar con frecuencia su reloj, que es redondo, grande, de tablero amarillo, números negros y correa del mismo color. Lo tiene en la muñeca izquierda. Yo alcanzo a ver la hora: faltan seis minutos para las tres de la tarde. Él me dice que a las tres tiene una actividad y que a las cuatro dará la charla técnica para el partido contra Santa Fe.

Pero seguimos hablando de fútbol. Es entonces cuando dice que para él es muy importante jugar bien. Y que esto es distinto a jugar bonito, que es algo muy subjetivo.

“A usted, esta mujer que está allí, cerca nuestro (N. de la R.: de unos 25 años, blanca, cabello castaño y ojos grandes) le puede parecer bonita, pero a mí, no. Es igual en el fútbol, a mí los toques de la pelota en dos metros o menos no me gustan, a mí me gusta el fútbol en largo, rápido, por los costados, de salir a proponer al ataque. Jugar bien no es igual a jugar bonito. El fútbol bonito es subjetivo, como la belleza de la mujer; yo soy respetuoso de todos los estilos diferentes al mío”, comenta, ahora con el cejo fruncido.

Los negritos, Bielsa y la anécdota de Guardiola

“También quiero decirle que mucha gente del fútbol me ha dicho que no insista en enseñar y formar a los jugadores negros de Colombia, que ellos no aprenden. Y yo les respondo siempre que los negritos de nuestro país son iguales de buenos a los de Inglaterra o a los de Brasil, a todos”, afirma, cambiando de expresión porque le aparece una sonrisa.

Son las tres de la tarde. Osorio tiene que irse. Esta charla, que ha sido espontánea y sin grabadora, cámaras ni teléfonos de por medio, está llegando a su fin. Me parece que el 'profe' quiere seguir hablando conmigo. Es el momento en que me recuerda que para él, Marcelo Bielsa es el mejor técnico del mundo y además me cuenta lo que le dijo ‘Pep’ Guardiola el pasado 30 de abril, cuando dio una conferencia en Bogotá.

“Cuando él estaba retirándose como jugador fue a ver los trabajos del Manchester City, y yo era parte del cuerpo técnico del equipo. Vio lo que yo hacía y cómo lo hacía. El día que estuvo en Bogotá nos vimos y me dijo que se acordaba muy bien de mis labores allá, que mi trabajo le parecía diferente, muy bueno y un poco loco”, aseguró, sin ninguna ínfula.

Juan Carlos Osorio se pone de pie. Salimos del comedor y regresamos al lobby del hotel, que ahora está semivacío. Es el momento en que, antes de despedirse, me pregunta:

- “¿Gabriel, sabe cuál es el motivo por el que más quiero salir campeón con Nacional?”

- “¿Por qué, ‘profe’?”, le respondo.

- “Porque creo que si salgo campeón con Nacional, siendo un equipo ‘grande’, de los más ‘grandes’ de Colombia, al fin me van a reconocer mi trabajo, lo que vale y lo que significa”. ¿Usted que cree, Gabriel?”.

- “Yo creo que así será, ‘profe’, seguramente así será”.

GABRIEL BRICEÑO FERNÁNDEZ
Editor de Futbolred.com
gabbri@eltiempo.com
En Twitter: @gabbritter

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