Al técnico Wilson Gutiérrez no hay nada que reprocharle
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Al técnico Wilson Gutiérrez no hay nada que reprocharle

El técnico de Santa Fe hizo lo que debía desde la raya, pero al final no le alcanzó a su equipo.

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17 de julio 2013 , 07:05 p.m.

A Wilson Gutiérrez no hay nada que reprocharle porque su equipo murió con las ‘botas puestas’. El timonel de los rojos acertó en los cambios y el planteamiento en el último partido de un largo y exigente semestre para los ‘cardenales’, a los que no les alcanzaron las piernas y el corazón para cerrar con un título. (Uno por uno Santa Fe: Cuero se destacó en un pálido rojo)

El primer gran acierto del técnico fue mandar a jugar a Jéfferson Cuero por la banda izquierda, para aprovechar el hueco que dejaba Stefan Medina con sus constantes salidas al ataque y poner en aprietos a Alexis Henríquez. (La hinchada de Santa Fe no pudo festejar en El Campín)

Por ese sector, Santa Fe inquietó en la primera parte a Nacional, pero esos avances no fueron suficientes para poner a celebrar a la parcialidad roja, que colmó el estadio El Campín. (Juan Carlos Osorio nos tapó la boca a todos (Opinión)

Siempre estuvo ahí, parado en la zona técnica, impulsando a sus ‘leones’ desde la raya. En los únicos instantes en que se devolvió al banco fue para intercambiar conceptos con Víctor Rozo y Agustín Julio, dos de sus colaboradores.

Pero al minuto 38, cayó un balde de agua fría sobre la familia santafereña. El gol de Jéfferson Duque que puso arriba a Nacional.

Gutiérrez no esperó y quiso cambiar el trámite del encuentro con la entrada de Cristian Martínez Borja, otro delantero, por Yulián Anchico, un volante. El timonel de los ‘albirrojos’ arriesgó de entrada en la segunda etapa, pero no llegaba el empate.

Como Nacional se encerraba en su propio campo y apostaba por el contragolpe, la fórmula parecía ser la pelota quieta, esa que tantos frutos le dio en el semestre al cuadro santafereño, la misma que le otorgó la séptima estrella. Y para ese objetivo, estaba Jhon Valencia en el banco, que ingresó por Daniel Torres, un hombre que le daba balance al rojo en el medio campo.

Seguía arriesgando el DT, pero los minutos pasaban, no llegaba el empate, la pelota no entraba en el arco de Franco Armani y Gutiérrez ahí, al pie de la raya, impulsando a sus gladiadores. Y sobre el final, se jugó su última carta, mandó al terreno de juego a Julián Lalinde, el cuarto delantero.

Y ya con el equipo volcado al ataque, llegó el contragolpe verde y la puntilla, el 2-0 de Luis Fernando Mosquera. Pero ni así, Wilson renunció y desde el banco emitió un “vamos, vamos, hasta el final, hasta que pite”.

Así fue, Ímer Machado hizo sonar su silbato, Nacional consiguió su estrella número doce en el fútbol profesional colombiano y Wilson Gutiérrez hizo lo que debía desde su lugar, pero al final no alcanzó.

El técnico santafereño fue presa de la excelente campaña ‘cardenal’, esa que lo llevó a las semifinales de la Copa Libertadores y a la final del torneo Apertura 2013, pero que al final sus jugadores pagaron caro por la exigencia y el ritmo de partidos del semestre. A Wilson Gutiérrez no hay nada que reprocharle.

Redacción Futbolred.com

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