En Medellín, los técnicos también quedaron en tablas
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En Medellín, los técnicos también quedaron en tablas

Los entrenadores de Nacional y Santa Fe cumplieron con parte de su objetivo en el Atanasio.

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15 de julio 2013 , 03:14 a.m.

Fue un juego típico de final del fútbol colombiano, cerrado con pocas opciones de anotar, en el que primó el trabajo táctico y las estrategias por encima del espectáculo. Ambos técnicos también quedaron en tablas porque arriesgaron poco y optaron la seguridad defensiva y sacar su portería en cero.

Juan Carlos Osorio sorprendió a algunos de entrada con la apuesta de jugar con una línea de tres en el fondo y darle la titularidad a Juan Pablo Ángel, como único delantero.

Por su parte, Wilson Gutiérrez no varió, jugó con su esquema clásico, con cuatro hombres en defensa, tres volantes en el medio campo, un creativo y dos delanteros, el mismo que le dio excelentes resultados en la Liga y que llevó a su equipo a ser uno de los cuatro mejores clubes del continente.

En ese juego de ajedrez, en esa apuesta en que se convierten los partidos de fútbol, ambos entrenadores parecieron salir conformes con lo hecho por sus dirigidos, aunque les faltó una gran parte de la tarea, apostar por el gol.

Nacional, con cinco hombres en la mitad del terreno, y en ocasiones hasta seis, cuando Jhon Pajoy retrocedió, cumplió con la mitad del objetivo, quitarle la pelota a su rival y que Omar Pérez no brillara en el Atanasio.

La otra parte, la del ataque, fue el saldo pendiente del local. Más con amor propio que con claridad, el ‘verde’ metió contra su arco al cardenal en pasajes de la segunda etapa, pero no llegó el gol. Osorio se demoró demasiado para tocar a su equipo, para buscar variantes tácticas y solo le dio 15 minutos a Sherman Cárdenas, como acompañante de Macnelly Torres.

Wilson Gutiérrez no tocó su esquema porque no fue necesario. Los 11 hombres que dispuso para encarar el primer capítulo de la final, fueron ordenados, tuvieron oficio, esperaron a su rival y optaron por salidas rápidas en velocidad.

Y con ese panorama, de visitantes y con un Nacional que tenía la responsabilidad de llevar el peso del juego, Santa Fe cumplió con otra función vital para que su arco no se viera vulnerado en Medellín, los achiques en defensa, en los que constantemente cayeron los jugadores rivales.

Las tácticas y el orden primaron, el espectáculo se vio perjudicado, ambos técnicos debieron salir conformes porque sus porterías no fueron vulneradas, pero les queda pendiente una tarea para la segunda parte de esta historia y vital para poder gritar campeón: el gol.

Redacción Futbolred.com

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