Gritos, pitidos y "olés" brasileños, otros protagonistas de la final
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Gritos, pitidos y "olés" brasileños, otros protagonistas de la final

Cerca de 70 mil hinchas festejaron el título de Brasil en la Copa Confederaciones.

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01 de julio 2013 , 08:48 a.m.

Los gritos, cantos o pitidos de los más de 70.000 'torcedores' (hinchas) brasileños fueron los otros protagonistas de la final de la Copa Confederaciones y la banda sonora perfecta para un partido en un estadio mítico, el Maracaná.

Ya antes de que comenzara el partido, la multitud vestida de amarillo daba su calor a los jugadores de Brasil a su llegada al estadio, retransmitida por las pantallas del Maracaná, y abucheaba a los españoles, que se encontraban entonces en el estadio, a punto de salir a calentar.

Lo mismo se repitió durante el juego: la 'torcida' pitaba con fuerza a la Roja cuando tenía el balón, para empezar a vitorear a "los suyos" al tomar estos el control del esférico. Por pitar, pitaron hasta a la novia de Iker Casillas, la periodista Sara Carbonero, cuando esta salió en las pantallas del estadio durante el descanso del partido. No habían pasado ni dos minutos desde el comienzo del partido cuando Fred marcó el primer gol y un grito global inundó el estadio mientras luces de colores se encendían en el entorno.

Lo mismo sucedió cuando Neymar y de nuevo Fred marcaron el segundo y tercero; el nivel de ruido se incrementaba conforme el balón se acercaba a la portería, y el Maracaná estalló cuando el balón cruzó la meta. La escasa hinchada española tuvo que escuchar cómo los brasileños se apropiaban del "Olé, olé, olé" para vitorear el gol de Neymar. Un "olé" del que también se sirvieron durante el segundo tiempo con el fin de, como si estuvieran en una corrida de toros, ovacionar los pases entre sus jugadores.

Las pantallas mostraban las caras de decepción de los aficionados de la Roja, ataviados con la camiseta de la selección y los colores de la bandera pintados en la cara. Lo que no pudieron tapar los aplausos, cantos o pitidos de los 'torcedores' fue, al comienzo del partido, el ligero olor a gas lacrimógeno que llegaba desde el exterior del estadio, donde la policía se estaba enfrentando con manifestantes.

Con cada gol, los brasileños gritaban al unísono el "Eu sou brasileiro, com muito orgulho, com muito amor", la estrofa con la que acompañan cada tanto en los partidos de la 'verde-amarela'. Las mismas palabras son también el grito de las protestas que están recorriendo todo Brasil estos días, un canto que representa la antítesis en la que ha vivido y vive Brasil estos días.


Con información de EFE

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