Manifestantes y policía chocaron cerca del Maracaná en final de Copa
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Manifestantes y policía chocaron cerca del Maracaná en final de Copa

Nuevamente, como fue una constante durante el torneo, brasileños expresaron su molestia por la Copa.

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30 de junio 2013 , 05:49 p. m.

Miles de manifestantes marcharon el domingo hacia el Maracaná y chocaron con la policía a 300 metros del mítico estadio, donde Brasil ganó a España 3-0 para conquistar la Copa Confederaciones. Dentro del estadio, el ambiente era de fiesta inolvidable: casi todos los 78.000 espectadores vestían la camiseta de la "seleçao" y alentaron al equipo en cada jugada. Fuera, más de 3.000 manifestantes marcharon un kilómetro y medio hacia el estadio, pero cuando varios encapuchados intentaron romper una barrera policial 15 minutos antes del juego, fueron dispersados con gases lacrimógenos, bombas de ruido y balines de goma. Unos 11.000 policías -6.000 policías militares, más integrantes de la Fuerza Nacional, la policía federal y civil y la guardia municipal- garantizaban la seguridad en torno al Maracaná.

La presidenta Dilma Rousseff, que fue abucheada en el juego de apertura de la Confederaciones el 15 de junio en Brasilia, junto al presidente de la Fifa Joseph Blatter, no asistió a la final. Más de un millón de brasileños se volcaron a las calles de todo el país el 20 de junio en las mayores manifestaciones en dos décadas, indignados por el alza del precio del transporte público, la corrupción de la clase política y los gastos millonarios en la Copa Confederaciones y el Mundial 2014, en vez de destinarlos a salud y educación.


Enfrentamiento

La mayoría de los manifestantes protestaron este domingo de forma pacífica. Otros estaban encapuchados y tenían piedras, destornilladores y hondas en las manos. Vigilados desde el aire por varios helicópteros, corrían en todas direcciones por angostas calles entre los estruendos de las bombas y las nubes de gas lacrimógeno, constató la AFP. Pero en cada esquina aparecían más policías que lanzaban gases y balas de goma, acorralando a los manifestantes. Un pequeño grupo hizo hogueras en plena calle y comenzó a disparar balizas, cócteles molotov y fuegos artificiales contra la policía. Dos agentes resultaron heridos, según la policía.

"Desafortunadamente los incidentes se originaron por los manifestantes que lanzaron bombas de gas y piedras contra la policía", deploró Henrique Guelber, del Centro de Defensa de derechos Humanos de la fiscalía, al sitio web G1, sin precisar si hubo abusos o excesos de parte de la policía. De traje y corbata, con los ojos hinchados y llenos de lágrimas, Raúl Lins e Silva, de la Comisión de Derechos Humanos de la Orden de Abogados de Brasil (OAB), que estaba en la protesta para velar por los manifestantes, deploró la acción policial. "Quedé atrapado, trataron de sacarnos de aquí de cualquier manera, y el Bope (Batallón de Operaciones Especiales) y el Batallón de Choque llegaron y tiraron gas lacrimógeno y balas de goma. Lo que pudimos hacer es sacar a los que estaban acorralados en fila india y evitar una tragedia mayor", afirmó. "íNo va a haber final!" y "íEl Maracaná es nuestro!", gritaban los manifestantes.

"Más allá de si Brasil gana o pierde hoy, quiero un Brasil mejor todos los días, para todos, con buena educación, salud, transporte. Que los que roban vayan a la cárcel por lo que hicieron. Brasil despertó, Brasil se cansó", dijo a la AFP una de las manifestantes, la empresaria Ana Vasconcelos, de 49 años, propietaria de un restaurante en Rio. Al igual que muchos manifestantes, llevaba máscara antigas al cuello. Dentro del Maracaná, Brasil abrió el marcador con un gol de Fred a los pocos minutos de juego y el estadio se vino abajo, en éxtasis. Luego llegó un segundo gol de Neymar al minuto 44, y después un tercero de Fred, al tercer minuto del segundo tiempo. El olor de los gases lacrimógenos llegó hasta las tribunas del estadio. Al mediodía, otros 5.000 manifestantes llegaron a 100 metros del estadio Maracaná en una protesta a ritmo de samba que no tuvo incidentes, y que denunciaba la privatización del legendario estadio y el desalojo forzado de cientos de familias, en su opinión a raíz del Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Rio.


Popularidad en baja

La popularidad del gobierno de Rousseff alcanzó un récord de 65% en marzo. En la primera semana de junio cayó a 57% y tras las protestas callejeras apoyadas por más de 80% de la población, se derrumbó a 30%, según un sondeo de Datafolha divulgado el sábado. Aunque la mandataria se mantiene favorita para las elecciones presidenciales de octubre de 2014, tendría que enfrentar un segundo turno. Rousseff anunció la semana pasada varias medidas para intentar calmar las protestas, incluida la idea de convocar a un plebiscito para una reforma política, que adoptaría nuevas reglas para la financiación de campañas electorales y modificaría el sistema de votación. Las centrales sindicales ya anunciaron una jornada de movilización para el 11 de julio.

Con información de AFP

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