Martín Arzuaga es el 'Toro' enamorado...del fútbol y su familia
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Martín Arzuaga es el 'Toro' enamorado...del fútbol y su familia

Su esposa, sus hijos y sus padres fueron el motor que lo impulsaron a un cambio.

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24 de junio 2013 , 05:35 p.m.

Sus dos hijos son tremendos y divertidamente parlanchines. Martín Arzuaga trata de aquietarlos en el balcón del apartamento de su suegra, al norte de la ciudad, antes de iniciar la entrevista, pero es casi imposible, no lo dejan. “Goleador, goleador, es el ‘Toro’ goleador…”, corean Luciano, de 3 años, y Martín Jr., de 5.

Ellos, que son su inspiración y energía, también están orgullosos de su padre, el artillero de moda, el de los 26 goles en el semestre (4 por la Copa y 22 en el Torneo de la B, un nuevo récord), el que llevó a Uniautónoma FC hacia la final del torneo de ascenso ante el Unión Magdalena, el que entendió que la disciplina es fundamental para el éxito. (Lea acá: Uniautónoma venció 0-2 a Cortuluá y jugará la final de la B ante Unión Magdalena).

“Replantee algunas cosas, mi comportamiento, más que nada. Para eso fue importante mi familia y mis verdaderos amigos. He mejorado mucho y eso me ha permitido entrenarme mejor, estar 100% dedicado al fútbol. Por eso se ven los resultados”, resume Arzuaga.

El delantero que nació en Becerril el 21 de julio de 1981 (ya va a cumplir 32 años) siempre derrochó potencia, movilidad, capacidad anotadora, calidad. Desde que irrumpió en el Junior, con el que jugó tres finales y alcanzó dos títulos (2004 y 2010), ‘El Toro’ demostró su casta, pero deslices extrafutbolísticos empañaban su imagen.

Arzuaga aclara que no era satanás, pero admite que tampoco fue un santo. “Yo no he fumado marihuana ni consumo drogas, ni siquiera cigarrillo. Tomaba otra cosa (licor) y no lo manejaba bien. Pero las cosas han mejorado gracias a mi mujer, mis papás, hermanos, hijos. Estoy metido en mi profesión. Sé que tengo mucho fútbol para dar”.

Arzuaga habla irradiando madurez, relajado, humilde, despojado de poses de vedette y sin olvidarse de sus compañeros de equipo. “Gracias a ellos he marcado tantos goles y hemos llegado a la final”.

LA PARRANDA QUE LO HIZO DECIR “NO MÁS”

Una kilométrica parranda en los primeros días de diciembre puso a reflexionar a Martín Arzuaga en que necesitaba urgentemente un cambio en su vida. “Me fui con unos amigos para una finca en Becerril, matamos chivo, cerdo, la fiesta fue larga, me da hasta pena decir cuánto duró”, relata sonrojado.

Ese festín gastronómico y etílico, con vallenato a todo volumen, lo sacudieron. “Desde entonces no he vuelto a tomar. Ni siquiera 24 y 31 de diciembre. Dejé los excesos”, asegura Arzuaga.

El atacante cesarense asume sus errores del pasado y no achaca responsabilidades a ‘malas compañías’. “No puedo culpar a los demás porque fui yo quien cometió los errores, a veces incitan, pero está en uno aceptar o no. Nadie se tira del Empire State (edificio de Nueva York) porque le digan, si me tiro es porque yo quiero. He aprendido a controlar las emociones y la euforia, a estar tranquilo. Cuando uno se deja llevar por las emociones es cuando comete errores. La mesura, el amor por mi familia y querer a esta profesión me han ayudado”, dice el goleador que ve en Wílder Medina un ejemplo a seguir para todos los futbolistas.

“Me da alegría ver a Wílder haciendo las cosas bien. Son pruebas de superación personal”.

EL ÁNGEL GUARDIÁN DE MARTÍN ARZUAGA

La voz se le quiebra y los ojos se lo humedecen a Martín Arzuaga cuando habla de John Jairo, su hermano que murió hace 15 años por una leucemia.

“Justo el domingo, día del partido, era su natalicio. Cuando iba de Cali a Tuluá me percaté de la fecha y llamé a mi mamá, que no me había recordado porque venía un partido trascendental. Le dije a mi hermano que intercediera por mí ante Dios y pude marcar gol para dedicárselo a él, que siempre me acompaña, es mi ángel y lo amo”, dice Arzuaga bastante emotivo.

“Yo salí jugador por él porque mi papá no jugó ni con los barrotes de la cama. Joh Jairo estuvo en las menores de Millonarios y fue muy cercano y apegado a mí”, agrega.

DOS FRASES

“Yo deseché una oferta del Alianza Lima de Perú, me quedé en Uniautónoma FC y me atreví a jugar en la B porque quería estar cerca del Junior y hacer méritos para volver al equipo de mis amores”.

“No he tenido contactos con nadie en el Junior. Veo mi futuro más más afuera que en Barranquilla. Tengo ofertas de equipos nacionales y extranjeros”.

Rafael Castillo Vizcaíno
Periodista ADN
Barranquilla
@rajocavi

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