Dépor, una prueba de resistencia para técnico y jugadores
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Dépor, una prueba de resistencia para técnico y jugadores

En el equipo de la categoría B abundan las necesidades y la pobreza es extrema.

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21 de abril 2013 , 05:11 p. m.

El rival del América este lunes a las (6:00 p.m.) en el Pascual Guerrero, vive en un mundo de necesidades, sin hidratación, transporte ni concentración. Casos de la vida real.

“No me he ido de aquí por estos muchachos”, dice un agraviado John Jairo López, mientras camina por un inestable césped, con una bebida en su mano, una sudadera descolorida y una camiseta blanca con un distintivo del Dépor F.C.

En un centro recreacional al sur de Cali, hay cinco canchas, todas ocupadas por jugadores de categorías infantiles. El ruido aturde, desespera. Paradójicamente, el único equipo ‘profesional’ que hay en el lugar, está en la trinchera.

“Llovió toda la noche. Cuando llegamos, el administrador dijo que esperáramos a que hiciera un poco de sol, para poder prestar la cancha. Pero ya son las 10 de la mañana y la cancha la prestan de 8 a 10”, sostiene resignado López. Dentro de las tareas del día estaba la realización de trabajos específicos en ataque y defensa.

Es el sábado en la mañana. Algo más de 48 horas después, 11 de los 23 jugadores que están vestidos de naranja, deberán presentarse en la cancha del Pascual Guerrero, frente a frente con el poderoso América.

Entonces, López, quien días antes recibió la tarjeta profesional como entrenador Uefa, levanta su mirada al cielo grisáceo y parece orar para que no llueva más. No es el momento de ensayar triángulos de presión, o un equilibrio en las transiciones. Solo hay espacio para la persuasión.

Este es el Dépor; equipo del Torneo del Ascenso que parece prepararse medidamente para recibir golpes. Aquí no existe la sobreactuación del esfuerzo.

“Aquí todos los días hay un problema diferente. Hay veces se acaban las bolsas de agua, entonces, toca turnarse para que los jugadores llenen un porrón. Y en lo personal, he trabajado nueve meses y me están debiendo seis, pero yo aguanto es por ellos. Cuando me han visto que no doy más, me dicen, ‘profe, ánimo, no nos vas a dejar, que nosotros vamos a sacar la cara por vos en la cancha’. Sin embargo, creo que tengo mis días contados acá”, comenta López, un caleño de 45 años de edad, quien además, ha sido asistente técnico de Reinaldo Rueda en el Cortuluá, de Rafael Corrales en el Huila, y de Jaime de La Pava en el Cúcuta y el Táchira venezolano.

Un partido, un problema

Hotel 4 estrellas para el América, confortable bus, debida alimentación. La mayoría de los protagonistas del equipo ‘escarlata’ llegan al máximo escenario del barrio San Fernando con grandes audífonos que cubren sus orejas.

Este lunes, el camerino de sur le corresponderá al Dépor, por ser el local en la fecha 13 del Torneo. Allí, volverá a aflorar la pobreza. “El Presidente del equipo (Gustavo Moreno Arango) llevaba 20 bananos al camerino antes de los partidos, pero yo me le enojé, y ya no baja a felicitar o a putiar a los jugadores”, reveló el entrenador del equipo.

Jeison Steven Lucumí es el más promisorio jugador del Dépor; volante de creación, tiene 18 años y vive en el barrio Marroquín II del Distrito de Aguablanca. Así se preparará antes del choque de hoy contra el América.

“Mi mamá, cuando tiene, me prepara comida: arroz y pepas. Luego, me voy para la calle a jugar Play Station, o me pongo a escuchar música, y llego al estadio 10 o 20 minutos antes de la hora que el ‘profe’ nos ha citado. Me voy en el Mío, pero hay veces que mi mamá no tiene para darme lo de los transportes”, cuenta Lucumí, y cierra: “después de los partidos, nos reunimos entre Tello, Danny Geliz, Bernal y Valencia. Ponemos de a 2 mil pesos y nos vamos a taxi”.

Miller Piedrahita, mediocampista de contención de 24 años, y quien vive en el barrio San Luis, procurará llegar mejor preparado al juego frente a los de Diego Umaña. “Llego al estadio dos horas antes del partido. Me voy en el Montebello. Trato de almorzar bien antes del partido y hago la siesta. Si me puedo comer algo antes de irme al estadio, lo hago”, manifestó el jugador que será titular.

Este es el Dépor, un mundo de necesidades, toda una prueba de resistencia. “Solo hubo concentración en los dos primeros partidos”, precisa el estoico director técnico del equipo caleño, al tiempo que levanta su mirada y resume que “el miércoles jugamos contra el Cali por la Copa Postobón, y el fin de semana lo hacemos por el Torneo en Barranquilla. Entonces, nos toca llevar la maleta para salir desde el estadio. Es un viaje de cerca de 25 horas. Ahí ya uno lleva 2,5 puntos perdidos”.

Entonces, López, mira a sus modestos jugadores y reitera, “no me he ido de aquí por estos muchachos”.

Héctor Fabio Gruesso
Periodista Diario MÍO, Cali
hecgru@eltiempo.com
En twitter: @fabiogrueso

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