Luis Narváez, volante de Junior, en lío judicial por presunta agresión
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Luis Narváez, volante de Junior, en lío judicial por presunta agresión

Fue detenido en la noche del sábado por roces con un Policía, pero el domingo quedó en libertad.

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25 de febrero 2013 , 07:34 a.m.

Mientras sus compañeros del Junior se amarraban los guayos, calentaban y enfocaban sus energías en el partido contra Deportivo Pasto, en la capital de Nariño, el volante Luis Narváez, en la sala 5 del Centro de Servicios Judiciales, de Barranquilla, se sentaba en la silla de los acusados. (Lea la crónica de la derrota del elenco 'tiburón' frente al cuadro nariñense)

Al filo de las 3 p.m., esposado y con rostro desencajado, llegó el volante rojiblanco para encarar un lío judicial por la presunta agresión a un policía en hechos ocurridos el sábado a las 10 p.m., en el barrio Las Malvinas, en la calle 110 con 9G.

El jugador fue detenido tras el incidente, pasó la noche en la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de la Fiscalía y quedó en libertad en la tarde de ayer luego de la audiencia de legalización de captura e imputación del delito de violencia contra servidor público.

Narváez, que estuvo acompañado por sus familiares en medio de la audiencia, no aceptó los cargos y se le iniciará un proceso. Su abogado, Antonio Morales Casasbuenas, tendrá 60 días para presentar pruebas y argumentos para su defensa.

El mediocampista juniorista se retiró de la sala 5 junto con su representante jurídico y sus parientes, en completo silencio. No entregó ninguna declaración a la prensa.

¿Qué pasó?

Según el informe leído por el fiscal 26 de la URI durante la audiencia, que consigna los testimonios del taxista Luis Moreno Manotas y los patrulleros Marlon Martínez Salgado y Orlay López Hurtado, quienes atendieron el caso, el jugador primero agredió físicamente a una mujer que lo acompañaba en un carro de servicio público que paró en la carrera 21 con la cordialidad, rumbo al barrio El Bosque.

Cuenta el taxista que al poco tiempo que recogió a Narváez y a la dama, empezó una fuerte discusión entre ambos que obligó al conductor a detener el vehículo y exigir tranquilidad.

Al reanudar la ruta, el altercado continuó, los ánimos se caldearon mucho más y de las palabras se pasó a los golpes. La dama decidió lanzarse del vehículo y una de las llantas traseras pasó por encima de una de sus piernas.

El taxista, que pertenece a la red de urgencias, frenó el auto y llamó de inmediato a una ambulancia. Sin embargo, según el conductor y los policías, Narváez impedía que los paramédicos atendieran a la muchacha y la volvió a meter en el taxi.

Los uniformados, alertados por un motociclista, llegaron al lugar para averiguar lo que ocurría y trataron de persuadir a Narváez para que permitiera la atención a su acompañante.

Según el relato de ambos miembros de la Fuerza Pública, Narváez agredió en la cara y la espalda al agente Marlon Martínez Salgado en medio del requerimiento policial. “Afortunadamente tenía el casco puesto”, dijo el uniformado, que se sometió a un examen en Medicina Legal y recibió ocho días de incapacidad por las dos contusiones halladas en el dictamen.

Orlay López Hurtado, el otro agente, intercedió y usó la fuerza para controlar a Narváez que estaba con “un alto grado de agresividad”.

Entre los dos lo detuvieron y lo trasladaron hacia la URI, donde se mantuvo en una actitud violenta, aseguraron los policías. Narváez, quien no tiene ninguna clase de antecedentes judiciales, no muestra lesiones visibles.

La joven agredida, cuya identidad se desconoce, no presentó ninguna denuncia.

El delito de violencia contra un servidor público tiene penas de cuatro a ocho años de cárcel.

Rafael Castillo Vizcaíno
Periodista de ADN
Barranquilla

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