Carta de Navidad al hincha azul
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Carta de Navidad al hincha azul

Autor de la columna 'Azul Profundo', hace emotivo recorrido por la historia del club.

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24 de diciembre 2012 , 05:08 a. m.

Por Mauricio Silva Guzmán
Periodista EL TIEMPO

¿Recuerda, hermano azul?

¿Recuerda que hemos sido -y somos- mucho más de lo que cualquier otro club en el país imaginaría? Para bien y para mal, digo...

¿Recuerda de qué extraño material estamos hechos nosotros, los azulejos?

¿Recuerda que nacimos como un club de estudiantes en el año 1937 (primero con el nombre de Unión Juventud), y luego, ese mismo año, bajo el apelativo institucional de Deportivo Municipal, y que por muchos años vivimos de la caridad de unos hinchas perfectamente locos -entregados a un proyecto muy poco rentable- y de algunas monedas de la entonces Alcaldía de Bogotá?

¿Recuerda que en 1939 comenzaron a llamarnos Los Millonarios, que desde entonces nos vestimos de azul, que en un partido contra el Deportivo Barranquilla los dirigentes mandaron a hacer banderas con la 'M' gigante y que algo más de 15.000 bogotanos apoyaron la idea? Si usted lo recuerda, entonces tiene más de 80 años, digo, ¿no?

¿Y recuerda que Millos, el día que dejó de ser un 'patojito', debutó en el profesionalismo colombiano el 15 de agosto de 1948 con un 6-0 frente al Once deportivo? ¡Qué grande!

¿Recuerda que, cuando apenas empezábamos a engranar en el profesionalismo, fuimos considerados el "mejor equipo del mundo", proeza registrada que artistas como Alfredo Di Stéfano, Adolfo Pedernera, Néstor Raúl Rossi, Antonio Báez, Raúl Pini y Julio Cozzi ganaron a pulso entre 1949 y 1953, cuando, además, nació aquel cuento de hadas del "Ballet Azul"?

¿Recuerda que luego, ya más 'volantones', en el inicio de los años sesenta, éramos la referencia nacional con Carlos Arango, Delio 'Maravilla'Gamboa y Marino Klinger? Pues, si lo tiene claro, usted no baja de setenta calendarios.

¿Recuerda que Millonarios debutó como visitante en la Copa Libertadores, el 8 de mayo de 1960, ante la Universidad de Chile, en Santiago, y que ganó por un estruendoso 0-6? Yo, ni me lo creo.

¿Y recuerda que luego, a lo largo de los años setenta, fuimos el equipo sensación con el famoso BOOM, por los apellidos de Alejandro Brand, Willington Ortiz (que valía por dos O) y Jaime Morón? ¿Recuerda que los locutores gritaban: "Colombia, Colombia, Millonarios Colombia"? Bueno, si usted se acuerda de eso tiene, mal contados, 50 años.

¿Y recuerda que ya adultos, en los ochenta, en el sinuoso baile del 'traquetismo' nacional que con todo éxito conquistó la sociedad colombiana, llegamos a ser el juguete de una leyenda del narcotráfico mundial: Gonzalo Rodríguez Gacha (esto entre 1983 y 1989), y que por eso, los hinchas de los otros colores, nos clavaron el apodo 'San Victorino': "porque de la 12 a la 13 todo era robado", decían?

¿Pero también recuerda que ese grupo que ganó los torneos del 87 y 88 (con Mario Vanemerak, Oscar el 'Pájaro' Juárez, Arnoldo Iguarán, la 'Gambeta' Estrada, etc...), también era un combo genial?

¿Recuerda, además, que tras la muerte de Gacha, el 'Mexicano', el club terminó en manos de sus herederos y que esa situación -vergonzosa y ladina- se estiró por casi una década?

¿Y recuerda las dudosas presidencias de José María León y Jorge Franco Pineda que, entre otras, empujaron a la institución a la Ley 550, más conocida como ley de quiebras?

¿Recuerda las efímeras alegrías del 94 y el 96 con equipos de más sudor que de talento? Si lo recuerda, como mínimo es un 'treintañero'.

¿Recuerda que el gobierno de entonces empezó a pisarles los talones al club y que, en 1999, el 27,9 por ciento de las acciones de Millonarios pasaron a la Dirección Nacional de Estupefacientes? ¿Y que la D.N.E., torcida y sucia, fue cómplice de las triquiñuelas de los dirigentes de entonces?

¿Recuerda que de aquella época quedó la famosa historia de que los jugadores solo podían comer arroz con huevo frito, simplemente porque no había para más? Para no hablar de los sueldos ni de la seguridad social, ni nada de eso, que a esos pícaros les parecía un chiste de coctel...

¿Recuerda que en 2004 asumió Juan Carlos López, el payanés que en seis años de presidencia logró el increíble récord de llevar el club a la quiebra más ruidosa en la historia del fútbol colombiano, asunto que lanzó a la institución a 40 pleitos legales y una deuda que sobrepasó los 40.000 millones de pesos?

¿Recuerda que cuando López saqueó la casa -bajo la sombra de Luis Augusto el 'Chiqui' García-, estuvimos a días de asistir a nuestro propio entierro? Todos tenemos que recordarlo porque eso fue eso antes de ayer. ¿O no?

¿Recuerda que en 2010 tuvimos que volver a empezar, cambiar la razón social, retirar nuestros ahorros e ir a comprar acciones para apoyar una idea que decía que unos inversionistas nos sacarían de la inmundicia?

¿Recuerda que esos nuevos señores lograron llevar muy bien ese proyecto (a excepción del 'vitrinazo' que este año se quiso dar Noemí Sanín en el palco del Real Madrid, y que nos costó un 'oso' internacional con resultado de 8 a 0)?

¿Recuerda que ese nuevo esquema, ahora sí con cara empresarial de verdad, nos llevó el pasado domingo 16 de diciembre al título después de 24 años de sequía?

¿Recuerda todos esos capítulos que son las placas y cicatrices del esquizofrénico sueño que ha sido la historia de nuestro amado club?

Pues bien, ahora que todos los 'Millonarios' cerramos esta Navidad en absoluta felicidad (llenos de estrellas azules), es bien importante recordar que usted, hincha fiel, fue definitivo en toda esta ópera delirante. Que usted fue el incansable protagonista que, con su aliento, paciencia, nobleza, garganta y billete, lo sostuvo todo, incluso el desfalco.

Por eso es muy importante que hoy, en medio del festejo, no se le vaya a olvidar el pasado, para que simplemente no se repita tanto asco.

Porque, entre otras, el domingo pasado -el inolvidable 16 de diciembre de 2012- salimos del fantasma del narcotráfico, y de las viejas artimañas de los ladrones (ojalá no aparezcan nuevas), y de los odios de los locutores enemigos (que también pusieron lo suyo para enlodarnos).

Porque, encima de todo, y para nuestra dicha, volvimos al fútbol vistoso. ¿Recuerda hace cuánto no se veía un Millonarios con la pelota en los pies, generando fútbol en Bogotá y todas las canchas del país y algunas de Suramérica? ¿Ah...?

Y porque, además, retomamos nuestro lugar histórico, el lugar que nos ha correspondido, el del más grande: el de las 14 estrellas.

Pero no todo es perfecto. Falta, eso sí, superar los estúpidos brotes de violencia que, en nombre del azul, aún cobran vidas; falta eliminar cierto tono nacionalista sin fundamento -como es el hecho de cantar el himno de Bogotá con el gesto de los fascistas-; falta vigilar con lupa a los inversionistas irresponsables, tipo Interbolsa; falta superar el oportunismo de los políticos que, como Noemí Sanín, quiso levantar a raponazos la Copa, como si hubiera jugado los partidos, cuando eso es un asunto exclusivo de los jugadores.

Pero, por lo pronto, que es lo más importante, somos libres y dignos otra vez. Dueños, como en el inicio, de nosotros mismos.

Y todo gracias a usted, estimado hincha azul. Gracias, hermano.

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