Julián Quiñones, la revelación de Santa Fe en su séptima estrella
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Julián Quiñones, la revelación de Santa Fe en su séptima estrella

El defensa de 22 años, con el número 3 a su espalda, fue vital en el inolvidable título 'cardenal'.

15 de julio 2012 , 03:11 p.m.

Julián Alveiro Quiñones García supo, desde el día que fue bautizado, que el fútbol iba a tener que ver mucho en su vida.

Su padre, también llamado Julián, decidió componerle el nombre a su hijo, con Alveiro, otro nombre que pegaba duro el año en que nació el valor más importante de la defensa en la séptima estrella de Independiente Santa Fe.

Alveiro Usuriaga, fallecido el 11 de febrero de 2004, era el atacante de moda en ese 1989, año en el que nació Julián. Por ello, su nombre desde aquella época el fútbol iba a ser el motor de este inquieto chiquillo que nació en Tumaco.

Durante sus primeros años de vida no hubo nada distinto que una pelota a su lado. Él, Julián, el menor de tres hermanos, era el consentido de mamá Margarita. Ramiro (cinco años mayor) y Esneda (tres años mayor) no paraban de cuidarlo y de enseñarle cada detalle de su infancia.Los años fueron pasando y Julián encontró otra diversión en su ciudad. Nadar con sus amigos se volvió en su nuevo entretenimiento.

"Me divertía mucho en eso, además: en Tumaco o se aprende a nadar o a jugar fútbol", le contó a Futbolred el espigado defensor que no paró de crecer hasta que llegó a los 195 centímetros de estatura.

La pelota siguió rodando y el fútbol, para siempre, se impuso en su vida. Julián, quien veía como su hermano Ramiro ya jugaba en varios equipos de Tumaco, ingresó a la escuela de fútbol que dirigía Daniel Obregón en el municipio nariñense.

"Siempre entrenábamos con él y a veces tampoco íbamos al colegio. Muchas veces nos volamos para irnos a jugar a la playa o a la cancha del barrio", recuerda Julián que poco a poco comenzó a ascender escalones, comenzó a ganarse lugares y llegó el momento de irse a Bogotá.

"Fue un momento de mucha alegría, era un reto. Mi mamá me dio la bendición y me fui. Llegué a Santa Fe a estar en las divisiones menores y ahí comencé una carrera en un lugar que no conocía. No fue fácil adaptarme, aún me cuesta", dice Julián que marcó el gol en pasto en la primera final por el título entre Independiente Santa Fe y Deportivo Pasto.

A medida que fueron pasando los entrenamientos y logró ascender de categoría, Julián fue tenido en cuenta en el primer equipo. El técnico Arturo Boyacá logró acercarlo y Wilson Gutiérrez fue quien lo puso en el primer equipo.

"Debuté y poco a poco me mantuve. Recuerdo el partido que tuve en Manizales contra Once Caldas, hice un autogol, pero me levanté. El 'profe' Wilson, que también fue central, me dio consejos, supe calmar mi ansiedad y me gané un puesto", recuerda Quiñones.

El hijo de Margarita, pese a ser pieza importante del nuevo campeón del fútbol colombiano, no ha dejado de lado las costumbres que ha tenido desde que empezó a jugar fútbol aficionado. "Siempre que voy en el bus hablo con mi mamá. Eso no lo cambio, para ella es toda esta alegría", dice Julián en medio de su timidez.

Este hombre, que admira al defensa brasileño Thiago Silva, que sonríe de manera seguida, que salta se hace inalcanzable por los aires es la revelación de Independiente Santa Fe. Un equipo que quedará para siempre en la memoria de sus hinchas.

Redacción Futbolred.com

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