Chelsea, el finalista inesperado en la Liga de Campeones
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Chelsea, el finalista inesperado en la Liga de Campeones

El equipo inglés busca coronarse por primera vez en la máxima competencia de clubes en Europa.

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18 de mayo 2012 , 07:48 a. m.

Chelsea, el equipo que nadie esperaba, se ha plantado por segunda vez en su historia en una final de Liga de Campeones, en la que puede ser la última oportunidad de lograr la gloria europea para una plantilla cada vez más veterana.

El pobre juego y los malos resultados cosechados empujaron al dueño del club, el multimillonario ruso Román Abramovich, a destituir en marzo al portugués André Villas-Boas tan solo ocho meses después de contratarlo.

Su asistente, el exjugador 'blue' Roberto Di Matteo, tomó las riendas del equipo y decidió volver al fútbol de balones largos y contragolpe que tantos buenos réditos dio al club en el pasado y otorgar el poder que le había intentado quitar el extécnico del Oporto a la vieja guardia del club, los John Terry, Frank Lampard, Ashley Cole o Didier Drogba.

Chelsea confía en hacerse con la ansiada corona europea este sábado 19 de mayo en la segunda oportunidad de la que dispone, ya que en su primera y única final, en 2008, disputada en el estadio moscovita de Luzhniki, perdió por penaltis ante el Manchester United.

Curiosamente, el jugador que falló la pena máxima decisiva fue el capitán 'blue', el defensa John Terry, de 31 años, quien no estará disponible para el encuentro de este sábado tras ver la tarjeta roja en el partido de semifinales ante el Barcelona.

Otros tres jugadores clave en el "once" de Di Matteo, como Branislav Ivanovic, Raul Meireles y Ramires, tampoco podrán saltar al césped del Allianz Arena por acumulación de amonestaciones.

Tras el mediocre comienzo de temporada pocos esperaban que el Chelsea llegara a final de curso con un sexto puesto en Premier League, un título de Copa (FA Cup) y la posibilidad de coronarse campeón de Europa por primera vez en su historia.

El conjunto londinense comenzó su andadura en la máxima competición continental con una seguridad en casa superlativa, pero con una debilidad lejos de Stamford Bridge preocupante.

En la primera fase del torneo cosechó tres triunfos -todos en casa-, dos empates y una derrota en los seis partidos que disputó. Equipos como Valencia, Bayer Leverkusen o Genk fueron incapaces de batir a Petr Cech en la capital británica, pero esa seguridad defensiva no se hacía patente lejos de Londres.

Su rival en los dieciseisavos de final fue el Napoli de Edinson Cavani y Ezequiel Lavezzi, conjunto que se clasificó después de acabar segundo en el "grupo de la muerte", compuesto por el ahora finalista de la competición, el Bayern Múnich, el Manchester City y el Villarreal, además del gigante italiano.

En un épico partido en Stamford Bridge, el equipo londinense consiguió dar la vuelta al 3-1 recibido en Napoli para vencer al conjunto dirigido por Walter Mazzarri por 4-1, con un tanto en el tiempo de descuento del defensa serbio Branislav Ivanovic.

El partido de vuelta de dieciseisavos fue el primer encuentro en el que Roberto Di Matteo se sentó en el banquillo del equipo londinense y el momento en que el Chelsea comenzó una mejoría notable, tanto en la liga inglesa como en la 'Champions League'.

En los cuartos de final, el equipo de Fernando Torres y Juan Mata eliminó a un rival a priori sencillo, el Benfica portugués, al que venció tanto en el partido de ida en el Estadio de la Luz (0-1) como en el encuentro de vuelta en Stamford Bridge (2-1).

Las semifinales eran la asignatura pendiente del equipo 'blue' ya que después de llegar a seis en los últimos nueve años, tan solo logró clasificarse para la cita decisiva en una ocasión, la de 2008 en Moscú frente al Manchester United.

Aún estaba guardada en la retina de los aficionados del Chelsea el celebre 'Iniestazo', el tanto del jugador azulgrana Andrés Iniesta que, en el tiempo de descuento, dio el pase a la final de 2009 al Barcelona.

Sin embargo, tras vencer por 1-0 en el coliseo londinense y empatar a dos goles en el Camp Nou, el conjunto presidido por Román Abramovich consiguió el pase para su segunda final de la máxima competición continental de su historia.

Ahora el multimillonario ruso espera alcanzar la cima del fútbol europeo, su principal aspiración desde que se hizo con el equipo londinense hace nueve años, en la que puede ser la última oportunidad de conseguir la gloria para un Chelsea cada vez más veterano.

EFE

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