El fútbol es un deporte viril, no de salvajes (opinión)
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El fútbol es un deporte viril, no de salvajes (opinión)

Las patadas de Efraín Viáfara y de Paolo Guerrero son para sacarlos de por vida de las canchas.

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06 de marzo 2012 , 11:16 a.m.

Da escalofrío ver el pisotón de Efraín Viáfara a Bréiner Belalcázar en el partido entre Junior e Itagüí, el viernes pasado en Barranquilla, en el inicio de la sexta fecha de la Liga Postobón I-2012.

En una acción excedida de violencia, Viáfara, del Itagüí, le provocó una fractura en el tobillo derecho a Belalcázar, del Junior, quien jugó así durante 67 minutos. ¡Una barbaridad!

Da escalofrío ver la imagen de Belalcázar con muletas, saliendo del sitio de entrenamiento del equipo 'tiburón' con el tobillo enyesado y una venda desde el pie hasta debajo de la rodilla.

"En medio del partido me molestaba el dolor y por eso pasé varios balones hacia atrás al compañero más cercano. Estaba aguantando", dijo Belalcázar. "No pensé que fuese una fractura", agregó, entre adolorido e ingenuo.

Sin embargo, da más escalofrío saber que Viáfara apenas fue amonestado por esta salvajada. El árbitro del partido, Hernando Buitrago, le sacó la tarjeta amarilla a los 23 minutos de juego.

Por si acaso, Viáfara ya tiene antecedentes, y graves. El año pasado se salió de casilllas en un entrenamiento del Itagüí y con una patada voladora le generó triple fractura en la cara a Edwards Jiménez, su compañero de equipo en ese entonces.

¿Habrá que esperar que Viáfara fracture a otro jugador, o le pase algo aún peor, para que la Comisión Disciplinaria de la Dimayor, la Comisión Arbitral y la gente del Itagüí hagan lo debido? Este muchacho, además de una sanción ejemplar, necesita con urgencia una ayuda psicológica. No puede ser que siga campante por las canchas de fútbol.

Otra imagen que causa escalofrío, y después bronca y repudio, es la del peruano Paolo Guerrero, del Hamburgo alemán, quien desde atrás le manda una patada asesina al arquero del Stuttgart, Sven Ulreich, en un partido de la Bundesliga el pasado fin de semana.

A Guerrero lo castigaron con ocho fechas de suspensión, por lo que se perderá el resto del torneo teutón. Demasiado poco para tan salvaje acción.

Tras esta salvajada, ojo señores de la Federación Colombiana de Fútbol (Colfútbol), atentos: Perú es el próximo rival de la Selección, en Lima, en las eliminatorias suramericanas del Mundial-2014. Lo peor sería que designaran a un árbitro localista. ¿Se imaginan a Guerrero persiguiendo a David Ospina, Amaranto Perea, James Rodríguez o Falcao García para una acción semejante...?

Otro episodio digno de matones, ocurrido el pasado fin de semana en Buenos Aires, fue el del jugador de San Lorenzo de Argentina, Gabriel Méndez, quien le tiró una plancha de terror a Franco Sosa, de Boca Juniors, por lo que fue expulsado con tarjeta roja directa en el partido del torneo Clausura.

¿Qué está pasando en el mundo del fútbol? ¿Por qué semejante violencia? Es para no creer que para millones de aficionados, un salvaje de las canchas como Pepe, del Real Madrid, sea ídolo y que haya gente que le rinda culto a la matonería en un terreno de juego.

Si la Fifa quiere erradicar todo tipo de violencia en las tribunas, también debe hacerlo en las canchas, sacando de circulación a jugadores como estos. Hay que hacerlo con sanciones muy severas, incluso de por vida si es necesario. El fútbol, un deporte viril y de contacto, el mejor espectáculo del mundo, no puede caer tan bajo por un puñado de salvajes.

Gabriel Briceño F.
Editor de Futbolred.com
gabbri@eltiempo.com
En Twitter: @gabbritter

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