"Hárrison Henao me dijo que me iba a sacar del fútbol": V. Hernández
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"Hárrison Henao me dijo que me iba a sacar del fútbol": V. Hernández

El hábil jugador de Junior contó las frases que le decían los jugadores del Caldas para asustarlo.

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19 de diciembre 2011 , 12:48 p.m.

Tenía locos a los jugadores del Once Caldas. Amague aquí, gambeta allá. Pique por izquierda, aparición por derecha. La chispa incesante de Vladimir Hernández encendía el ataque del Junior.

El volante de 1,60 de se estatura se escurría entre los defensores blancos, que apelaron a la pierna fuerte y a las intimidaciones verbales para tratar de apagarlo, durante el primer partido de la gran final de la Liga Postobón, que los rojiblancos ganaron 3-2 después de ir perdiendo 2-0.

"Hárrison Henao me dijo que me iba a sacar del fútbol", contó Vladimir, esta mañana, en el hotel Country Internacional, sitio de concentración de los 'Tiburones' en Barranquilla.

Tras cometerle una fuerte falta, mientras Vladimir daba muestras de dolor extendido en la grama, Henao se le acercó al oído y comenzó a decirle de todo para amedrentarlo. "Pero no le presté atención a eso y seguí mostrando el fútbol que necesitaba el equipo".

Henao, Alexis Henríquez y otros jugadores intentaron 'bajarle la caña', como dicen los futbolistas costeños en su argot, y le anunciaron que en Manizales, este miércoles en el partido de vuelta, será a otro precio.

"Yo no me salgo de casillas, nunca digo nada. Son cosas del fútbol. El miércoles me pueden decir lo que sea que yo no voy a dejar a mi equipo con 10 hombres, voy, como todos nosotros, a defender a muerte el gol de ventaja que tenemos", dice 'La Pulga', como apodan al bajito mediocampista.

"A Vladimir, entre más patadas le dan, peor, encara y se faja más", asegura su compañero Jossymar Gómez. 
 

'LA PULGA ARAUCANA'

 
Vladimir ha vivido situaciones realmente adversas y que han -puesto en riesgo su vida como para asustarse por una de las típicas provocaciones futboleras.

El conflicto armado que vive Colombia lo empujó a la capital del Atlántico. A pesar de su marcado acento costeño, el volante de regate endiablado nació en Arauca hace 22 años.

Llegó a 'La Arenosa' con apenas 10 calendarios. Su mamá y su papá, oriundos de Sincelejo y Pivijay (Magdalena), respectivamente, algún día se fueron a conquistar la prosperidad en la región fronteriza con Venezuela. Pero con el pasar de los años, el temor infundido por los gatillos de guerrilleros y paramilitares, los hizo retornar a la tierrita de la mano con el menor de tres hermanos. 

Mientras los dos mayores, ya casados y con hijos prefirieron quedarse en Arauca, Vladimir y sus progenitores se vinieron a Barranquilla tratando de hacerle el quite a las balas.

"Era muy bravo vivir en Arauca. Cualquier día uno podía amanecer muerto. Mucha guerra y violencia. Uno pasaba con el miedo de caer en algún enfrentamiento o recibir una bala perdida", recuerda el mediocampista araucano.

'Vladi' y sus viejos se refugiaron en 'Curramba' porque acá residían todos sus tíos paternos. A las pocas semanas de pisar suelo 'ñero' su papá lo metió en la escuela de fútbol Mundialito 90.

Siempre entraba como el más chiquitín del partido, pero terminaba como la más grande figura del triunfo. Su talla de pitufo y su fútbol colosal lo convirtieron en referente de la cuadra, del barrio y hasta del balompié aficionado del Departamento, cuando empezó a destacarse en los seleccionados atlanticenses.

Su estatura genera alguna desconfianza de compañeros y entrenadores, y pone a sus rivales, los fortachones que creen que el fútbol es lucha libre, a frotarse las manos. Sin embargo, 'La Pulga' ridiculiza a los altos y cambia las dudas por elogios. "Con mi habilidad y rapidez siempre demuestro en la cancha".

A Junior llegó tras superar una de las pruebas que hacen en el equipo para escoger nuevos valores. Cuando Petar Kosanovic asumió la dirección técnica de las divisiones menores hace seis años, varios jugadores con buena técnica y condiciones empezaron a salir.

Se decía que el serbio rechazaba a esos prospectos por su escasa altura. El rumor puso a temblar a Vladimir. Pero nunca lo tocaron y permaneció firme en el club. Pasó por todas las categorías. Con el sello 'made in Bomboná' (sede de las menores rojiblancas) se destacó en el Barranquilla FC y fue ascendido al cuadro tiburón. 

"Estaban sacando a los bajitos, pensé que me iban a sacar a mí, pero el profe vio mis virtudes".

Jugó con varios técnicos en el Junior princioal, 'Sachi' Escobar, Julio Comesaña, Diego Umaña y Óscar Quintabani, pero solo ahora, de la mano del 'Cheché' Hernández, se está consolidando en la titular.

"Cada año uno siempre quiere estar ahí y ser figura, no había tenido tanta oportunidad, jugaba un partido y tres no. La continuidad ha servido para mostrar el nivel que tengo".

Rafael Castillo Vizcaíno
Periodista EL TIEMPO
Barranquilla

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