La noche en que América se fue al diablo
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La noche en que América se fue al diablo

El 17 de diciembre del 2011 no será recordado con felicidad, ese día la pesadilla se hizo realidad.

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18 de diciembre 2011 , 08:09 a.m.

El descenso llegó de la mano de un rival humilde pero con ambición como Patriotas. América vivió una serie de hechos desafortunados que lo llevaron a la B.

En la previa se hicieron presentes en el camerino jugadores históricos como Fabián Vargas, Héctor Hurtado y Diego Gómez, para apoyar a los dieciséis que debían quedar en la historia como los 'salvadores' de América.

Los fanáticos se sumaban en las graderías con la confianza de quien se sabe ganador, "Patriotas no tiene con qué", tiró un veterano seguidor rojo que supo ver a su equipo campeón en el Pascual Guerrero en varias ocasiones.

Con el pitazo del árbitro rugió la tribuna empujando a los 'diablos rojos'. El partido era definitivo, complicado, determinante, para muchos el juego de la vida deportiva. Desde las tribunas se repetían los sonidos de la pólvora. Era una fiesta.

Cada avance de los locales parecía una oportunidad de gol y los fanáticos en la tribuna se levantaban de sus butacas para aplaudir emocionados. Sin embargo, su pasión estaba en contravía de las opciones de su equipo que cada vez se alejaba más del arco rival.

El "vamos rojo, vamos", de las tribunas se apagaba en 'fade out' y el grito de aliento se volvía uno de preocupación. El "¡América!" más que un aliento se convertía en un llamado de atención de sus hinchas hacia sus jugadores.

Mientras tanto, los jugadores de Patriotas se las arreglaban para cerrar cualquier camino de gol de los locales, Miguel 'nano' Prince se descomponía desde la línea de cal ordenando una y otra vez a su bloque defensivo, lo único que no le importó perder fue el saco de su traje para tener mayor comodidad en sus movimientos.

Para los hombres de Tunja la igualdad sin goles al terminar los primeros 45 minutos era una victoria, tanto que se felicitaron en la zona de traslado. Entretanto los seguidores se arrojaban a la zona de comidas a devorar sus nervios ingiriendo calorías y se consumían varios paquetes de cigarrillos.

"América en el segundo tiempo le mete tres", dijo un esperanzado seguidor vestido de rojo de pies a cabeza, "No, eso le hace dos, pero hay que clavarle el primero rapidito", replicó otro después de tomar un sorbo de agua. Las miradas de los seguidores eran entre soñadoras y ansiosas. El equipo no jugaba con claridad, sí con amor propio, pero no era suficiente.

El segundo tiempo trajo la calma casi que de inmediato a través del rugido de 'el tigre' Castillo quien se elevó impulsado por los fanáticos y metió de cabeza el gol de la categoría. El gol de la A. Los hinchas saltaron de sus puestos y se unieron en un solo grito, hubo lágrimas mientras el atacante trotaba de oriental a occidental enseñando su camiseta número 18.

América parecía encontrar por fin el rumbo, la sensación de que todo estaría bien llegaba de a poco en el barrio San Fernando. No obstante, Prince ordenó el ingreso del brasileño Vieira para buscar la igualdad, adelantó líneas y el juego se apretó.

Patriotas salió con sus herramientas a complicar a los locales, Vieira avisó con un remate a boca de jarro, muchos fanáticos ya no gozaban el partido y preferían darse vuelta cuando los foráneos pisaban el área roja.

La crisis llegó cuando Anuar Guerrero, verdugo del primer partido, ganó la espalda de sus marcadores y frente a la salida de Restrepo anotaba el gol de la igualdad. El equipo de la B dominaba el partido. Había penales en ese instante y varios se tomaban la cabeza por las malas ejecuciones que tuvo América en todo el campeonato.

De nuevo, los 'diablos rojos' apelaban al amor propio, los hinchas cantaban de manera desesperada intentando convertir la tensión en energía para los once que estaban en cancha. Los jugadores buscaban la segunda diana, sin certeza.

América tuvo para ganarlo en los pies de Jaime Córdoba en dos oportunidades, pero en una Carlos Chávez y en la otra la mirilla desenfocada, evitaron la celebración. También hay que decir que lo pudo perder con dos latigazos de Guerrero y Vieira que se fueron por poco. Los seguidores rojos se preparaban para lo inevitable: Los penales.

"Ahora sí es suerte", dijo una dama que tomó del brazo a su esposo como queriéndolo llevar a casa. Otros con el corazón más débil y los ojos cristalizados salían del Pascual Guerrero, "no resisto tanto sufrimiento", expresó un hombre mayor mientras aceleraba el paso.

El primero en ejecutar fue Jerson González, fuerte y adentro, la gente cantó con el alma el gol. El brasileño Vieira emparejó la serie con eficacia. El segundo para América fue Jaime Córdoba que pateó con fortaleza pero impactó en el pie de Chávez. Los hinchas comenzaban a llorar. Más drama Henry Palacios la metía y América estaba parcialmente en la B.

El tiempo parecía detenido, la tensión se respiraba en cada poro de los hinchas. La realidad los golpeaba cobro a cobro. Siguió Pablo Melo, el uruguayo facturaba. Iván Corredor volvía a dar ventaja para los visitantes en ese momento la serie estaba 3-2 a favor de Patriotas, con seis penales ejecutados.

Paulo Arango anotó y la responsabilidad cayó en Heber Rentería quien de zurda la mandó por sobre el larguero, se cantó más que el primer gol. Seguía 'el tigre' Castillo, los hinchas coreaban su apodo, infortunadamente el balón fue rebelde y se estrelló en la raíz del palo. El turno de Carlos Chávez era el definitivo, con 'match point' ejecutó con firmeza y no celebró por su pasado en América.

Los 'escarlatas' a la B y comenzaron las escenas de dolor, personas llorando desconsoladas en sus sillas, desmayados en diferentes tribunas y los socorristas corriendo de un lado al otro sin dar abasto. Un puñado de hinchas saltó a la cancha en busca de quién sabe qué. Sus ídolos se convertían de los más amados a los más odiados.

Responsables del descenso todos, culpables muchos, porque el mal que llevó al América a la promoción fue principalmente de la dirigencia en los años más recientes que tuvieron varios fallos administrativos, además planteles que no estaban a la altura del reto de vestir la camiseta de un grande, tampoco los cuerpos técnicos que eran en su mayoría neófitos en las lides del fútbol de primera división.

A los hinchas de América hay que recordarles que el equipo no desapareció. Descendió, que es otra cosa, desde la B deberá reestructurarse, seguramente habrá pagado el karma del pasado y podrá resurgir como el ave fénix.

River Plate, Gimnasia y Huracán en Argentina, Atlético Paranaense en Brasil, Mónaco en Francia Sampdoria en Italia, Deportivo La Coruña en España son algunos de los famosos descendidos en el 2011, grupo al cual se suma América.


Steven López Niño

Corresponsal Futbolred.com

@lopidelagente

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