César Farías es el 'Mourinhito' de la eliminatoria
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César Farías es el 'Mourinhito' de la eliminatoria

Crónica de los amores y odios que generó el seleccionador venezolano, en su paso por Barranquilla.

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13 de noviembre 2011 , 05:11 p. m.

A César lo que es de César. En Barranquilla realizó cambios más rápidos y oportunos que Leonel Álvarez, y ratificó una vez más que bajo su mando la selección de Venezuela viene ganando firmeza, espíritu de lucha, carácter, estilo, forma y respeto.

César Farías es un buen entrenador, imposible negarlo, pero su excesiva arrogancia, belicosidad y grosería desdibujan su imagen y despiertan animadversión.

Parece empeñado en convertirse en un hombre odiado. "Quiere ser como Mourinho. Allá le dicen 'El Mourinho Tropical'", contó un periodista venezolano presente en la rueda de prensa en el estadio Metropolitano tras el empate 1-1 entre Colombia y 'La Vinotinto'.

En la conferencia protagonizó un acto más de prepotencia y antipatía. Ya se han vuelto costumbre en sus intervenciones públicas.

Tieso, presumido, ostentoso, con ese fastidioso delirio de grandeza, arribó al encuentro con los periodistas. No había hablado y ya se sospechaba que lanzaría dardos al contestar.

Arrugó su rostro y mostró gestos de burla ante la primera pregunta de uno de los comunicadores del país vecino.

¿Por qué hubo que esperar hasta el minuto 65 para que Venezuela comenzara a desarrollar ese fútbol dinámico y de movilidad, que tantas satisfacciones nos dio en la Copa América?... Después de descalificar el interrogante con sus ademanes y 'caras', arrancó un monólogo en el cual destiló ironía y resentimiento hacia un sector de la prensa que no avaló su nombramiento como entrenador de la Selección y lo fustiga por algunas de sus actitudes.

"Sé que no seré muy simpático para algunos porque hace cuatro años no querían que yo estuviese en este cargo... Yo no soy un candidato político que debe brindarle sonrisas a todo el mundo", expresó entre su kilométrica respuesta con ese tonito sobrador.

La diplomacia no hace parte de su discurso. Mientras el periodista cartagenero Ricardo Bello le formulaba una inquietud, 'Mourinhito' le pedía agua al jefe de prensa de Venezuela y no prestaba atención. "Disculpe -interrumpió a Bello- ¿sabe qué pasa? Estuve 40 minutos con el aire apagado, vengo de un partido, tengo un poco de sed, y me sorprenden algunas cosas viniendo a la rueda de prensa".

- Leonel tampoco tuvo agua- intervino sin micrófono Johnson Rojas, reportero del Canal Caracol.

- ¿Y le parece qué eso es correcto?- preguntó Farías.

- No, yo solo le digo para que sepa.

- Yo no me estoy comparando con nadie, estoy diciendo lo que siento.

Bello se quedó con el interrogante en la boca. Farías se levantó de la silla y se despidió: "Bueno muchachos, tenemos un chárter pendiente, ya me voy. Para los medios venezolanos pasaré por la zona mixta".

Cuando se marchaba, el periodista barranquillero, Giovanni Cárdenas le gritó: "¡Usted es un agrandado!".

El DT hizo caso omiso y se retiró dejándole el rifirrafe a otro.

"¡Respeta al entrenador, vale!", abogó un comunicador venezolano.

César Farías había discutido con Leonel al final del primer tiempo, camino al camerino, y casi se van a los golpes de no ser por la intervención de unos policías.

En la Copa América tuvo incidentes con el jugador brasileño Neymar y el técnico argentino Gerardo 'Tata' Martino. Además, generó una gresca entre venezolanos y paraguayos tras el partido de la semifinal. Todo producto de unos delirios de grandeza que crecen sin cesar, en César o 'Mourinhito'.

¿Qué tal si clasifica al Mundial?

Rafael Castillo Viscaíno
EL TIEMPO
Barranquilla

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