Barranquilla gozó como sede luego de seis años
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Barranquilla gozó como sede luego de seis años

Los barranquilleros hicieron una fiesta con el regreso a la ciudad de la eliminatoria mundialista.

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12 de noviembre 2011 , 05:57 a. m.

Nadie se levantó de su silla y buscó techo para protegerse de la lluvia, como usualmente ocurre en Barranquilla, incluso en los partidos importantes del Junior. Nadie, pero nadie, se quiso perder un instante del regreso de la fiesta, del regreso de la Selección Colombia a su casa.

Y como pueblo alegre del Caribe, Barranquilla y sus visitantes prendieron y gozaron de la fiesta de la noche del viernes en el estadio Roberto Meléndez, que significó el partido contra Venezuela, luego de seis años de ayuno mundialista.

Fiesta prendida en la tarde, aun con la lluvia, que cayó desde las 2:50, mucho antes que se abrieran las puertas del escenario. La fiesta tenía que gozarse como se goza en el Caribe. De a poco, las gradas se colmaron de aficionados, predominando, por supuesto, el amarillo, el color de la camiseta de la Selección.

Un centenar de personas desplegó una bandera de unos 70 metros de largo sobre la cancha cuando no se había ocultado el sol. Allí se escuchó la primera explosión de júbilo, mientras en las gradas de occidental baja desfilaban aficionados disfrazados con el tricolor, como 'El Cole', o como un hombre que en cuya cabeza portaba un acordeón.

Los gritos de '¡Colombia! ¡Colombia!' predominaron y la primera llegada de Teófilo Gutiérrez, el ídolo barranquillero, a los cuatro minutos, aumento el entusiasmo. Cuando la pelota le llegó a Fredy Guarín, a los 11, el '¡pégale!' fue general. Y la fiesta estalló, con explosión mayor, con ese que abrió el marcador.

Después hubo gritos de angustia con los remates peligrosos de media distancia de Venezuela, de frustración cuando se falló en marcar o de exclamación con los lujos de James Rodríguez. Y siempre el grito de '¡Colombia! ¡Colombia!'.

El silencio se apoderó de las tribunas a los 79, con el empate venezolano. Pero enseguida, incluso sin la reacción de Colombia, el público alentó. Aún con el empate y hasta el minuto final, nadie se movió de su silla en el regreso de la fiesta.

Estewil Quesada Fernández
Redactor de EL TIEMPO
Barranquilla

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