Ha vuelto la 'fiebre amarilla' a Barranquilla, por la Selección
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Ha vuelto la 'fiebre amarilla' a Barranquilla, por la Selección

Crece el fervor por el regreso. En carros, sitios comerciales y casas se ven los colores patrios.

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11 de noviembre 2011 , 03:24 a. m.

Los revendedores pululan. Hay hasta debajo de las piedras. "Venga patrón, le tengo occidental y oriental, ¿cuál quiere?". "Aquí hay de sur y norte, ¡habla y te salvas!".

En el cruce de la carrera 48 con calle 76, en los alrededores de la oficina principal de Ossa y Asociados, existe un enjambre de los reyes del rebusque especulativo. Solo basta gritar "¡boletas!", y de inmediato aparece una nube con la lluvia de propuestas y precios.

El valor de los tiquetes para el partido contra Argentina está por las nubes. Por las occidental piden 300 mil pesos ($150 mil era su precio original); las de oriental están cotizadas en $200 mil ($75 mil) y las de sur y norte entre 50 mil y 60 mil (35 mil).  

La reventa es inevitable y es el termómetro ideal para medir la efervescencia y expectativa en torno a los dos partidos que Colombia encarará en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez ante Venezuela y Argentina.

La fiebre amarilla se siente por toda Barranquilla. Se mueve a través de una banderita en los carros, en los establecimientos comerciales, en las pintas de la gente, en el montón de hinchas que permanecen en la puerta del hotel Dann Carlton a la espera de un autógrafo o una foto con el ídolo.

"El buen hijo vuelve a casa, bienvenida selección Colombia", reza el mensaje de 'Toño Gasolina', en la 'Bomba del Muñeco', tradicional personaje y punto de la ciudad que palpita, comenta, ironiza y caricaturiza, a través de carteles, los temas de candente actualidad.

La llegada de la Selección, además de pasión, genera grandes dividendos. Javier Balanta, un caleño de 48 años de edad, llegó el martes a la ciudad con un cargamento de camisetas de imitación, sombreros, cornetas y toda clase de objetos alusivos al combinado patrio. "La venta está lenta todavía, espero que se caliente mañana y el día del partido de Venezuela, pero la gente está enloquecida por el de Argentina", dice Balanta, que se ubica en la esquina de la calle 72 con carrera 46, diagonal al estadio Romelio Martínez.

En esa zona se comercializa informalmente la pinta para asistir al estadio. "Tenemos la pirata original y la pirata con el parche, jeje", bromea un vendedor que prefiere mantener en reserva su nombre.

La ciudad late por la selección, tiene la camiseta puesta y va a llenar el estadio. Solo falta el triunfo para redondear la fiesta y multiplicar la fiebre amarilla.

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