Diego conmovió a la Selección de Francia
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Diego conmovió a la Selección de Francia

Francia conmocionó a Envigado. La llegada del equipo galo despertó la curiosidad del público antioqueño que se ubicó en las gra

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16 de agosto 2011 , 07:12 p.m.

Francia conmocionó a Envigado. La llegada del equipo galo despertó la curiosidad del público antioqueño que se ubicó en las gradas del estadio Polideportivo del Sur para observar a uno de los semifinalistas del Mundial Sub-20.

Allí, al lado de uno de los bancos, en un rinconcito como para no estorbar, estaba Diego Fernando Mejía Santos. En su rostro se observaba la alegría que sentía de estar presenciando uno de los entrenamientos de los dirigidos por Francis Smerecki. Junto a sus padres Jorge y Consuelo, este joven de 28 años pudo llegar a ellos tras acceder los diferentes controles de seguridad.

Diego de inmediato llamó la atención del jefe de misión del equipo francés Jaques Geisselhardt quien se acercó a él llevándole un parche del escudo y un llavero del equipo. La emoción fue tan grande, que Diego no paró de sonreír.

Tras el entrenamiento, todo el equipo, junto al utilero, el técnico, el asistente, se ubicaron detrás de la silla de rueda de este paisa y se tomaron una foto junto a él. Los jugadores le dieron la mano y lo abrazaron, mientras que Lionel Carole sacó una camiseta de su bolso y se la entregó.

La felicidad que sintió Diego Fernando era indescriptible, aunque no puede hablar y sus movimientos son muy escasos - padece una rara enfermedad neurológica de tipo degenerativa y progresiva los últimos 19 años, sin que hasta el momento haya un diagnóstico médico preciso para combatirla - sus padres sabían que la emoción que lo embargaba.

Él no dejaba de mirarlos, quería abrazarlos, darles las gracias, y su limitación no fue impedimento, pues la sonrisa que emanaba fue la mejor recompensa que recibieron los jugadores y cuerpo técnico.

Diego, que estudia dibujo en la escuela de artes Débora Arango, es hincha del Medellín y le encanta ver fútbol y escuchar música: su preferida, las rancheras.

"Sabemos que hoy fue un día especial para él, esto le da más vida", dijo su padre Jorge.

Andrés Botero B.

Enviado Especial de EL TIEMPO Medellín .

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