Gabriel, arquero de Brasil, se inspira en Julio César
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Gabriel, arquero de Brasil, se inspira en Julio César

Era la noche del domingo y apenas habían pasado horas de la clasificación a semifinales del Mundial Juvenil. En el restaurante del

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17 de agosto 2011 , 06:37 a.m.

Era la noche del domingo y apenas habían pasado horas de la clasificación a semifinales del Mundial Juvenil. En el restaurante del hotel donde se concentra la selección brasileña, eran notorios los gestos de alegría por dejar en el camino a España, pero tal vez el que más razones tenía para celebrar, fue el que menos duró en el comedor.

Con la misma decisión por la que fue a varios balones, Gabriel tomó el plato de su cena, él mismo se encargó de forrarlo en aluminio y subió a su habitación del quinto piso para disfrutar en la intimidad de uno de los momentos más importantes de su vida, el cual tuvo destinatario: Julio César.

Aún no conoce personalmente al arquero del Inter de Milán, pero sueña con concentrar algún día a su lado. "Es uno de los grandes goleros del mundo, lo admiro mucho y aunque trato de tener mi propio estilo, hay muchas cosas suyas que intento tener porque es muy completo", confiesa el nuevo héroe auriverde en Colombia.

Y es que con todo y que Henrique fue determinante en cada intervención y que Dudú le diera otro aire al ataque brasileño, de no haber sido por la inspirada tarde-noche del meta del Cruzeiro frente a los ibéricos, Brasil podría estar hoy en su país y no alistando el juego de contra México en el Hernán Ramírez Villegas por la semifinal de la Copa del Mundo Sub-20.

"Con certeza que el del domingo ha sido el partido de mi carrera no sólo por el rival que estaba al frente, también porque disputábamos unos cuartos de final de una Copa del Mundo y gracias a Dios pude ayudar a que Brasil esté entre los cuatro mejores; eso reconforta", reconoció el Uno elegido por Ney Franco, quien sabe que su equipo parte de un meta de garantías.

Esas son las que Gabriel, con sus 1.91 metros de estatura, intenta darle a Brasil para "que la selección tenga mucha confianza" y por ello se define como un arquero "muy tranquilo que va siempre a todas las pelotas con mucha determinación porque cualquier duda puede costar mucho".

Reconoce también que entrena los penaltis, instancia que prefiere evitar siempre, pero que llegado el caso "hay que practicar todos los días y estar lo mejor preparado posible porque como pasó frente a España, de poder tapar alguno, aumenta la motivación en el grupo y lo impulsa".

Frente a México, el Uno que ha jugado los cinco partidos en el Mundial y recibido tres goles, advierte que "habrá exigencia", al considerar que "es un equipo muy calificado y que llega bastante bien después de eliminar a Colombia frente a su público, algo que cuenta mucho en lo anímico y lo futbolístico".

Igual hay algo que deja al portero tranquilo: saber que tal cual pasó el domingo, hoy Brasil será local en Pereira. "Pensábamos que después de lo de Barranquilla no íbamos a tener la torcida (hinchada) con nosotros, pero acá en Pereira también nos recibió muy bien, nos apoyó de principio a fin y no nos hizo extrañar lo vivido en los primeros partidos donde jugamos como en casa".

Con público a favor, sus atajadas y contundencia en el arco rival porque Brasil la tiene, Gabriel siente estar cada vez más cerca de lo que vino a buscar a Colombia: "Ser campeones es el sueño de todos, pero primero debemos pensar en México y no en el juego del sábado en Bogotá".

Fabián M. Rozo Castiblanco Enviado Especial de EL TIEMPO Pereira .

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