Pese a los 2.600 metros de altura ¡Qué calor hace en Bogotá!
Archivo

Pese a los 2.600 metros de altura ¡Qué calor hace en Bogotá!

¡Créalo! A las 10:00 p.m. hace calor en Bogotá. Porque las manos duelen deaplaudir, porque el abrazo cálido con el desconocido d

  • Enviar
  • Guardar
  • Comentar
09 de agosto 2011 , 06:35 p.m.

¡Créalo! A las 10:00 p.m. hace calor en Bogotá. Porque las manos duelen deaplaudir, porque el abrazo cálido con el desconocido de allado en la tribuna transmite un fogonazo de felicidad que supera cualquier ráfaga de viento, porque la selección Colombia Sub-20 hace vibrar el cuerpo al punto de que el frío sencillamente no existe más. .

El ambiente ya era cálido desde las primeras horas de la tarde. Ese sol picante, tan bogotano, no podía tener mejor cómplice que el ritmo caribe de Fauner (trombón), Elías (clarinete), Edwin (tambor) y José (tambora), integrantes del grupo Son Mojana, que prendió la parranda a las afueras de El Campín. "¿Qué si voy a entrar? (risas), ¡ojalá!", decía Elías, cuyo aporte al triunfo colombiano, a la distancia, fue sólo un alegre clarinete.

Afuera quedaron los músicos y adentro apenas un par de hinchas empezaban a hacer sonar sus vuvuzelas -en la capital, por ahora, se oyen fuerte y claro-. Se aproximaba la hora del partido y, mientras los juegos pirotécnicos presagiaban una buena noche, la gente corría por el puente peatonal de la carrera 30 y luego de puerta a puerta sin poder entrar: una hora antes del pitazo crecía la desesperación y la tribuna lucía casi vacía. Muchos llegaban de sus oficinas sobre la hora y seguían entrando durante los primeros minutos.

Pero la carrera valió la pena. Salió el equipo, la gente volvió a entregarse con el alma a los de la camiseta amarilla, llovió papel picado desde las tribunas y con globos y gritos de esperanza dijeron: ¡presente! .

Sí, los bogotanos se hicieron sentir cuando vino el primer gol colombiano y luego cuando se perdía parcialmente. Gritaron, saltaron y hasta regañaron y unas cuentas cuerdas vocales quedaron en las graderías cuando vino el gol de Franco. Ni hablar de a dónde fueron a parar los radios, las gafas y hasta los celulares cunado james Rodríguez logró el 3-2.

Por eso había que jugar en Bogotá, a pesar del frío: porque a 2.600 metros de altura no hay corazón que no se agite, rival que aguante ni sueño que no se alcance. Porque es aquí, en la altura de Bogotá, donde más calor hizo anoche.

Jenny Gámez A.

Editora de deportes- Diario ADN Colombia .

COMENTAR
GUARDAR