Un árabe vino a Colombia, lo robaron, se enamoró y echó raíces...
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Un árabe vino a Colombia, lo robaron, se enamoró y echó raíces...

En el estadio Centenario de Armenia, Arabia Saudí goleaba a Guatemala y se clasificaba a la segunda fase de la Copa Mundial Sub-20.

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05 de agosto 2011 , 02:53 p.m.

En el estadio Centenario de Armenia, Arabia Saudí goleaba a Guatemala y se clasificaba a la segunda fase de la Copa Mundial Sub-20. En la tribuna occidental, un grupo de fanáticos saudíes celebraba la aplastante victoria 6-0. Entre ellos, con una pinta africana, no de turbante ni kaffiye, estaba Mohamed Basabi Alazán, quien alentaba al equipo, acompañado por sus compatriotas árabes, que ondeaban una bandera verde.

La Copa Mundial Sub-20 sirvió para que Mohamed, un árabe que lleva 16 años en Colombia, se encontrara con sus amigos. Aunque nació en Ghana, su patria es Arabia Saudí y, por cosas del destino, terminó viviendo en Colombia.

"Mi sueño, hace ya 16 años, era llegar a Estados Unidos, pero durante el viaje hice una escala en Cartagena, porque me pareció una ciudad muy bonita. Me quedé en un hostal, salí a conocer, dejé mi maleta y mi billetera en la habitación y, cuando llegué me habían robado el dinero y los documentos. Yo no conocía el idioma, pero me ayudaron... La gente en Colombia es muy amable", recordó.

La situación era difícil. El joven árabe no tenía dinero y, aunque hablaba tres idiomas, desconocía el español. En medio de su angustia, Mohamed se enamoró.

"Me quedé porque conocí a Claudia. Ella es tolimense. Con ella tengo dos hijos. Las mujeres de este país son buenas esposas", dice con una amplia sonrisa de dientes blancos.

Para solucionar los problemas de dinero, Mohamed pidió ayuda a sus amigos saudíes. Ellos le enviaron mercancías desde ese país y, al poco tiempo, tenía capital para abrir un almacén en Bogotá, que aún funciona, y en el cual vende prendas de vestir tradicionales de la cultura árabe.

En medio de las vuvuzelas, los gritos y los cantos, este musulmán de nacimiento resalta lo que hicieron por él sus compatriotas. "Ellos son mis amigos, me ayudaron para quedarme en este país, en el que me siento feliz, Por eso, los invité para que me acompañaran en el Mundial", señala Mohamed y agrega que su barra no solo apoya a Arabia, sino también a Nigeria y Egipto, porque "también tengo raíces africanas. Al fin y al cabo Ghana es mi país de nacimiento".

El partido entre Arabia Saudí terminó. Los saudíes celebraron con besos y abrazos la victoria de estos jóvenes deportistas.

"El Mundial no solo es fútbol: también es la oportunidad para que el mundo se una, gracias a este deporte. Mire: es la primera vez que estoy tan cerca de mi patria en 16 años", asegura Mohamed, mientras se prepara para ver a su equipo ya clasificado a la segunda fase del Mundial Sub-20.

David Meléndez Alzate Para EL TIEMPO Armenia .

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