Lluvia, cómplice de niños de Envigado que compartieron con Argentina
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Lluvia, cómplice de niños de Envigado que compartieron con Argentina

Tal vez fueron 15 o tal vez 20, tan solo niños entre seis y ocho años que pertenecen a la Escuela de Fútbol de Envigado, un munic

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03 de agosto 2011 , 11:36 a.m.

Tal vez fueron 15 o tal vez 20, tan solo niños entre seis y ocho años que pertenecen a la Escuela de Fútbol de Envigado, un municipio ubicado al sur de Medellín, quienes se sintieron privilegiados de recibir a los jugadores de la selección Sub-20 de Argentina que disputa el Mundial de la categoría en la capital de Antioquia.

La lluvia quiso ser cómplice del momento, y evitó que los jugadores pudieran entrenar en la cancha del estadio Polideportivo Sur de Envigado, y el tiempo que debieron esperar fue suficiente para compartir con los chicos que sonrientes corrían de un lado para otro saludando sin descansar.

"Me hace recordar cuando nosotros también éramos niños y soñábamos con vestir la camiseta de la selección", comentó el defensor Germán Pezzella, en medio de sonrisas.

La lluvia no cesó y el entrenamiento pasó al coliseo cubierto en donde un grupo de jugadoras de voleibol cedieron un poco de su espacio para que el equipo de Walter Perazzo comenzara a trabajar, no sin antes festejar una vez más el cumpleaños número 49 de su entrenador. Las risas, las carcajadas y las bromas entre jugadores y su técnico ocuparon unos segundos el escenario deportivo.

"Lo he pasado muy bien, he recibido el saludo de los chicos, de todo el plantel de directivos, de colegas, ha sido un cumpleaños distinto con amigos, y a la distancia (desde Argentina) disfrutando con el nene mío, de ocho años y con mi señora", comentó el estratega argentino.

"Por lo general celebro mi cumpleaños comiendo, bebiendo vino, con un buen postre y con los seres queridos, los amigos, la familia, rodeado con los amigos que a uno le hacen bien", agregó Perazzo.

El momento del entrenamiento llegó con estiramientos, toques cortos y un poco de fútbol entre los suplentes.

Por momentos las mismas jugadoras que habían cedido su espacio detuvieron su entrenamiento para observar a los jóvenes argentinos que siempre tuvieron un gesto amable con todos los que se les acercaron.

Pero a la hora del trabajo la concentración fue total, como lo pudieron observar los pequeños de seis u ocho años que tuvieron la oportunidad de estar cerca de algunos de sus ídolos, a los que quieren imitar algún día vistiendo la camiseta de su selección nacional.

Medellín (Colombia), EFE .

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