Michael Ortega es el tercer mosquetero de la Selección Colombia
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Michael Ortega es el tercer mosquetero de la Selección Colombia

No habían pasado ni tres minutos del juego contra Francia -el pasado sábado- cuando Michael Ortega se sintió en excesiva soledad;

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01 de agosto 2011 , 04:30 p.m.

No habían pasado ni tres minutos del juego contra Francia -el pasado sábado- cuando Michael Ortega se sintió en excesiva soledad; recibió el balón, giró, se perfiló y sacó un cañonazo de media distancia que superó al arquero rival: microsegundos de silencio parecían anteceder el grito de gol y él ya alistaba su festejo, pero un ¡huuuyyy!, que salió de las tribunas, lo regresó a la realidad, ya que el balón impactó en el travesaño. Sin embargo, a pesar de esa frustración, Michael anticipó que tendría una noche brillante, no como goleador sino como asistidor, su verdadera función.

Esa acción, que calentó los ánimos en El Campín, envalentonó ¡y de qué manera!, al pequeño Ortega, quien, a manera de revancha, cumplió con la función asignada: ser el socio ideal para sus compañeros. "En esa primera jugada, vi que la pelota iba muy bien, infortunadamente no entró el balón, pero bueno, hice dos pases de gol y se concretaron", relató el jugador, satisfecho por el rendimiento mostrado.

Cumpliendo con un extraño dictamen temporal, el cronómetro, de nuevo, no llegaba a los tres minutos de juego, pero en el segundo tiempo, cuando Ortega apareció con maestría, con talento y fantasía, haciendo un pase de tacón, de espaldas al arco, percibiendo la carrera de Muriel, quien no desaprovechó esa majestuosidad y marcó el que sería el segundo gol del juego.

Un nuevo pase brillante, también a Muriel, para el cuarto gol frente a Francia, redondeó el papel de un Ortega satisfecho, aunque algo exhausto: "Jugar los 90 minutos de ese juego me dejó muy cansado, pero estoy bien para enfrentar a Malí", aseguro el jugador, quien sufrió fatiga muscular tras ese desgaste del sábado.

Sin embargo, Ortega no se perdería por nada el juego del martes, ya que sabe que una nueva victoria colombiana les abre las puertas de la clasificación a la segunda ronda, aunque lo toma con calma. "Tenemos los pies sobre la tierra: lo de Francia quedó en el pasado y ahora es una nueva final contra Malí", aseguró.

Ante la duda por la presencia o no de James Rodríguez, por su lesión en la mano izquierda, ahí está Michael Ortega, el otro cerebro de la Selección, y quien está dispuesto a volver a brillar con sus pases precisos y, si es posible, con algún gol, como para tener un desquite completo, tras ese grito que el travesaño le ahogó frente a Francia.

Pablo Romero - Redactor de EL TIEMPO .

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