Las cornetas criollas se tomaron el Pascual Guerrero
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Las cornetas criollas se tomaron el Pascual Guerrero

En medio del letargo que producía el juego entre Nueva Zelanda y Camerún, y del flojo compromiso que disputaron Uruguay y Portugal

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31 de julio 2011 , 02:54 p.m.

En medio del letargo que producía el juego entre Nueva Zelanda y Camerún, y del flojo compromiso que disputaron Uruguay y Portugal, aparecieron en escena los protagonistas de la jornada caleña: las cornetas criollas.

Diez vendedores ubicados en los pasillos del escenario, con autorización oficial, pusieron entre los asistentes todas las que habían llevado. "Vendí 200 cornetas y mis compañeros más o menos lo mismo", declaró José García, un caleño, mayor, de nariz chata y ferviente hincha del Cali.

Este domingo, García montó su negocio ambulante, que le da de comer a él y a sus tres hijos, en el coliseo "Evangelista Mora". Con las cornetas en un bolso, una en las manos de muestra y el resto tapadas por un plástico, puso a sonar ese objeto que parece un insecticida con pito, y por el que hoy cobraba diez mil pesos, una cifra que es la mitad de lo que se vende en los dobletes futboleros del evento orbital en el Pascual Guerrero.

Las cornetas colmaron el ambiente con su sonido ensordecedor durante todo el partido entre neozelandeses y los de la tierra de los Leones. El ruido de estos dispositivos que vende García y sus colegas desde hace dos años "Fue insoportable y no dejaba escuchar nada", aseguró el entrenador de los 'Kiwis' en la rueda de prensa posterior al partido. Por su parte, Ndtoungou, DT de Camerún, terminó disfónico de tanto gritar para que sus jugadores pudieran escuchar sus indicaciones.

Pese a las críticas, jugadores como el portugués Tiago Ferreira, defensa de Porto, afirmó en el encuentro cotidiano con la prensa que el sonido fue "perturbador", pero que "hace parte de la fiesta que tiene un mundial".

Según las cuentas de García, en el estadio había más de 2.000 cornetas criollas, que en su mayoría son de color rojo y que tienen un aviso 'Maxtoys' en el 'tronco' de su cuerpo. Este elemento es bien colombiano. Se fabrican en Cali, "por lo menos los que yo tengo", contó García, se accionan más fácilmente que las populares vuvuzelas y suenan más fuerte.

En Sudáfrica, las largas vuvuzelas, que se tomaban con ambas manos, una seguida de la otra, cuando sonaban al tiempo, daban la sensación de ser panales con miles de abejas. Había que tener una técnica para que sonaran. Incluso se alcanzó a decir que su sonido era como el de la turbina de un avión. Por su parte, estas cornetas criollas son más penetrantes, más contundentes y empiezan a imponer un estilo, ya comenzaron a dejar su huella en el evento mundialista. Por ello, A falta de fútbol y de goles, hasta ahora la figura en Cali en este mundial de fútbol es la escandalosa corneta criolla.

Leonardo Duque Soto Enviado especial a Cali Periodista Futbolred leoduq@eltiempo.com .

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