Niños de Cartagena corren tras una pelota de sueños
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Niños de Cartagena corren tras una pelota de sueños

Las murallas de Cartagena rodean la cancha en la que una veintena de niños, en su mayoría provenientes de La Boquilla, dos kilóme

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30 de julio 2011 , 06:15 p.m.

Las murallas de Cartagena rodean la cancha en la que una veintena de niños, en su mayoría provenientes de La Boquilla, dos kilómetros al norte de la capital de Bolívar, se reúnen casi que religiosamente en las tardes para jugar y divertirse con un balón de fútbol.

Sus vestimentas advierten fácilmente las diferentes clases sociales a las que pertenecen. Pero estas divisiones desaparecen en el momento de tocar el balón o de seguir las indicaciones del entrenador cubano Abel González, quien busca en ellos no solo el talento de un futbolista: además pretende enseñarles valores.

González quien llegó a Colombia hace cuatro años -"huyendo del socialismo de la isla", como lo asegura-, trabaja con este grupo de niños hace tan solo mes y medio, tiempo suficiente para concretar lo que el denomina Templario F.C.

"Nuestro club es muy joven. Comenzamos a trabajar hace tan solo un mes y medio, tiempo en el que han llegado niños de estratos sociales del uno al seis, porque nuestra intención es formar futbolistas que amen a su país y defiendan el fútbol de su país, sin estar envidiando a Argentina o a Brasil", dice.

El entrenador reconoce que la euforia de la Copa América y, ahora, del Mundial Sub-20 que se juega en Colombia, aumentó la motivación de los niños que cada día llegan dispuestos a aprender a jugar mejor.

"En realidad, este proceso que estamos adelantando es independiente del Mundial. Sin embargo, toda esta euforia de la llegada de las selecciones Sub-20 y la reciente Copa América han motivado aún más a los muchachos que tenemos".

Y agrega: "En este momento tenemos 20, pero hay espacio hasta para 35, y no importa si son pobres o ricos, o de raza negra o blanca... Lo que realmente me interesa es enseñarles a jugar fútbol y a ser hombres de bien para el futuro".

González dice que Templario F.C. próximamente tendrá su propia cancha, mientras se resuelve un tema de documentación oficial. Por eso, dice que por ahora, los niños han encontrado un campo cercano a las históricas murallas de Cartagena que silenciosas e imponentes observan el talento de cada uno de ellos.

Los uniformes tampoco han llegado, pero es en lo que menos piensan los muchachos. A ellos no les importa si unos tienen tenis de marca y otros los calzan con algún hueco por donde se cuela la tierra del campo, o si llevan medias de diferente color.

Lo único que ellos tienen en mente es seguir jugando para convertirse quizás, en un Radamel Falcao García o en un Mario Yepes, tan colombianos como la Cartagena en la que corren detrás de un balón persiguiendo un sueño.

Cartagena / EFE .

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