Domingo 28 de febrero de 2010 - Actualizado hace
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A pesar de estar en desventaja muy pronto, el cuadro verdiblanco supo remontar y rescatar los 3 puntos en casa, para reponerse de dos derrotas en serie.
Es que no era bueno el ambiente para el cuadro del antioqueño Óscar Aristizábal en las horas previas a la visita del Expreso Rojo.
Y había razones de peso, al menos para el pensamiento del hincha: dos derrotas en serie, una en casa (0-2 con Rionegro) y otra por goleada (1-4 con Patriotas), y un nivel de juego muy inferior al esperado. Además, de nuevo, el equipo sumergido en la parte baja de la tabla de posiciones del Torneo Postobón 2010.
Por eso, el tanto del visitante, marcado a los 4 minutos de juego por el bogotano Fabián Enrique Prieto, no solo cayó como un baldado de agua fría, sino que exacerbó los ánimos en las tribunas del estadio Armando Maestre Pavajeau, de la capital cesarense.
Por fortuna para los intereses del cuadro local, la reacción fue inmediata y antes de que se cumplieran los 10 minutos ya otra vez el marcador estaba equilibrado. El responsable de la alegría fue el consentido de la tierra Hugo Arrieta, que llegó a 95 tantos en la categoría del ascenso.
Entonces, como se dice en la calle, a barajar y repartir de nuevo. El golpe propinado por el elenco de Zipaquirá fue efímero y, de esa manera, no solo no hubo mayores dramas, sino que tampoco se perdió el rumbo ni se empezó a luchar contra la impotencia y el paso acelerado del reloj.
Un empate que, en todo caso, entre otras cosas gracias al aliento de los hinchas, no conformó a Valledupar, que siguió atacando en procura de la ventaja. Y la consiguió pronto, al filo de los 23 minutos, esta vez por intermedio de Ricardo David Vidal.
Con la tranquilidad de la ventaja, y a sabiendas de que había 45 minutos para extenderla y consolidarla, Valledupar se fue al camerino en el intermedio. Ya el ambiente estaba liberado de presión y los aficionados reconocían el esfuerzo del grupo dirigido por Aristizábal.
Las caras de preocupación, por el contrario, se veían en los rostros visitantes, del técnico John Mauricio Roa para abajo. El gol inicial fue apenas un espejismo y Expreso Rojo fue superado por el local tanto en el trámite como en el marcador.
En la parte complementaria, Valledupar no cejó en su empeño, mantuvo en vilo a su rival y aprovechó un error para aumentar la cuenta y liquidar el partido. Eso ocurrió a los 19 minutos, cuando Vidal se apuntó el primer doblete de la temporada y llevó la sonrisa a las tribunas.
Expreso Rojo ya no tuvo cómo reaccionar, a pesar de que tuvo el balón en su poder. Sus ataques fueron fácilmente controlado por la defensa local, que aplicó el cerrojo para evitar dolores de cabeza inesperados.
El próximo fin de semana, con ocasión de la quinta fecha del torneo de ascenso, Valledupar se desplazará a Cali para visitar al alicaído Dépor, en el Pascual Guerrero, mientras que Expreso Rojo tendrá la difícil misión de recibir al Itagüí con la intención de levantar cabeza.
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