Martes 1 de junio de 2010 - Actualizado hace
Valledupar visitó a Junior en la Copa Postobón.
CARLOS CAPELLA/EL TIEMPO
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El conjunto santandereano igualó la mitad de los partidos que disputó hasta ahora (8 de 16) y corre el riesgo de salir del grupo de los ocho mejores.
El onceno de dicha región no pudo ganar (tampoco perdió) cinco de sus últimos seis partidos y, por eso, frenó el impulso que traía.
Producto de esa desaceleración, cayó a la séptima casilla de la tabla de posiciones del Torneo Postobón 2010, con 23 unidades (47,9 por ciento de rendimiento), los mismos que acredita Pacífico, el octavo del listado.
Por eso, ahora más que nunca, los dirigidos por Johan Meza necesitan reconciliarse con los triunfos para no verse por fuera de la elite de la clasificación, en la que llevan mucho tiempo.
La falta de contundencia ofensiva ha sido el gran dolor de cabeza para el que fuera uno de los equipos relevación del segundo semestre de 2009.
Mantiene un buen nivel de juego, juega bien, crea opciones, pero desaprovecha la mayoría de ellas y termina sometido a empates que poco a poco lo alejan de los puestos de vanguardia.
Y sería muy doloroso que después de estar en el grupo de los ocho mejores desde el comienzo de la campaña justo ahora, en la recta final del primer capítulo del año, lo saquen por su dificultad para conseguir triunfos.
Real Santander es uno de los tres equipos (los otros son Pacífico y Barranquilla) que todavía no perdieron en casa. Sin embargo, eso no es algo que cause alegría a sus hinchas.
¿Por qué? Porque cuatro de los siete partidos que disputó en la gramilla sintética del estadio Alfonso López de Bucaramanga terminaron en empates, es decir, puntos que se perdieron y que no son fáciles de recuperar a domicilio. Lo más preocupante es que tres de esos cuatro empates fueron 0-0, es decir, sin conseguir anotar goles.
Valledupar, por su lado, continúa inmerso en una crisis que todavía no termina de estallar. El conjunto costeño no gana hace 10 partidos, de los cuales empató cuatro y perdió seis, los tres últimos de manera consecutiva. Su más reciente celebración se dio el 3 de abril, por pizarra de 2-0 sobre Bogotá.
Fruto de esa mala racha, el conjunto del antioqueño Óscar Aristizábal se estancó en la casilla 17, con apenas 13 puntos (27,1 por ciento de rendimiento), 2 por encima del colero Academia, pero a 5 de sus más cercanos rivales (Centauros y Expreso Rojo).
Como visitante, además, el elenco verdiblanco todavía no ganó en 2010 y solo acredita dos empates, contra cinco derrotas. Necesita sumar en Bucaramanga no solo por la posibilidad de volver a caer al sótano de la tabla (en caso de un triunfo de Academia), sino porque el panorama está pasando de castaño a oscuro porque la diferencia con el octavo de la clasificación cada día es más grande (está a 10 puntos).
Valledupar está con el agua al cuello, pero si no reacciona rápido corre el riesgo de ahogarse.
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