'Creo que un independentista catalán podría jugar para España': Piqué

'Creo que un independentista catalán podría jugar para España': Piqué

En una larga de prensa, el defensor explicó que no tiene nada en contra del país al que defiende.

El central del Barcelona solo piensa ahora en clasificar con España al Mundial de Rusia 2018.

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Foto: EFE

04 de octubre 2017 , 06:56 a.m.

Gerard Piqué aseguró que su caso no es el de un independentista catalán que quiere jugar con la selección española, aunque defendió que se pueda hacer si no se proclama la independencia de Cataluña, y abogó por el diálogo para dar la vuelta a su situación en la Roja y como camino a seguir por políticos.

"No es incongruente mi postura. Te lo llevo al extremo, que no es mi caso: creo que un independentista podría jugar en la selección española porque no hay selección catalana y el independentista no tiene nada en contra de España", aseguró.

"El catalán no está en contra de España, solo quiere su propio país. Si no hay selección en Cataluña y no tienes nada en contra de España, que es un país de la hostia, ¿por qué no podría jugar un independentista con la selección española? Tendemos a llevar todo al sentimentalismo y fanatismo", dijo en una conferencia de prensa en la concentración de la selección española.

"Diálogo" fue la palabra más repetida en una larga comparecencia de Piqué, que invitó a los periodistas a que preguntasen todo lo que quisieran. Deseó incluso extender su atención a los medios, pese a la obligación de terminar para comer con el resto de compañeros y cuerpo técnico de la selección, que esperaban.

"Estoy convencido de que hay muchísima gente fuera de Cataluña a favor de que los catalanes puedan votar. Otros tienen una opinión muy diversa. Cada uno puede opinar lo que le dé la gana y hay que respetarse entre todos. Prima el respeto y con el diálogo se puede llegar a buen puerto", explicó.

Pese a dejar entrever su forma de pensar cuando dijo que no es un independentista que quiere jugar con la selección, Piqué nunca respondió a preguntas directas sobre si quiere la independencia para Cataluña, sobre lo que haría si se proclama de inmediato o sobre el discurso de este martes de Felipe VI, al ironizar diciendo que no vio al Rey porque estaba jugando con sus compañeros. "Si soy o no independentista es la pregunta del millón y obviamente no la voy a contestar porque creo que los jugadores somos figuras globales. No puedo decantarme por un lado o por el otro. A partir de ahí perdería la mitad de mis seguidores en España o catalanes porque la gente pone la política por encima de todo", afirmó.

Puso de ejemplo la familia que ha creado para exponer su forma de entenderlo. "Mis hijos son colombianos, libaneses, catalanes y españoles. Estamos en un mundo tan conectado que los países son lo de menos. Hay un problema político muy grande en España que va a más, con puntos cada vez más radicales, que o encuentra la solución con el diálogo o tendrá consecuencias que no sabe nadie. Debemos ser coherentes, tener respeto a todas las opiniones e intentar hablar. El diálogo lo puede conseguir todo", insistió.

Aunque consideró que "hablar de política es un marrón", pidió respeto a su profesión para opinar como lo hace cualquiera de la sociedad. Sin querer ser líder por ello. "Somos jugadores pero ante todos somos personas. Entiendo que muchos no quieran hablar de política y no mojarse, pero que sean comprensivos conmigo que sí lo hago y expreso lo que siento", afirmó.

En sus dos últimas comparecencias (en la del pasado domingo en el Camp Nou no pudo reprimir lágrimas de rabia), Piqué se ha expresado con una sinceridad de la que no se arrepiente. "Es lo que siento. Estamos en un mundo en el que todos tenemos nuestras opiniones, que vienen por nuestro entorno y lo que nos llega. Es imposible que todos pensamos igual". "Estoy a favor de que la gente pueda votar sí, no o en blanco, pero también respeto a Rafa Nadal que piensa que los catalanes no podemos votar. Cada uno tiene su opinión. Mediante respeto y diálogo se llega a buen puerto. Lo hablo con compañeros de selección que piensan distinto a mí y hablando vemos que hay cosas que se pueden solucionar, pero no nos toca a nosotros, que solo somos futbolistas".

Acabó poniendo un ejemplo práctico comparando a Cataluña con el hijo de 18 años que se quiere independizar, y a España con el padre. "El diálogo acerca a las personas. Estamos en un punto en el que se está radicalizando todo. España y Cataluña son como el hijo que tiene 18 años y se quiere ir de casa. Siente que es tratada de una manera que no se acerca a la realidad, a la vida real. España tiene dos opciones, sentarse como haría un padre y dialogar o ese hijo se te va. Muchos estarán en desacuerdo conmigo, pero si me siento con ellos no los convenceré, pero respetarán mi opinión", concluyó.

EFE

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