Jueves 27 de agosto de 2009 - Actualizado hace
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El equipo que disputó la promoción el año pasado y el campeón del primer semestre se enfrentan en un partido que definirá gran parte de su futuro en el torneo.
Por lo que representan en la categoría de la Primera B, por lo que cada uno de estos conjuntos ha realizado en el curso del último año y por la expectativa generada a su alrededor a comienzos del semestre, este de Rionegro-Cortuluá debería ser uno de los clásicos más importantes de la programación de la Copa Premier II. Sin embargo, hoy, en virtud a la posición que ocupan en la tabla, parece ser un partido cualquiera, uno más.
Llamados a ser protagonistas del Grupo B, y del torneo, hoy por hoy Rionegro y Cortuluá están eliminados de los cuadrangulares semifinales. Claro, una situación que todavía es posible revertir siempre y cuando obtengan réditos muy favorables en las ocho fechas que restan por disputar. Los antioqueños ocupan la sexta colocación, con 14 puntos, a 3 de Expreso Rojo, que es cuarto; los vallecaucanos, en cambio, son octavos (penúltimos), con solo 8, a 9 de los zipaquireños.
Los problemas del conjunto de Albeiro de Jesús García pueden resumirse sucintamente: han tenido demasiados problemas en casa (2-2-1) y perdieron ese poderío que los distinguió como el mejor visitante de la temporada (2-0-3). Las reiteradas suspensiones y el bajo rendimiento individual han afectado al colectivo, que a estas alturas del certamen todavía no encuentra la forma ideal; y ya se está acabando el tiempo. La ventaja para los 'leones del oriente', que este domingo (3:30 p.m.) volverán a actuar en su casa prestada de La Ceja, es que saben que una victoria los deja metidos de lleno en la pelea.
Caso contrario es el de los dirigidos por Fernando Velasco, que están más del lado de allá, el de la eliminación, que del de acá, el de la permanencia. Luego de celebrar el título del primer semestre, Cortuluá nunca pudo recuperar el nivel y, por eso, solo un milagro lo metería en la instancia semifinal. Es que, para colmo, los del corazón del Valle ya no dependen de sí mismos, sino que también deben estar pendientes de los resultados de otros para saber su futuro.
Su campaña es muy mala, sin más contemplaciones: solo ganó 2 de los 10 partidos que disputó y en los cuales sus delanteros apenas marcaron 11 goles, mientras que su defensa admitió 16 para convertirse en la tercera más goleada del grupo. Esa falta de equilibrio se ha notado especialmente de local, condición en la que solo sumó 4 puntos, idéntico recaudo al que obtuvo a domicilio.
Una victoria dejaría a Rionegro muy bien parado en procura de un cupo a los cuadrangulares, con buenas chances para las siete fechas restantes. Para Cortuluá, un triunfo sería revitalizar sus aspiraciones a sabiendas de que en lo que resta de la campaña no tiene más opción que ganar o ganar. Ni hablar lo que significaría una derrota para estos dos equipos: para el local, un serio tropiezo y para el visitante, el adiós definitivo a su ilusión en este segundo semestre.
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