Machismo, precariedad y soledad: Claves de los abusos que escandalizan al fútbol en Argentina

Machismo, precariedad y soledad: Claves de los abusos que escandalizan al fútbol en Argentina

La justicia investiga casos denunciados en River Plate e Independiente, dos clubes históricos.

Independiente de Argentina

Autoridades hablan de siete casos de abuso a menores.

Foto: Reuters

08 de abril 2018 , 10:40 p.m.

El machismo de la sociedad argentina y la precariedad y soledad que sufren los niños futbolistas los vuelven más vulnerables a sufrir abusos sexuales, según explicaron varios expertos a raíz de los recientes casos en clubes como Independiente y River Plate, que conmocionaron al país austral.

Al menos siete chicos de las inferiores de Independiente sufrieron abusos sexuales, una médica denunció más casos en River Plate y la Justicia investiga también abusos en otros deportes.

"Esta precariedad en la que viven los chicos, tanto económica como afectiva, los vuelve más vulnerables desde cualquier punto de vista", explicó el sociólogo Diego Murzi, que en 2015 fue becado por la FIFA para investigar los procesos formativos de los futbolistas juveniles en Argentina y en Francia.

El sociólogo aseguró que los chicos no tienen "marco de protección" en estas pensiones, en las que suele haber medio centenar de chicos de entre 11 y 18 años provenientes de provincias lejanas. Para Murzi, que es vicepresidente de la ONG Salvemos al Fútbol y brinda talleres y capacitaciones en las pensiones de los clubes argentinos, hay diferencias notorias entre las condiciones de vida en las pensiones locales y las de los clubes europeos.

"En el Olympique de Marsella vos tenías como 30 o 40 personas que trabajaban para más o menos los mismos pibes que los que tienen acá. En Marsella tenías profesionales para cada edad", remarcó. En Argentina, en cambio, suele haber solo dos o tres profesionales a cargo de los chicos.

La periodista Luciana Peker, especialista en temas de género, señaló que los abusadores se aprovechan de esa vulnerabilidad y de la expectativa que tienen estos chicos de triunfar en el deporte. "Es todo una cuestión de poder. También hay estigmas que pesan mucho en los varones. Hay mayor silenciamiento y pesa el estigma de la homosexualidad, pero ningún chico por ser abusado va a ser homosexual", explicó.

Para la periodista, que los chicos se hayan animado a hablar, y que los psicólogos y médicos de los clubes hayan hecho las denuncias, tiene que ver con la conciencia generada por el movimiento feminista.

Los abusadores, tanto en el ámbito del deporte como fuera de él, casi siempre tienen algo en común: son hombres. "Hay que investigar mucho los orígenes de estos abusos, pero tienen que ver con el patriarcado, con el machismo y con una cultura de la violación", aseguró Peker.

También habla del silenciamiento que rodea al abuso sexual Agustín Arispe, Coordinador del Centro de Atención Transitoria dependiente del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, el organismo gubernamental de Buenos Aires encargado de promover y proteger el cumplimiento de los derechos de las chicas y chicos de la ciudad.

"El secreto y la complicidad de los adultos, tanto de los abusadores como de los que tienen conocimiento e intentan no comprometerse, es algo propio de lo que es el abuso infantil", explicó Arispe, quien dijo que no es simple para un menor reconocer y denunciar un abuso. Arispe señaló que hay mucho machismo en el ambiente del fútbol y cree que por eso el miedo a ser señalados como homosexuales puede hacer que los chicos no denuncien los abusos.

Además, consideró que los chicos tienen miedo de que las denuncias traben sus carreras deportivas. "Aparece esto de 'si vos hablás el contrato no te va a salir, no vas a avanzar de categoría, no vas a ser titular'", explicó el psicólogo.

Como Murzi y Peker, cree que el desarraigo y la precariedad los vuelve más vulnerables. "Hay que abrir las inferiores de los clubes porque muchas veces son casi conventos de clausura, nadie sabe que pasa ahí adentro", dijo. Estas estructuras favorecen el abuso y generalmente los chicos no tienen contacto fluido con sus familiares, que muchas veces esperan que ellos triunfen en el deporte para sacarlos de la pobreza.

Para Arispe debería haber mucha más formación, educación y prevención en las pensiones de los clubes. "Debería haber psicólogos, trabajadores sociales. Estos chicos vienen de realidades muy complejas en sus familias de origen, falta ahí una contención emocional", dijo.

Las autoridades judiciales encargadas del caso aseguraron en rueda de prensa que hasta el momento hay siete víctimas "probadas", diez más que son "potenciales" y seis personas detenidas por estos casos.

Este fenómeno, que no es exclusivo del fútbol de Argentina, enciende las alertas en padres de familia y en los propios menores, que deben saber que tienen herramientas para defenderse de los abusadores y que pueden denunciar sin temer por el futuro profesional.

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