Dioses y demonios

Dioses y demonios

La vuelta de James Rodríguez parece ser una solución a corto plazo para la Selección Colombia.

Esteban Jaramillo, columnista invitado.

Esteban Jaramillo, columnista invitado.

Foto: Archivo ETCE

16 de octubre 2015 , 12:50 p.m.

Parece todo dicho, respecto al estreno de la Selección Colombia contra Perú y Uruguay. Comentarios serios, bien logrados, con la fe intacta, a pesar del contratiempo, se han leído y escuchado. Pasan algunos por cuestionamientos a los fallos estratégicos que malograron la presentación, especialmente en Montevideo.

Se habla de errores en la preparación, subestimación del rival y nivel inadecuado de algunos jugadores convocados. También, de la intrascendencia del fútbol de área, tanto en defensa como en ataque; el desaprovechamiento de nuestras fortalezas ofensivas, algunas de ellas venidas a menos, y la desconexión de las líneas por la desaparición de las valoradas secuencias de toque en la posesión de la pelota, que afectan la asociación en el juego.

No ha sido tema secundario la falta de trabajo de los jefes de grupo, justificado en explicaciones brumosas, etéreas, del entrenador, en sus últimos discursos, que ahondan las preocupaciones y despiertan algunas alarmas justificadas.

En el mundo plural de la pelota, tan democrático en el concepto cuando de selección se trata, también han aparecido comentarios sobre la influencia de los bioritmos, con sus picos altos y bajos de entusiasmo; los “15 minutos de fama” (reconocida frase atribuida al afamado pintor Andy Warhol), mal aprovechados por algunos jugadores colombianos y hasta en el maléfico martes trece, día del último partido.

Si, como se afirma, el pueblo colombiano está involucrado, en un 92 % , en los juegos de la selección, resulta obvia la decepción en proporción directa a la expectativa positiva que se creaba. Por ello el desencanto y la agudeza crítica con que se mira el episodio vivido.

Se ve en James Rodríguez y su inminente regreso, reconocida la influencia perdida por su lesión, una solución a corto plazo, con el peligroso riesgo, como ocurre en Brasil con Neymar y en Argentina con Messi, de entrar en el plano de la dependencia directa de un jugador, al que seguramente van a controlar los rivales con métodos lícitos o ilícitos.

Por último no puede el canibalismo crítico, desplazar al analista mesurado. Y debemos entender todos, el bien común, factor de unión, que es la selección. Cuesta entender que para muchos el fútbol sea de dioses y demonios.

Esteban Jaramillo Osorio
Especial para Futbolred
En Twitter: @estejaramillo

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