El exitoso perdedor, por Esteban Jaramillo Osorio

El exitoso perdedor, por Esteban Jaramillo Osorio

Columna de opinión sobre la actualidad de la Selección Colombia.

Esteban Jaramillo, columnista invitado.

Esteban Jaramillo, columnista invitado.

Foto: Archivo ETCE

23 de octubre 2017 , 02:10 p.m.

Cada día tiene un afán. Cuando las urgencias pasan por el diseño de un plan adecuado de preparación para mejorar el saldo en resultados y rendimiento del anterior mundial, la prensa se empeña en discutir la continuidad del técnico de la selección Colombia.

Pekerman no goza de un pleno apoyo. Se le cuestionan su falta de trabajo calificado y la ausencia de calidad en el juego; su escaso compromiso con los equipos inferiores, los que desdeña; con el fútbol regional, que no mira; sus debilidades tácticas y estratégicas, su baja producción en eventos ajenos al mundial, la elección inapropiada de ciertos jugadores y su contubernio con el empresario amigo que influye decididamente en sus decisiones.

Sus opositores no ahorran criticas a la hora de balancear su gestión, la que no aprueban, por encima de los resultados.
Es este último aspecto, el de sus pasaportes sucesivos al mundial, el que le da el aval del pueblo que lo respeta y admira con beneplácito a su gestión.

Ocurre lo mismo con los futbolistas que no escatiman adjetivos al valorarle, por su influencia grupal y su paternalismo. Se declaran felices a su mando.

Los dirigentes, esperan el cierre de su proceso. No falta quien suelte el nombre de su favorito para sucederlo. “Bolillo” vuelve a sonar, con ruido oportunista, pero en punta pican Reinaldo y Osorio, como opcionados serios, en un sonajero en el que Gareca, con la malicia de sus empresarios, se promociona desde afuera, sin ser considerado adentro. Su impulso al "play off" con Perú, lo tuvo en el escritorio de la dirigencia, lo que no garantiza su efectividad.

Prudentes son aquellos que esperan el saldo del mundial que marcará la pauta para Pékerman, respecto a su continuidad. El argentino, en sus escasas apariciones, no ha ocultado su deseo de mantenerse en el cargo, pero su salario, extra limitado desde la época de Luis Bedoya, produce dolor de cabeza en la federación.

La tendencia a aprobarlo o degradarlo, pasa muchas veces por simpatías o antipatías, sin mediar para ello el discernimiento maduro y profundo, con sosiego y calidad.

Recomendar técnicos desde los medios, algo común en Colombia, por insolente y petulante, elimina la objetividad critica.

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